El ministro del Interior no se siente cómodo cuando un diputado que ha sufrido la barbarie del terrorismo de ETA en sus propias carnes es el que le pregunta por la relación del Gobierno con Bildu. Este miércoles ha sido la diputada del PP Teresa Jiménez-Becerril, hermana del concejal sevillano del PP Alberto Jiménez Becerril, asesinato por ETA junto a su mujer en 1998, la encargada de preguntar a Fernando Grande-Marlaska por "cómo piensa defender el pacto político firmado con bildu ante las víctimas del terrorismo".

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La primera respuesta del ministro fue muy corta y concisa: "Señora Jiménez-Becerril, como lo he hecho durante más de treinta años en mi vida: con la aplicación de la ley y corriendo también importantes riesgos". A continuación, la diputada popular preguntó desde su escaño "qué valor tiene la palabra de un presidente que dijo que jamás pactaría" con Bildu. 

La diputada también acusó al ministro del Interior de no tener palabra "como magistrado ni como ministro: ¿Qué valor tiene su palabra cuando ha sido capaz de destituir a un Guardia Civil ejemplar por respetar la ley? ¿También va a culpar al Partido Popular, como ha hecho con Bildu?". Becerril felicitó a Marlaska por convertirse en un héroe "para los independentistas y en un villano para todos los que defendemos la honorabilidad de la Benemérita y la división de poderes, esa que este Gobierno cada día respeta menos".

Antes de ceder la palabra al ministro, Becerril lamentó que el Gobierno se deba "a los voceros de ETA como Otegui" y recordó que "nadie obliga al Ejecutivo a blanquear al brazo político de ETA. Lo hacen porque están perdiendo la memoria, la dignidad y la justicia". 

Marlaska cerró su turno reconociendo que "no me es cómodo debatir con usted" y culpó al PP de elegir a las víctimas del terrorismo para interpelarle. "Ya saben a quién me tienen que poner en frente cuando hablamos de terrorismo: a Marimar Blanco, a usted, a Jaime Mateu cuando estaba... gente con la que me une cuestioners de piel". 
El ministro se defendió como pudo de los durísimos ataques propinados por la bancada popular y dijo que él "no" olvida "los treinta años del terrorismo de ETA. Todavía tenemos muchos objetivos que conseguir y seguimos trabajando en ello". Para aquellos que ven un pacto más extenso entre el Gobierno y Bildu, Marlaska asegura que "la legislación penitenciaria se aplica como se ha aplicado siempre".