El Partido Popular no quiere pronunciarse oficialmente sobre el acercamiento del partido de Inés Arrimadas al Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. "No vamos a meternos en eso, nunca lo hemos hecho", deslizan desde la dirección nacional. Sin embargo, miembros destacados del partido no pueden ocultar el triunfo que supone para ellos el giro a la izquierda del partido naranja. "Nos deja una autopista en el centroderecha", celebran. 

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El presidente del PP, Pablo Casado, siempre ha destacado la buena sintonía que mantiene con la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas. De hecho, ha evitado pronunciarse sobre el duro combate que han protagonizado los miembros de los dos partidos en Madrid por la gestión de las residencias. "Nuestros acuerdos gozan de excelente salud", dijo el secretario general del PP, Teodoro García Egea, esta semana. 

Desde que Arrimadas llegó a la presidencia de Ciudadanos y certificó el acercamiento al PSOE de Sánchez, el PP ha sacado la calculadora para empezar a sumar cuántos votos que en las anteriores elecciones se llevó Albert Rivera volverán ahora al Partido Popular. "Cuando Rivera se propuso superar al PP en número de votos competimos por el mismo electorado. Ahora tenemos mucho margen para que el votante que esté a la derecha del PSOE apueste por nosotros", confían. 

En un sector del PP se piensa que Arrimadas "ha traicionado" a Casado y, con esta acción, refuerza "a Feijóo, que nunca ha querido mezclarse con Ciudadanos". Además, creen que este cambio de guion en el destino de Ciudadanos "es un retorno a la obediencia a los grandes poderes económicos que le piden apuntalar a Sánchez". 

Los conservadores también reflexionan que este giro "tan drástico" en la dirección del partido provoca que las bases tradicionales "se enfaden: hace solo un año estaban diciendo que Sánchez era una banda cómplice de ETA. ¿Cómo se explica ahora cualquier pacto?", se preguntan. No obstante, su objetivo es mantener intactos los pactos de gobernabilidad con Cs, evitar criticar su acercamiento a Iglesias y trabajar intensamente por recuperar a ese votante de centroderecha que ya no encuentra en Ciudadanos una opción para votarles. "Arrimadas ha roto definitivamente la foto de Colón y la ha cambiado por la foto de Moncloa. Veremos qué opinan los electores en las urnas", le retan. 

Elecciones

Las elecciones gallegas y vascas del 12 de julio serán la primera prueba de fuego en la que el PP podrá evaluar el verdadero efecto que tiene en las urnas el giro al centroizquierda de Ciudadanos. En el País Vasco, PP y Ciudadanos acuden juntos por primera vez a las urnas en coalición con Carlos Iturgáiz como candidato común. 

En Galicia, Alberto Núñez-Feijóo siempre renegó de copiar el modelo del País Vasco y optó por competir en listas con Ciudadanos. El verdadero termómetro estará en esta comunidad, donde los conservadores se juegan mantener o perder la única mayoría absoluta que tienen hoy. "En el País Vasco Ciudadanos comparte lista con el PP. A ver cómo se comporta el electorado gallego. Será clave para decidir cómo hay que actuar a partir de entonces". El partido acaba de comenzar.