En uno de los barrios más sofisticados de París, Le Marais, de alto nivel adquisitivo, famoso por sus restaurantes y por servir uno de los mejores foie de la capital. Ahí es donde reside desde este jueves José Antonio Urrutikoetxea, más conocido por el sobrenombre que utilizaba en ETA, Josu Ternera.

La vivienda que habitará en Rue Notre Dame de Nazareth tras salir de la cárcel -cortesía de una profesora universitaria, según se ha informado-, queda muy cerca del Museo Picasso, del Archivo Nacional de Francia, de la sobria iglesia de Saint-Nicolas-des-Champs y de la sinagoga Nazareth.

Los alquileres en la zona son elevados; el metro cuadrado anda por los 60 euros. O lo que es lo mismo: un pequeño estudio de 30 metros ronda los 1.800 euros al mes. Un barrio bien para quien un día dirigió una organización criminal a la par que "abertzale, socialista y revolucionaria".

Ternera ha sido puesto en libertad vigilada tras pasar catorce meses en prisión y a la espera de resolverse la demanda de extradición solicitada por la Justicia española. Está procesado en nuestro país por dar la orden de ejecutar en 1987 el sanguinario atentado contra la casa cuartel de Zaragoza que mató a 11 personas, cinco de ellas, niñas. Las más pequeñas eran gemelas y tenían tres años: Esther Miriam

Horario de salidas

La Justicia francesa ha decidido concederle un generoso arresto domiciliario por razones humanitarias, al considerar que por su estado físico podría correr peligro en caso de contagiarse de coronavirus en la prisión de la Santé (la Salud, curiosamente).

Ternera, que en la próxima Nochebuena cumplirá 70 años, podrá salir de lunes a viernes dos horas por la mañana y cinco por la tarde. Los fines de semana, seis. Deberá llevar una pulsera electrónica de control, y tiene orden de no abandonar el país.

Entidades como Dignidad y Justicia o la Asociación de Víctimas del Terrorismo han criticado la liberación de Ternera pues denuncian que existe riesgo de fuga. El etarra ya logró huir de España tras ser procesado, y permaneció 17 años en la clandestinidad hasta que fue capturado en mayo de 2019 en los Alpes franceses.

Según la AVT, no se puede ser tan permisivo con quien fue dirigente de una banda terrorista que, bajo su mandato, cometió cientos de crímenes durante años.

Por su parte, Fernando Grande-Marlaska mostraba este jueves su respeto por la decisión de los Tribunales franceses. El ministro del Interior subraya que la separación de poderes obliga a respetar las decisiones judiciales.

Para lo familiares de Josu Ternera, que fueron a recogerle a la salida de prisión, el caso abre "una vía" para "arreglar la cuestión de los presos vascos". Por lo pronto, lo que le queda arreglado al etarra es una cómoda estancia en el centro de París.