Santiago Abascal se ha quedado solo en el Parlamento con su discurso catastrofista. El Congreso de los Diputados ha tumbado, por 52 síes y 298 noes, la moción de censura que planteaba al presidente de Vox como una alternativa a Pedro Sánchez

El candidato propuesto llegó este miércoles al Parlamento consciente de que su propuesta no prosperaría y se limitó a descalificar a sus rivales, sin desplegar ni un solo punto del programa de Gobierno con el que pretendía dirigir España. Tras dos días de debate, Vox solo ha conseguido sumar los votos a favor de su grupo parlamentario. "Usted no es el salvador de España. Está solo", le remató el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su intervención final.

Abascal disfrutó de que el reglamento del Congreso permitía hablar sin límite de tiempo para soltar todo tipo de descalificaciones hacia el Gobierno, a quien acusó de ser "unos traidores". Su objetivo era, además, convocar elecciones antes de final de año. 

Uno a uno, los grupos parlamentarios fueron esgrimiendo desde la tribuna de oradores sus motivos para votar "no" a Abascal. Aitor Esteban, del PNV, apenas gastó dos minutos de los treinta que tenía para no dar más protagonismo al "no-candidato". Los partidos minoritarios, como Navarra Suma, Foro Asturias o Coalición Canarias, le reprocharon que fuera en contra de las autonomías. Otros, como Inés Arrimadas, le dijo que había "cosas que nos unen", como las críticas hacia el Gobierno, pero admitió que había un océano de diferencias entre Cs y Vox: "Mi España es mucho más moderna, más libre y más unida que la que usted ha presentado aquí".

El "no" del PP

La intervención más esperada de esta sesión plenaria llegó el jueves. Pablo Casado mantuvo en suspense qué votarían los 89 diputados del Grupo Parlamentario Popular hasta su turno de intervención. Lo dijo alto y claro: el PP votaba "no a la España de trincheras" que defiende Vox, "no a la furia y al ruido" y un rotundo "no" a la España "en blanco y negro". 

El Gobierno disfrutó mucho más durante la primera jornada de la moción que de la segunda, cuando la durísima postura del PP contra Vox no les dejó margen para aplastar a Casado. El miércoles, el presidente del Gobierno preguntó directamente al presidente del PP qué iba a votar su grupo parlamentario y le invitó a sumarse al "no". Cuando los conservadores despejaron las dudas, el Ejecutivo no supo encajarlo y el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, simplemente se limitó a poner en duda esta ruptura y dijo que llegaba demasiado tarde. 

El secretario general de Unidas Podemos felicitó a Casado por "un discurso brillante, canovista, de la tradición conservadora de la derecha española más inteligente". Sin embargo, cree que el PP se sitúa ahora en una situación "estratégica imposible" porque solo podrán llegar algún día a La Moncloa "dirigidos por la ultraderecha".

La portavoz del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra, planteó en su turno de intervención si el PP va a votar con Vox allá donde gobierna y pidió a Casado que no desprecie a su rival, por la amenaza que supone la ultraderecha. Una petición que ha hecho extensiva al resto de la Cámara. Sánchez anunció al final que detiene la reforma legislativa para bajar las mayorías para elegir a los miembros del CGPJ para favorecer una negociación con el Partido Popular.