La delegación de Irán que este martes visitó el Congreso de los Diputados no daba crédito ante una de las polémicas del día en España. Una reunión sin publicidad con diputados de la comisión de Exteriores, a la que algunos parlamentarios no asistieron, excusando su asistencia, se convirtió en el foco de la polémica por el saludo inicial. 

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La embajada de Teherán en Madrid comunicó al Congreso que la delegación, encabezada por un representante del Ministerio de Asuntos Exteriores, no tendría contacto físico con las diputadas. No había previsto ningún saludo protocolario u oficial sino que se referían sencillamente a la manera de dirigirse unos a otros cuando se encontrasen frente a frente.

El servicio de protocolo del Congreso se puso en contacto con los diputados que habían confirmado su asistencia para comunicarles la intención de los iraníes. "A muchos ni siquiera nos localizó personalmente. Estábamos en actos o en otras cosas y no nos enteramos hasta que lo denunció Vox", explica uno de los diputados presentes en la reunión. 

El partido de Santiago Abascal anunció su plante a la reunión ya que las mujeres no podrían "estrechar la mano de los representantes de Irán, sino solamente mirarles, pero de lejos". Vox, un partido que en sus inicios estuvo fuertemente financiado por grupos iraníes, anunció que no iría a un acto "que exige un trato diferente para las mujeres, relegándolas en este caso a un papel secundario". "Las feministas de boquilla, las del Congreso y las subvencionadas, están más preocupadas por como se relacionan los gallos y las gallinas", dijo en Twitter Abascal, en referencia a un vídeo viral en internet en el que dos mujeres aseguran que los gallos violan a las gallinas.

Ciudadanos se sumó al plante, aunque alegando respeto institucional sí envió a la representante en la Mesa de la comisión (el órgano de gobierno) y acabó interviniendo en la cita. El presidente de la comisión, el socialista Sergio Gutiérrez, decidió esperar a la delegación de Irán ya sentados y permanecer así hasta que los invitados abandonaran la sala. Así, no habría ocasión de saludarlos.

Presentes en el encuentro aseguraron que fue cordial, aunque también intenso. La delegación iraní llegó a recordar, no en tono de reproche, que en España también hay un trato diferenciado para hombres y mujeres, ya que a la hora de las presentaciones, a las mujeres se las besa mientras que entre dos hombres la costumbre es estrechar la mano. 

No fue como una reunión habitual de la comisión, donde se ordenan los tiempos en función de los grupos políticos de la Cámara, sino que los presentes hablaron con libertad uno a uno. "Y además, algunos fueron bastante contundentes, por ejemplo, con la condena a prisión un montón de años de las activistas que defienden que no se use el velo", explica en referencia a casos recientes

El miércoles, la bronca siguió en el Congreso de los Diputados. Las portavoces del PSOE y de Podemos aseguraron que a sus grupos no se les informó de las pretensiones de Irán (según las fuentes consultadas, Protocolo intentó ponerse en contacto con los diputados uno a uno) y la socialista Adriana Lastra anunció que presentará una queja para saber qué ha ocurrido. Mientras, ERC, que no acudió a la reunión, aseguró que los socialistas y los morados también deberían haberse plantado ante las exigencias iraníes. 

¿Discriminación o motivos culturales?

Fuentes parlamentarias explicaron que, por motivos culturales y religiosos, los representantes de algunos países de mayoría musulmana o con el Islam como religión oficial no saludan a las mujeres, pero no porque sus preceptos espirituales incluyen no invadir la intimidad de la mujer. Sería, pues, una forma de respetarla conforme a su cultura. 

En ese sentido, el presidente de la Escuela Internacional de Protocolo, Gerardo Correas, asegura que "se trata de una cuestión absolutamente cultural, afectada en este caso por una cuestión religiosa. Tienen unas costumbres que intentan mantener incluso cuando son invitados fuera", asegura. 

En conversación con EL ESPAÑOL, Correas lamenta que se haya utilizado "el protocolo como un arma política", ya que la disciplina precisamente es extremadamente flexible de manera que se puedan encontrar soluciones válidas para ambas culturas. 

"¿Discrimina el Papa al saludar?"

"Está claro que en algunos países discriminan a las mujeres, pero ese no es el motivo del saludo diferenciado. ¿Discrimina el Papa a las mujeres al recibirlas en audiencias privadas con el pelo cubierto?", se pregunta. 

Correas recuerda, en ese sentido, la visita a España de Mohamed Jatamí en 2002. El entonces presidente de Irán aseguró que no tendría contacto físico en con una mujer en un saludo. También que no sólo no bebería vino sino que no se sentaría en ninguna mesa donde lo hubiera, como suele ser habitual en las cenas de Estado para presidentes extranjeros, y que las mujeres que se acercasen a él tenían que llevar velo. "Era un momento muy delicado, después los atentados de las Torres Gemelas, y Jatamí sabía que si no respetaba sus costumbres en su país lo criticarían duramente", razona. 

La visita del presidente de Irán

"Al final, se utilizó el protocolo como se debía. En el Palacio Real se prescindió de la gran mesa y se hizo un cóctel de pie, de tal modo que en algunas salas del palacio había vino y en otras, donde estaba Jatamí, no. A la hora de saludar a la reina Sofía, Jatamí se llevó la mano al corazón e hizo una reverencia muy pronunciada, como un gran gesto hacia la reina, buscando que fuese ostentoso. También se esmeró en hablar muy animadamente para que se viera que él también ponía de su parte", explica el director de la escuela protocolaria. 

"El protocolo es por naturaleza flexible para que se puedan encontrar soluciones. Cuando pasan incidentes como estos, está claro que el protocolo no se está usando bien", lamenta. Según Correas, no hay ninguna ley o directriz que regule los saludos en reuniones oficiales, aunque cree que sería más que conveniente.