"Cualquier guardia civil que vea ese cartel piensa que es una barbaridad el símil entre una escena de un asesinato de ETA y de supuestas torturas a un etarra. Es una barbaridad". A lo largo de las últimas cinco décadas, la Guardia Civil ha sido la institución y a la vez el colectivo más afectado por los atentados de la banda terrorista. Lo ha sido prácticamente desde que ésta comenzó a actuar. Quizá por eso a los altos mandos y a los agentes de la Benemérita no les ha sentado nada bien el cartel con el que HBO ha decidido promocionar Patria, la adaptación en HBO del emblemático best-seller de Fernando Aramburu

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A preguntas de EL ESPAÑOL, diversos miembros con muchas décadas de experiencia, algunos de ellos con una gran cantidad de años trabajando en el País Vasco, se han mostrado enormemente críticos por lo que consideran un intento de "distorsionar la realidad".

"Sólo podemos esperar que el 'desafortunado' eslogan y el cartel publicitario de HBO sobre su nueva serie poco o nada tengan que ver con su contenido". Es la opinión de los principales líderes de la Unión de Oficiales de la Guardia Civil, uno de los colectivos que representan, entre otros agentes, a buena parte de los mandos en el seno del Instituto Armado.

Ambientado en una localidad rural de Guipúzcoa, allá donde ETA destruyó el País Vasco enfrentando a sus familias, atemorizando y asesinando a la gente, el libro tuvo una acogida sin parangón en crítica y ventas. Esto fue así por la crudeza en su prosa y por la forma en que retrataba cómo la banda terrorista dividió y amedrentó a la sociedad vasca durante decenios. También fue un éxito porque reflejó todos los puntos de vista de la historia, pero posicionándose claramente del lado de las víctimas.

El cartel, según muchos actores políticos y sociales han denunciado en las últimas horas, rezuma equidistancia al colocar en el mismo plano dos de los hechos relatados en la narración. "Aunque la distancia entre la pistola y la nuca sea la misma que entre la nuca y la pistola, no es lo mismo estar en un sitio que en otro. La equidistancia mata la memoria", critican desde la Asociación Pro Guardia Civil (APROGC). 

210 agentes asesinados

ETA nunca paró de asesinar agentes del Instituto Armado. Desde el primero de todos los asesinatos que llegaron a perpetrar, el de José Antonio Pardines, el 7 de junio del año 1968, hasta uno de los últimos, en Calviá (Baleares), en el que los agentes Carlos Sáenz de Tejada García y Diego Salvá Lezaun murieron víctimas de la explosión de una bomba lapa adosada a los bajos de su vehículo policial. 

Este último tuvo lugar el 30 de julio de 2009. El coste humano para la Benemérita se eleva a 210 guardias civiles asesinados. Además de sufrir en sus propias carnes los ataques de la organización terrorista, los agentes de la Benemérita llevan décadas especializados en investigarles. Aquellos destinados en alguna de las tres provincias vascas o en Navarra permanecían allí con un constante temor en el cuerpo. Sus familias sobrellevaban la estancia como podían, conviviendo con el miedo, las amenazas a la puerta de casa, incluso con los atentados que se terminaban llevando a los suyos.

"El cartel es absolutamente desafortunado e hiriente. No queremos pensar que con el mismo alguien intente justificar y blanquear el terrorismo de ETA. Sería gravísimo", critican desde la Asociación Escala Suboficiales de la Guardia Civil (ASESGC), algunos de cuyos miembros pasaron muchos años en esas tres provincias luchando contra la banda.

El método que ha empleado la productora para promocionar Patria es visto en el seno de la Benemérita, según todos los mandos consultados, como una estrategia de marketing con la que captar la atención de posibles consumidores que no hubieran leído el libro hasta el momento. "Esa estrategia es equivocada. Es muy desafortunado porque refleja que todo el mundo es culpable".

Los agentes piensan que al colocar las dos imágenes en el mismo plano se equiparan todas las partes de la historia. "Todos somos parte de esta historia, pero cada uno ocupa un lugar muy diferente en la misma, unos somos víctimas y otros verdugos. No hay equidistancia".

Estreno en septiembre

En el cartel se observa una mujer llorando mientras abraza a su marido asesinado por ETA, ambos tirados en el suelo, bajo una lluvia implacable. En el lado derecho aparece un joven aparentemente torturado en una comisaría, previsiblemente por ser acusado de pertenecer a ETA.

Todos los colectivos del cuerpo han salido en tromba a defenderse y a criticar lo que consideran una afrenta en toda regla. "Condenamos que cualquier intento de distorsionar la realidad sobre el terrorismo de ETA es incidir más en el sufrimiento de las víctimas y familiares que sufrieron la barbarie", señalan desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC).

"Parece que tratan de blanquear la imagen de ETA, comparando a una víctima de un atentado con un terrorista detenido", dicen en Jucil y Jusapol.

Incluso el propio escritor del libro, un éxito en ventas en todo el mundo que ha servido de embrión para la serie, Fernando Aramburu, ha criticado públicamente que no le había agradado la imagen publicitaria. Por último la asociación Profesional de Cabos de la Benemérita deja bien clara su postura:  "El cartel es una ofensa a las víctimas, sus familiares y resto de perjudicados de los terroristas. Ya han conseguido la publicidad que querían".