El Gobierno está convencido de la decisión tomada el pasado viernes a mediodía en el Consejo de Ministros extraordinario. La imposición del estado de alarma en nueve localidades de la Comunidad de Madrid permitirá, según los técnicos del Ministerio de Sanidad, reducir a la mitad la incidencia del virus. Así lo afirman fuentes del departamento de Salvador Illa consultadas por este periódico, a menos de 48 horas de que se celebre una nueva cita del Grupo Covid, que reúne a Illa y la ministra Carolina Darias con el vicepresidente madrileño Ignacio Aguado y el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero.

El encuentro se avecina tenso después los obstáculos establecidos en las comunicaciones entre ambos gobiernos la noche del jueves: mientras Ruiz Escudero no atendía a las llamadas de Illa, la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, solo accedió a responder a Pedro Sánchez pidiendo tiempo ante su ultimátum.

El presidente del Gobierno le dio tres opciones: o decretaba una nueva orden con soporte jurídico o pedía el estado de alarma o lo imponía el Ejecutivo central. "Pidieron tiempo y decidieron no hacer nada", sentenció Illa en la rueda de prensa en la que explicó el decreto de alarma.

Este lunes, el ministro transmitirá este convencimiento sobre el cierre a su homólogo madrileño. Con Ruiz Escudero le une una buena relación, más allá de los choques políticos, y además el líder madrileño de Ciudadanos, Aguado, ha ejercido de pegamento entre las dos administraciones en las últimas tres semanas. En la reunión, Illa expresará su confianza en que en estas dos semanas de confinamiento perimetral en la capital y en otras ocho ciudades de la región harán que la incidencia acumulada del virus pase a niveles más admisibles.

La clave, según Sanidad, no es haber bajado desde los 560 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días hasta los 480, como esgrimen los dirigentes madrileños. Para el departamento de Illa, la frontera de los 500 no debe colarse en el imaginario de los ciudadanos, ya que multiplica por 10 el umbral por el que la Organización Mundial de la Salud (OMS) pide "acciones contundentes y urgentes".

"Sólo cuando Madrid alcance unas cifras entre 200 y 250 podremos estar algo más tranquilos", explican estas fuentes a EL ESPAÑOL. Estos umbrales, según las previsiones de los técnicos del Ministerio, podrán llegar en las dos semanas que dura el confinamiento decretado perimetral en Madrid.

Por esta razón, ni Illa ni sus ayudantes piensan en acortar los plazos ni en levantar antes de la fecha el estado de alarma, como reclamaba este fin de semana el alcalde de la capital y portavoz del PP, José Luis Martínez Almeida. Y por esta razón también confían en que no haga falta ir al Congreso a pedir una prórroga de la excepcionalidad constitucional. Ese debate en las Cortes sería una bomba dialéctica que confían en no tener que afrontar, y no sólo por el bien de la gestión de la pandemia.

Lo cierto es que Sanidad admite que en Madrid hay menos ingresos y traslados a UCI, pero los técnicos recuerdan que "en la Comuniad se han cambiado los criterios para ambos casos en las últimas semanas". Según las fuentes del departamento de Illa, ahora son más estrictos, "lo que probablemente es lo correcto", pero esa circunstancia puede estar influyendo en la tendencia a la baja de las cifras. De ahí que Illa le dijera a Ruiz Escudero que no podía "jactarse de un cambio de tendencia con tan poco tiempo de comparación".

En Sanidad hay preocupación con la segunda ola que se está viviendo en España, porque no es más, según explican las fuentes, que una muestra de lo que está viviendo toda Europa. Los datos de este fin de semana en Francia y Reino Unido han puesto en guardia a las autoridades españolas.

Navarra

El enfrentamiento político y epidemiológico que ha venido dándose en Madrid por el choque de datos y la conveniencia partidista ha vivido este fin un giro inesperado. La bronca también resuena ahora en Navarra, cuyas cifras comenzaron el sábado siendo motivo de azote de los populares para criticar al Gobierno central y respaldar a Ayuso.

El sábado, el presidente del PP, Pablo Casado, sirviendo de lanzadera de otros tantos dirigentes populares, señaló a la comunidad presidida por la socialista Maria Chivite para defender que al Ejecutivo central le mueve más "el partidismo" que "promover la salud". "En Navarra y País Vasco, la incidencia es mayor de 500 contagios por cada 100.000 habitantes", aseguró.

Según la última actualización del Ministerio de Sanidad, la incidencia acumulada por casos diagnosticados en los últimos 14 días es de 540,64 casos por cada 100.000 habitantes en Madrid y 675,31 en la comunidad foral.

Este es uno de los tres requisitos que el departamento de Salvador Illa y las comunidades autónomas establecieron en el marco del Consejo Interterritorial para aplicar las actuaciones coordinadas en salud pública que han devenido en el decreto del estado de alarma en Madrid, el marco jurídico que ha utilizado el Gobierno para darle aplicación tras el revés judicial.

La orden recoge, además, que los municipios de más de 100.000 habitantes que puedan ser objeto de estas actuaciones deben presentar un porcentaje de positividad en los resultados de las pruebas diagnósticas de infección activa por Covid-19 realizadas en las dos semanas previas superior al 10% y que la comunidad autónoma a la que pertenezcan debe presentar una ocupación de camas por pacientes Covid en UCIs superior al 35% de la dotación habitual. Estos dos requisitos, según la actualización de Sanidad del viernes, solo los cumpliría Madrid

En la línea de Casado, Martínez-Almeida defendió que otras comunidades, como Navarra, presentan peores datos que Madrid. "En estos momentos un ciudadano navarro tiene el doble de posibilidades de infectarse accidentalmente que un madrileño", dijo este domingo. "¿Qué medidas adopta el Gobierno de la nación hacia Navarra?".

En este caso, ha sido el Gobierno de la comunidad, que reconoce como "malos" los últimos datos, quien ha decidido este domingo anunciar que limita las reuniones a seis personas así como los aforos y horarios de la hostelería, del deporte o de demás eventos. Además, aunque de momento no plantean restringir la movilidad, sí lo han recomendado.

Chivite no esperó, tras anunciar las medidas, para contestar los señalamientos de los populares. "Nadie ha tenido que venir a imponernos medidas", aseveró la socialista. Esta es "una carrera de fondo con el objetivo de salvar vidas", dijo, y "no voy a hacer juego político de esta situación". "A mí, como presidenta de la Comunidad Foral de Navarra, me importan los datos de mi comunidad, que, por cierto, son absolutamente fiables y transparentes", añadió.

En las últimas horas no ha sido pocos los dirigentes políticos que han justificado la falta de referencias de Sanidad a esta región con el color político de su Gobierno, abriendo un nuevo camino para la bronca política y los reproches. El martes, Salvador Illa y su departamento podrán justificarlo, primero en privado, en la reunión del Grupo Covid, y luego en público, en la rueda de prensa semanal en la que previsiblemente comparecerá el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón. 

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