Cayetana Álvarez de Toledo siente el respaldo de la dirección del PP y del presidente de su partido, Pablo Casado, y en ningún momento se ha planteado dejar su puesto tras llamar "hijo de terrorista" al vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias. Tal es la confianza que tiene en sí misma, que Álvarez de Toledo hace caso omiso a todas las críticas recibidas por la dureza en el tono que usó contra el líder de Podemos y, lejos de rebajar su discurso, redobla la apuesta. 

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El verso suelto del PP sigue la ruta que ella misma marcó en su camino y el aluvión de críticas recibidas no le hecho cambiar de opinión, sino todo lo contrario. La portavoz parlamentaria pidió este lunes a Meritxell Batet que quitara del Diario de Sesiones los corchetes en el que la presidenta del Congreso ordena que se retire del boletín oficial del Parlamento la denominación "hijo de terrorista"

La presidenta del Congreso dio la oportunidad previamente a Álvarez de Toledo de retirar ella misma lo que la máxima representante del Parlamento consideraba una ofensa para el vicepresidente, pero la diputada del PP se negó y fue la presidenta quien ordenó su retirada del Diario de Sesiones.

El artículo 104.3 del Reglamento del Congreso indica que el presidente puede ordenar retirar aquellas palabras que se consideren "ofensas proferidas" y fuentes del entorno de la presidenta de la Cámara Baja subrayan que "nunca había pasado" que un diputado no acate la decisión final de la presidenta, que tiene esa potestad en exclusiva.

¿Insulto?

Álvarez de Toledo insiste en que quiere que consten sus palabras en el Diario de Sesiones porque llamar "hijo de terrorista" a Iglesias "no es ningún insulto", como tampoco considera que sea ofensivo que se dirijan a ella como "marquesa". 

Con el argumento de que es no es una palabra ofensiva para su señoría, la portavoz del PP está dispuesta a pedir amparo al Tribunal Constitucional, que se abrirá a estudiar el caso si así lo solicitan, junto a ella, otros 49 diputados más. Una semana después de la polémica, el entorno de Pablo Iglesias asegura que el padre del vicepresidente todavía no ha decidido si querellarse contra la portavoz conservadora por este comentario desde la tribuna de oradores del Parlamento.

Confianza plena

Tras el revuelo causado interna y externamente, Pablo Casado llamó a su portavoz tras el polémico pleno y le reiteró la confianza que depositó en ella cuando la nombró portavoz, pese a las críticas de una parte del partido que la acusa de "ir por libre" y no atender a doctrinas de partido.

Ha sido la portavoz la que desveló esta conversación, que la enmarca dentro de la "relación fluida" que mantiene con el presidente y asegura que no ha recibido ni una sola queja de él sobre aquel suceso. "Otra cosa es que él las pueda tener y no haya tenido ocasión de expresarlas", reveló Álvarez de Toledo. 

La portavoz parlamentaria del PP no cree tener motivos para poner su cargo a disposición del partido, "por eso no lo he puesto ni desde luego creo que deba ponerlo". Ante las críticas de sus compañeros, que la acusaron de desviar la atención cuando la estrategia era cercar al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, defiende que una persona con su cargo pueda y deba tener "un margen de autonomía importante en lo que dice y deja de decir". 

Álvarez de Toledo ha agradecido al presidente gallego, Alberto Núñez-Feijóo, que admitiera públicamente que no compartía sus palabras. "Basta ya de este tipo de espectáculos parlamentarios", dijo el presidente de la Xunta. La portavoz aplaudió a Feijóo que "haya dado la cara" y haya dicho lo que piensa sin escudarse en el anonimato, como la mayoría de sus compañeros. Sin embargo, no le da la más mínima importancia a las críticas: "Discrepo de él, no comparto su valoración de la situación en el Parlamento ni del debate que se produjo la semana pasada".