Andrea Fernández habla con tanta firmeza como tranquilidad. Nació en 1992 en Valencia de Don Juan (León) y con 26 años es la diputada más joven del PSOE en el Congreso de los Diputados tras ser la número dos de la candidatura de su provincia.

Su primer día en la Cámara Baja, por cuyos pasillos se pierde, fue muy convulso. En el hemiciclo que tantas veces había visto por televisión y que idolatra se sucedieron los pataleos, los gritos y los abucheos. ¿Un circo? Según ella, un "buen termómetro" de una crispación que ella se propone combatir con altas dosis de "calma". 

Fernández es abogada y quiere seguir viviendo en León, pero en su pueblo y su provincia las oportunidades escasean para su generación. Por eso se propone trabajar en cuestiones como la despoblación y los pilares del Estado del bienestar. Su otra pasión es la Igualdad. Se declara abolicionista tanto sobre la prostitución como la pornografía. No duda en señalar a José Luis Rodríguez Zapatero como su principal referente, pero tampoco en alabar las cualidades de Borja Semper o Íñigo Errejón. Así es la benjamín de los 123 diputados que componen el Grupo Socialista en el Congreso.

¿Qué hace usted aquí? ¿Dónde nació su interés por la política?

Tengo vocación política desde muy pequeña y siempre he participado en asociaciones, en el Consejo Escolar o en Fadae, la federación autónoma de estudiantes de Castilla y León, de la que fui secretaria general. Al PSOE me afilié con 22 años, cuando fui en las listas municipales de mi pueblo, Valencia de Don Juan. Como en el PSOE todo lo decidimos con primarias, celebramos unas para elegir a nuestros representantes públicos y yo quedé segunda, así que fui segunda en la lista al Congreso. Y aquí estoy. 

Haber prometido la Constitución fue el acto de lealtad más importante de mi vida

¿Es un bicho raro?

La rara, no. Todo mi entorno lo ha vivido con naturalidad porque siempre he sido muy participativa y reivindicativa. Sí ha causado sorpresa que siendo tan joven me haya convertido en diputada. Creo que a la política le puedo aportar frescura y juventud. En el Congreso tiene que estar representada toda la sociedad y los jóvenes somos parte de ella, con problemas muy específicos como la vivienda o el trabajo. Tenemos mucho que decir. Pero también me gustaría aportar un poco más de calma. El voltaje es muy alto y hay mucha tensión. La política y la ciudadanía se merecen calma, diálogo y consenso. Para mí, haber prometido la Constitución no deja de ser el acto de lealtad más importante de mi vida.

¿Cuáles son los problemas más importantes de España?

Todos están relacionados con el Estado del bienestar, que en los últimos años se ha puesto gravemente en peligro. El patrimonio más importante que hemos construido en España es un Estado social, democrático y de Derecho que nos permitía a todos ser iguales y hacía funcionar un ascensor social para llegar a donde nos propusiéramos. Eso se ha ralentizado, así que me centro en la sanidad, la educación y Europa. Me preocupa mucho cómo vamos a hacer avanzar a nuestro país en el escenario internacional. 

El PSOE apuesta por la transición ecológica y las energías limpias. ¿Entra eso en contradicción con la defensa de las cuencas mineras que hay en León, Asturias o Aragón?

La situación del carbón está ya clara. La labor de los diputados de León será luchar por que la transición sea justa. Creo que la existencia de las cuencas mineras no está reñida con la ecología y el medio ambiente. Todos tenemos claro cuál es el futuro y trabajaremos por nuestra gente para que se integre en nuevos modelos energéticos. León ha dado mucho a la riqueza de nuestro país, poniendo muchas veces la salud en juego, como ocurre en las cuencas mineras. Eso se tiene que ver recompensado. 

Andrea Fernández, en el hemiciclo del Congreso. Carmen Suárez

¿Debería crearse un Ministerio contra la despoblación? ¿Qué se puede hacer para luchar contra la España vaciada?

Es necesario que nos planteemos el reto demográfico como una cuestión de Estado. Hay que apostar por los territorios que se están vaciando porque los necesitamos para sobrevivir como país. De ellos salen nuestros recursos naturales o el sector agroalimentario. Nos tenemos que plantear medidas transversales, como la apuesta por los servicios sociales, que además de proteger a los ciudadanos son un nicho de empleo importante y pueden dinamizar las zonas rurales fijando población. Hay que replantearse la administración a nivel local o apostar por el empleo para los jóvenes. Otras zonas del mundo han apostado por fijar población y en esa línea tenemos que trabajar. ¿Un ministerio? No me corresponde decidirlo a mí, pero las políticas tienen que estar.

¿Usted tenía salidas laborales en su pueblo o en su provincia?

No. Esa es la respuesta. Siempre he querido quedarme en León, nunca he tenido aspiraciones de irme a Madrid porque me encanta vivir en mi provincia y estar cerca de mi familia. Luché muy duro por quedarme allí, hice el máster y ejercí la abogacía, pero me encontré con paro y empleos precarios. Sé lo que es querer quedarte y no poder. 

Podemos: "La burbuja se ha ido deshinchando"

¿Qué le está pasando a Podemos?

Hace unos años, Podemos fue un revulsivo para la izquierda y generó mucha ilusión con ideas quizás más revolucionarias y rupturistas que las de un PSOE, que se encontraba en un momento más bajo. La burbuja se ha ido deshinchando y Podemos ha cometido errores, entre ellos las guerras internas y un poco cainitas. El PSOE ha sabido generar de nuevo ilusión porque tiene proyecto. Le avala la experiencia y una buena gestión. Además de aportar confianza a los mercados y la economía apuesta por la sociedad y el Estado del bienestar. Por eso la sociedad vuelve a confiar en el PSOE. 

Con el fin del bipartidismo, parecía que España estaba condenada a entenderse y buscar pactos en un sistema electoral más fragmentado. ¿Es preferible para el PSOE pactar con Ciudadanos o con Podemos? ¿Debe estar el PSOE abierto a todos o sólo a la izquierda?

El PSOE se debe a la ciudadanía, como todos los partidos. Debemos aportar más calma, menos vetos y menos enemistades. Hemos alcanzado un nivel de crispación que no es bueno para nadie. Vetar nunca es positivo, lo más importante es el diálogo. A mí me gustaría que el Gobierno de España tuviera un corte progresista y un proyecto serio y confío plenamente en las negociaciones que lleve a cabo mi partido. 

”¡Con Rivera, no!”, se gritó la noche electoral de las generales en Ferraz. ¿Sería positivo un pacto entre el PSOE y Ciudadanos? En Castilla y León, el candidato del PSOE sólo será presidente si le apoya el partido de Rivera. 

Sería un ejercicio de responsabilidad por parte de Ciudadanos hacer a Luis Tudanca presidente. Llevamos más de 30 años de Gobierno popular y se nota. Castilla y León es un desastre, con despoblación, una sanidad abandonada y problemas muy graves. 

"Vox es un brote que terminará pasando"

¿Por qué Vox recibe tantos apoyos?

Ha habido un repunte de una derecha más rancia y reaccionaria que no se sentía identificada con el PP, que a su vez ha entrado en crisis y no sabe cuál es su ideología ni qué proyecto tiene. Así ha surgido un populismo de derechas, basado en ideas facilonas que se transmiten a través de las redes sociales. Vox surge porque personas reaccionarias dentro de la derecha ya no se sienten identificadas dentro del PP. Pero para mí es un brote que va a terminar pasando. 

¿Cómo se ve el conflicto en Cataluña desde Valencia de Don Juan?

Cuando vemos las noticias políticas en clave nacional parece que sólo existe Madrid y el conflicto catalán. Cataluña nos importa, pero España tiene muchísimos problemas, en muchos casos más graves que solucionar. Me refiero a los problemas de la sanidad, de la educación o de la despoblación. Tenemos poblaciones casi en alerta por estos motivos, pero no generan la confrontación y el enfrentamiento que parece que se busca. Ahí tenemos que estar los políticos: solucionando los problemas de los más vulnerables, no dando tanto bombo a otras cosas. 

Los partidos nacionalistas han condicionado históricamente las investiduras de los presidentes de Gobierno. ¿Sería necesario que el PSOE no dependa de partidos independentistas en el Congreso? 

Lo ideal es que un Gobierno esté apoyado en partidos y en políticos en concreto que vean la política como una herramienta para transformar y mejorar la sociedad, no para avalar otros intereses. Lo ideal es que nuestro Gobierno estuviera sustentado por políticos centrados en el interés de todos y no en cuestiones que no están relacionadas con el 90% de la población. 

El primer día del Congreso no fue un circo: fue un buen termómetro de cómo está la sociedad

¿Cómo calificaría su primer día en el Congreso? ¿Un circo? ¿Una vergüenza? 

Lo que pasa en el Congreso de los Diputados nunca puede ser calificado como un circo. Al fin y al cabo, es la institución más importante de este país. Es el reflejo o un síntoma de lo que sucede en la sociedad, un buen termómetro. Me sentí un poco rara, sobre todo al final, cuando los diputados independentistas catalanes quisieron hacer su promesa con sus propios alegatos y los diputados de Vox se pusieron a dar puñetazos en el escaño. Tuvo un simbolismo muy triste. Intentar apagar la voz de otras personas en una institución como el Congreso es verdaderamente grave. Es la casa de la palabra, del diálogo y de los argumentos y tenemos que escucharnos y ver, entre todos, cómo solucionamos los problemas. Para eso nos han puesto los ciudadanos, no para acallarnos los unos a los otros. 

Fernández, en el pasillo por el que se accede al hemiciclo del Congreso de los Diputados. Carmen Suárez

¿A qué temas le gustaría dedicarse en el Congreso?

Soy tan inquieta que me interesa casi todo, pero me gustaría trabajar en asuntos relacionados con mi provincia: el reto demográfico, la industria o la transformación digital. Antes me hablabas de Cataluña, pero vengo de una provincia donde en muchas zonas no tenemos banda ancha. También me interesa la Igualdad. En estos 10 meses el Gobierno ha hecho cosas increíbles y volvemos a ser punteros, pero queda mucho por avanzar. Me gustaría formar parte de la Historia, porque los socialistas somos de hacer Historia en cuanto a la igualdad entre hombres y mujeres. 

Hay una sensación de alarma sobre la igualdad entre hombres y mujeres. ¿Se debe a que hay problemas que ahora sí se visibilizan y salen a la luz o a que hay un riesgo de retroceso?

El avance en materia de igualdad en España es innegable. Desde que se puso en marcha la ley integral contra la violencia de género y la de igualdad entre hombres y mujeres hemos progresado muchísimo. En general, la sociedad española está concienciada, pero siempre que se produce un fuerte avance en una lucha social nos encontramos con una fuerte contraposición. El 8 de marzo ha sido un boom brutal que ha concienciado a muchas mujeres jóvenes, pero eso también genera una respuesta reaccionaria de los que no quieren entender que la igualdad de género es imprescindible.

¿Son los jóvenes más feministas?

Me preocupa un pequeño repunte en la juventud de la violencia de género y machismo, pero creo que estamos en disposición de ser optimistas. Vamos a seguir avanzando le pese a quien le pese. Soy positiva porque veo a muchísimas chicas y chicos jóvenes comprometidos. Tengo 26 años y cuando tenía 15 apenas se hablaba de feminismo en el instituto. Creo que era casi la única feminista en mi quinta. Era casi un tabú y hoy en día en mi pueblo hay una asociación de unas 60 chicas que reflexionan sobre el asunto y se protegen unas a otras. 

"Sobre la pornografía soy abolicionista"

¿Cuáles son las leyes pendientes en materia de Igualdad? 

Debemos preservar las leyes con las que contamos, hay que darles el presupuesto que se merecen, apostar por la educación en igualdad: en las aulas, para que también haya niñas ingenieras y niños enfermeros; y en sectores específicos como la judicatura. Es necesaria una ley contra la trata y el tráfico de seres humanos. Y, sobre todo, hay que actuar contra la pornografía, porque es un ámbito sobre el que apenas se ha trabajado y es lo que está educando manadas. Que un niño o una niña que nunca ha tenido una experiencia sexual pueda ver todo tipo de sexualidad misógina en internet es grave. Tiene que dejar de ser un tabú y la política tiene que entrar de lleno. 

¿Cómo se puede regular?

Es una materia extremadamente compleja. Regular el tráfico en internet con una ley nacional es prácticamente imposible. Debemos ser más ambiciosos porque es algo que tiene que trabajarse en clave europea o internacional. Personalmente soy abolicionista, pero el porno tiene que estar regulado en cuanto al consumo, especialmente para menores de edad. Es sintomático que el porno que se consume esté basado mayoritariamente en la violencia y en las agresiones hacia las mujeres. Aquello con lo que nos excitamos también es político y debemos trabajar a través de la educación y la regulación. 

¿Es abolicionista en cuanto a la prostitución?

Sí. 

Verónica es estos días uno de los nombres más buscados en las páginas pornográficas en nuestro país. Se refiere a la mujer que se quitó la vida tras la difusión de un vídeo sexual suyo sin su consentimiento. ¿Hay ahí también un problema de igualdad? ¿Sufren las mujeres más estas situaciones?

Lo que nos demuestra el caso de Verónica es que la dignidad de las mujeres sigue directamente asociada a su sexualidad. Hacer público un vídeo nuestro tiene un componente distinto que si se trata de hombres. Me refiero a la humillación o a la burla. Las mujeres seguimos cargando con la letra escarlata y la sexualidad no ha dejado de ser un arma para hacernos daño. La pornovenganza, como así se llama, tiene que estar castigada desde el punto de vista penal. Lo que ha sucedido es más grave de lo que parece. 

Los hombres deben convertirse en esas personas a las que nadie mandaría un vídeo sexual de una compañera de trabajo porque no reirían la gracia y lo considerían una vergüenza

¿Por qué?

Que no pase nada mientras ese vídeo se reenvía de móvil a móvil, que no haya una respuesta de las asociaciones colectivas de trabajadores, que la empresa se desentienda… es muy sintomático del punto en el que nos encontramos. Los hombres tienen que salir y decir que no todos son iguales y que ellos no reenviarían esos vídeos. Los hombres son responsables de convertirse en esas personas a las que nadie mandaría un vídeo sexual de una compañera de trabajo porque no reirían la gracia y lo considerían una vergüenza.

Andrea Fernández, en el hemiciclo del Congreso. Carmen Suárez

Zapatero, su referente

¿Quienes son sus referentes dentro del PSOE?

Si tuviera que elegir a una persona sería José Luis Rodríguez Zapatero. Ha sido el mejor presidente y quien capitaneó el Gobierno que más avances sociales ha traído a España. Me gustaría parecerme a él, un político y persona excepcional que además también es de León. Me han inspirado mucho Carme Chacón o Pedro Zerolo, que han apostado por la igualdad y derechos. Y, por supuestísimo, Alfredo Pérez Rubalcaba, por su sentido de Estado y la defensa del país y de los derechos de todos. 

¿Su ministro favorito?

Me gustan mucho los de corte más técnico: Pedro Duque, Nadia Calviño, Luisa Carcedo… Pedro Sánchez ha hecho un equipo estupendo. 

¿Y fuera del PSOE?

Me gusta mucho Borja Semper. Ahora un poquito menos, pero también me gustaba mucho Íñigo Errejón. 

¿Por qué ahora menos?

Por los últimos tiempos, su salida de Podemos y el ruido que ha habido, pero él es muy interesante y tiene mucho que aportar. 

¿Existe el feminismo liberal?

No. 

¿Por qué?

Porque el feminismo es un movimiento político colectivista que va mucho más allá de la realidad de cada una de las personas. La razón de ser de los problemas en torno a las mujeres va mucho más allá de las decisiones individuales de cada una. 

Si Pedro Sánchez le ofrece ser ministra, ¿de qué cartera le gustaría ser?

[Ríe] Tendría que pensármelo porque me parecería increíble. Me gustan mucho los temas relacionados con la Igualdad, pero también con Interior o Defensa. Y también Cultura. No se va a dar esa situación, pero si se diera, me costaría elegir. 

¿Cuánto tiempo estará en política?

No me lo planteo. Todo ha sido tan rápido que tengo que ordenar mis pensamientos. La política me apasiona y creo que estar en el Congreso es el regalo más grande de mi vida, así que quiero centrarme en ello. Pero la política pasa siempre por la renovación y por que las personas no se encasillen en puestos para toda la vida. La política es algo temporal. 

¿Son las juventudes de los partidos plataformas de colocación? ¿Hay que cambiar el funcionamiento de los partidos para que la política funcione mejor?

La realidad es más compleja de lo que se plantea. Un partido no puede ser un sistema cerrado en el que sólo medren los que ya empezaron desde jóvenes pero tampoco puede basarse sólo en fichajes de fuera. Hay gente muy buena en las juventudes de los partidos y también fuera. Hay que pescar de ambos caladeros. En nuestro caso, las grandes figuras siempre han sido muy leales y han estado vinculadas al partido, así que es algo que no se puede denostar. 

Fernández, en uno de los pasillos del Congreso. Carmen Suárez