Un guardia civil destinado en el puesto de Puebla de Sanabria (Zamora) ha sido detenido por supuestos abusos sexuales sobre una menor. Las pesquisas han corrido a cuenta del propio Instituto Armado y el agente ya ha ingresado en el centro penitenciario de Topas (Salamanca).

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Fuentes oficiales de la Guardia Civil han confirmado a EL ESPAÑOL que uno de sus agentes fue detenido la semana pasada después de ser denunciado por supuestos abusos sexuales sobre una menor de edad, sin facilitar más datos sobre cómo o cuándo tuvieron lugar los hechos denunciados.

El detenido declaró en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº1 de Puebla de Sanabria. El pasado jueves se decretó su ingreso provisional e inmediato en prisión tras valorar las pruebas aportadas desde la propia Guardia Civil, así como la declaración de la propia menor de edad que figura en la denuncia.

La investigación de los hechos recayó en el EMUME (equipos mujer-menor) de la Guardia Civil. Se trata de equipos integrados en la Policía Judicial del Instituto Armado, especializados en casos que impliquen a menores de edad. También colaboraron los mismos agentes destinados en el puesto de Puebla de Sanabria.

Fuentes asociativas de la Guardia Civil señalan la "desolación" que la noticia ha provocado entre los miembros del Instituto Armado en esta localidad zamorana, con una población próxima a los 1.400 habitantes. 

El futuro del agente

Además del recorrido judicial que vaya a tener el caso, el guardia civil se expone a la posibilidad de que se le abra un expediente disciplinario dentro del Instituto Armado y que se le cese en funciones, con el consecuente recorte de sus retribuciones. 

Además, según figura en la ley 42/1999 sobre el régimen del personal del Cuerpo de la Guardia Civil, al agente se le expulsará del Instituto Armado en caso de que haya una condena en firme por los presuntos abusos sexuales.

Todos estos pasos se hicieron públicos en fechas recientes por la implicación de Antonio Manuel Guerrero, alumno en prácticas de la Guardia Civil, en los Sanfermines de 2016, cuando un grupo de jóvenes -a los que se les conoció con el sobrenombre de La Manada- agredieron sexualmente a una chica.