Ruido. Algarada. Aplausos pretendidamente apasionados. Reproches mutuos. Bronca en el Congreso. Como siempre, pero en realidad, como nunca, porque este miércoles en la Cámara Baja es de resaca. Unas horas antes de que los diputados acudiesen a la sesión de control, el Rey había constatado que no había candidato posible a la investidura y que España se dirigía a elecciones el 10 de noviembre. El PSOE, que ganó las elecciones, no fue capaz de sumar más que un escaño más a los suyos para investir a Sánchez. 

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Por eso, cualquier espectador podría preguntarse cuál era el motivo del júbilo, los espasmos o las encendidas ovaciones, porque sería increíble que jaleasen su propio fracaso o pretendiesen ocultarlo. Hubo una ovación cuando Pablo Casado, el único líder de un partido nacional con pregunta este miércoles, acabó su intervención. Todos los diputados del PP, en pie. Hubo otra cuando le respondió Sánchez. A la sesión vinieron hasta senadores del PSOE, como Ander Gil, el portavoz en la Cámara Alta, que acudió a arropar a su líder. Todos arriba, para prolongar el aplauso a su líder. 

La precampaña electoral ha comenzado en el Congreso entre garrotazo limpio. Aunque la responsabilidad de investir a un candidato es del Congreso en su conjunto, todos los partidos aseguraron no tener ninguna responsabilidad y cargaron contra el otro. 

La bancada socialista, este miércoles en el Congreso. EFE

"Para este viaje no hacían falta alforjas", arrancó Casado, que acusó a Sánchez de "la incapacidad más fatua" para formar Gobierno y de dar "su primer mitin desde la Moncloa". Según él, para Sánchez España es "una nación que le queda grande". "Quien no es capaz de gestionar su investidura difícilmente es capaz de gestionar una gran nación como España", le espetó, antes de lanzarle una advertencia. "Usted intenta ser proclamado presidente súbito como los santos, pero recuerde que las elecciones las carga el diablo". 

Sánchez respondió. O lo intentó, porque la bancada del PP y, en menor medida, las de otros partidos, lo interrumpieron constantemente hasta el punto de que la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, tuvo que pedir orden. 

Sánchez aseguró que el 28 de abril los españoles votaron contra la corrupción del PP o la injusticia social. "Los españoles votaron de manera clara y alta un Gobierno progresista que no dependiera de las fuerzas independentistas", aseguró Sánchez, cosechando una gran carcajada. A Sánchez se le notaba tenso, quizás por el clima hostil y las constantes interrupciones.

"¡Ustedes, ustedes y ustedes!"

Ustedes, ustedes, y ustedes que lo único que han hecho es bloquear la formación del Gobierno!", clamó. "No reconocen la legitimidad del PSOE para gobernar a este país", por lo que los socialistas esperan que después del 10 de noviembre PP, Ciudadanos y Unidas Podemos "no tengan la capacidad de bloquear a ningún Gobierno". No quedó claro, porque no lo explicó si eso significa que los socialistas creen que van a tener mayoría absoluta y pasar de los 123 diputados a los 176 en los que está fijada. 

Después preguntó Gabriel Rufián, portavoz de ERC. "La gente está hasta los bemoles de nosotros, de todos nosotros, está hasta las narices", dijo. "Usted dijo ayer que lo había intentado por todos los medios. Si dice la verdad, es un incompetente. Si miente, es un negligente, un irresponsable". 

Y Sánchez trató de ponerlo en su sitio al asegurarle que, más allá de tratar de favorecer el Gobierno del PSOE, los dos tienen poco en común. Después llegó la advertencia con la que el PSOE inicia también en parte una campaña contra el independentismo que hasta hace unos días era imprescindible para investirle junto a Podemos. "Si la Generalitat hace cualquier intento de violentar el Estatuto de autonomía y la Constitución, el PSOE y el gobierno aplicará cualquier artículo de la Constitución para defender la legalidad y la soberanía nacional", le advirtió. 

El cara a cara Calvo-Cayetana

Más bronca que Sánchez estuvo Carmen Calvo, visiblemente enfadada. La que será la última sesión parlamentaria de la legislatura fue también la primera con un cara a cara con Cayetana Álvarez de Toledo, la portavoz del PP. 

Álvarez de Toledo atacó duramente a la vicepresidenta socialista. "Usted es la encarnación de esta farsa que han tenido que pagar todos los españoles". "Son ustedes profundamente reaccionarios", le reprochó. "He repasado su agenda desde el 28 de abril. Ha tenido usted 10 reuniones en cinco meses. ¡Qué esfuerzo, qué sacrificio, qué enorme agotamiento!", se burló. 

"Le haré un vaticinio final. A ustedes les va a ir muchísimo peor de lo que sus Redondos les susurran", dice en referencia al jefe de Gabinete de Sánchez, estratega en jefe de los socialistas. Redondo sobrevoló muchas conversaciones y su nombre salió varias veces en la sesión. A él le achacan, en el PSOE y fuera, una estrategia dirigida a repetir las elecciones para subir en escaños. 

La "altura inalcanzable" de Cayetana

Calvo respondió con retranca. "Le pido, desde su altura inalcanzable, que nos mire abajo, a los mortales socialistas", dijo, aprovechando las críticas de prepotencia que a veces recibe la portavoz popular. "Un Gobierno progresista no es aquel que tenga que caer por corrupción" en una moción de censura o "una fábrica de desapego y independentismo en Cataluña", le espetó. 

Después, Calvo se ensañó con Ione Belarra, portavoz de Unidas Podemos, la única formación que no tenía a sus primeros espadas en la sesión. Iglesias no se encontraba en el hemiciclo en ese momento (estaba en un atasco, explicó su equipo) e Irene Montero disfruta de un permiso por maternidad. La vicepresidenta le explicó a Belarra por qué las dos no comparten la misma visión de las leyes y la democracia. Y utilizó para ello los ataques de la portavoz, que recriminó al PSOE que no hubiera querido comprometerse con un Gobierno de coalición. 

Calvo le reprochó a Belarra que le preguntase por su actuación como dirigente del PSOE cuando ella respondía como vicepresidenta del Gobierno. Y, acto seguido, le respondió como había hecho antes y harían después todos los ministros: como dirigentes socialistas que comentaban la formación del Gobierno, tarea ajena a la actividad del Gobierno en funciones. "No sé si van a estar ustedes en el próximo Gobierno", dijo Aitor Esteban, portavoz del PNV. "No se preocupe. Seremos estos u otros. El señor Sánchez estará y daremos respuesta", prometió Calvo.