Dicen los guardias civiles destinados en Melilla que los saltos a la valla, de un tiempo a esta parte, son cada vez más "violentos". También más numerosos. Hay un ejemplo reciente que se produjo a finales de la semana pasada 300 inmigrantes protagonizaron un salto colectivo al destacamento fronterizo. Uno de ellos falleció al precipitarse desde de una altura de cuatro metros. Otros ocho resultaron heridos, así como tres agentes del Instituto Armado, lesionados al tratar de interceptar a quienes lograban sortear la frontera con Marruecos.

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"Las mafias les dicen que nos pasen por encima. Que empleen la fuerza. Las mafias saben que tienen ventaja cuando nos superan en número, y por eso intentan los saltos en grupos numerosos de 300 o 400 personas". Lo dice a EL ESPAÑOL un agente que lleva más de una década destinado en la localidad.

 Es por esto que los miembros de la Benemérita destinados allí piden al Ministerio del Interior más recursos para no ser, por un lado, el objetivo de las mafias y, por otro, quien reciba las denuncias de las ONG. "Pedimos que se nos quite de la diana judicial, de la diana de las mafias. Que nos blinden". 

Los agentes explican que últimamente viven una auténtica batalla. Que los inmigrantes evolucionan sus métodos en función de los obstáculos que se encuentran a su llegada a España. Que las organizaciones mafiosas les instruyen y les explican lo que se van a encontrar. 

Con medios y recursos insuficientes, los agentes se encuentran en una situación complicada en los últimos tiempos en Melilla. "Algunos de los que cruzan llegan gritando 'Corona', 'corona'. Esto lo hemos visto en las últimas semanas. Lo utilizan para que nos echemos atrás", explica de nuevo el mismo miembro del Instituto Armado.

Garfios y clavos

No es ningún secreto que, desde hace años, algunos de los que tratan de trepar la valle emplean garfios para ir ascendiendo. También se colocan clavos en las zapatillas para subir con mayor facilidad.

Desde la asociación APROGC (Asociación Pro Guardia Civil) avisan que limitarse a la aplicación del “Rechazo en Frontera” genera efecto llamada y pone en riesgo la integridad física de los inmigrantes y la de los agentes. 

La nueva valla de Melilla y Ceuta, en plena construcción, ya sin concertinas. EL ESPAÑOL

"Ellos el objetivo que tienen, el mensaje que les dan las mafias es que si logran superar a los guardias civiles lograrán entrar en Europa. Esto hace que los saltos sean cada vez más violentos pues la consigna es clara: pasar por encima de los Guardias Civiles a toda costa".

Los agentes destinados en la zona se preguntan por qué ha dejado de aplicarse la Ley de Extranjería en casos como los saltos de la valla, nadadores o pateras y concretamente el Reglamento publicado en el Real Decreto 557/2011 del 20 de abril. En él, su artículo 23 (apartado h) especifica que, cuando las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado hayan interceptado a los extranjeros que pretenden entrar irregularmente en España los conducirán con la mayor brevedad posible a la correspondiente comisaría del Cuerpo Nacional de Policía, para que pueda procederse a su identificación y, en su caso, a su devolución.

Nueva valla

Todo esto coincide en el tiempo con la orden que ha dado Interior para empezar a levantar un nuevo vallado tanto en Ceuta como en Melilla. Dotadas de una altura de más de 10 metros, presentan una suerte de cilindro metálico en la parte más elevada, sustituyendo a las polémicas concertinas.

Es la primera vez que se emplea una barrera tan elevada en este enclave de frontera. Se trata de una estructura incluso un metro más alta que el muro proyectado por Donald Trump en la frontera americana con México. Están siendo instaladas con un presupuesto que supera los 17 millones de euros. Han sido fabricadas por una empresa toledana, referencia mundial en este tipo de infraestructuras de seguridad. 

"Aplicar únicamente el 'Rechazo en Frontera'", señalan desde APROGC, "coloca a los guardias civiles de Ceuta y Melilla en una difícil situación: por un lado nos convierte en el objetivo a batir violentamente por las mafias y por otro nos pone en el punto de mira de posibles denuncias judiciales interpuestas por aquellos que una y otra vez ven en nuestras actuaciones actos ilegales".

Los agentes se sienten, de algún modo, en una tesitura complicada, en una encrucijada en la que se ven vulnerables. "Nos preguntamos por qué no se articula un 'Procedimiento Acelerado de Readmisión' y por qué no se aplica sistemáticamente el 'Acuerdo de Readmisión' entre España y Marruecos".

Este acuerdo, en consonancia con la "Ley de Extranjería" permitiría la asistencia letrada, asistencia médica y estudio de la petición de asilo y la puesta en frontera en un breve plazo de tiempo. "Esto contribuiría a reducir el efecto llamada, evitaría el “cuerpo a cuerpo” con los inmigrantes y nos sacaría del centro de la polémica", dicen desde la asociación.