El Gobierno ha obtenido la autorización del Parlamento para prorrogar como máximo hasta el 9 de mayo el estado de alarma, vigente en todo el territorio nacional desde el domingo 25 de octubre. A pesar de la crítica unánime al presidente del Gobierno por su ausencia en el pleno de este jueves, el Ejecutivo ha sacado con comodidad (194 votos a favor) la votación: al PSOE y Unidas Podemos han sumado su 'sí' los diputados de ERC, PNV, Ciudadanos, Más País, Compromís, BNG, PRC y Teruel Existe. El PP y Bildu se han abstenido y Vox, Foro Asturias y la CUP han votado en contra.

La oposición sólo ha conseguido obligar al presidente del Gobierno a rendir cuentas ante el Parlamento cada dos meses, una comparecencia en la que no se votará nada. Dar luz verde a la solicitud gubernamental para mantener a España durante  medio año este estado excepcional no ha eximido a los portavoces de los grupos políticos de dar un sonoro rapapolvo a Sánchez: por su ausencia en un pleno de "trascendencia histórica" y por pretender, en un principio, que durante estos meses solo rindiera cuentas ante el Parlamento el ministro de Sanidad. 

El Partido Popular ha optado por no votar a favor ni en contra para "proteger a las comunidades autónomas" de la pandemia. Sin embargo, recurrirá a Europa lo que consideran que es un "atropello legal": que el Gobierno no pida quincenalmente el aval del Congreso para mantener la prórroga si fuera necesario, como sucedió en primavera.

Las críticas no solo le llovieron desde la bancada popular. Los partidos que apuntalaron la investidura de Sánchez y que han apoyado a favor de la prórroga han reprochado al Ejecutivo que intente "burlar" el control del Legislativo. El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, tildó de "inadmisible" que "tuvieran la intención de aprobar una suspensión de derechos fundamentales sin pasar por sede parlamentaria".

Laura Borràs, portavoz de JxCAT, se refirió del "virus del enojo" que está instalado en la sociedad española. "Estamos en una situación crítica y el presidente no está, no habla". Íñigo Errejón criticó la "moral de victoria" que ha intentado inyectar sin éxito el Gobierno a la sociedad: "Necesitamos más sanitarios, más rastreadores, más profesores, más transporte público... la cogobernanza no puede ser la excusa". Por Compromís, Joan Baldoví también insistió en "por qué se rinde cuentas cada dos meses cuando puede ser cada mes". 

La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, habló de una segunda ola que ya ha "arrasado" España: "Los datos dan miedo, mucho miedo". Y justificó su apoyo a una prórroga ininterrumpida de seis meses "porque las comunidades necesitan responsabilidad jurídica ante un Gobierno que se borra". 

CCAA

Aitor Esteban (PNV) agradeció que "se haya contado" con las autonomías: "Es vidente que hay que tomar medidas duras y es evidente que es necesario algo más que la legislación actual". Y el portavoz de Teruel Existe, Tomás Guitarte, pidió flexibilizar los confinamientos en el ámbito rural. Por parte de Bildu, su portavoz, Mertxe Aizpurua, defendió su abstención con que la alarma de seis meses "es insuficiente" para proteger a los ciudadanos: "No hemos aprendido. Lo mínimo era prepararse para una segunda ola, pero esto no ha sido así".

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, anotó todas las reflexiones que compartieron los portavoces en este debate y resaltó la "voluntad" mayoritaria por "doblegar la curva y ganar al virus". El responsable del ramo habló de la necesidad de establecer un "marco estable y de certeza para tomar de decisiones". Illa fue especialmente duro con Casado, a quien le pidió meditar su postura definitiva: "Estar en el centro no significa estar en medio".