Cuando los agentes de Policía Nacional entraron en el domicilio de Nicolás, en el municipio madrileño de Rivas-Vaciamadrid, no podían dar crédito al material que acababan de intervenir: grabadoras láser, prensas de impresión, tarjetas en blanco... y cientos de documentos falsificados. Desde DNIs hasta pasaportes, los más difíciles de copiar. Nicolás era el 'artista' de una organización que creaba "los documentos falsos más difíciles de detectar" en España, según los investigadores. Tenía experiencia. Argentino de 72 años, llevaba 30 viviendo en nuestro país y 10 dedicado a este negocio ilegal.

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La operación Chacal explotada por la Policía culminó con la detención de 12 personas dedicada a la falsificación de documentos y a una serie de actividades ilícitas asociadas: no sólo vendían pasaportes, tarjetas de residencia o DNIs; también se les acusa de tráfico de seres humanos -facilitaban la entrada de personas desde Marruecos por vía aérea- o de suplantación de identidad para aprobar el carné de conducir, entre otros.

El nombre de Nicolás es ficticio, pero las iniciales de su nombre corresponden con N.A.E. Tiene 72 años y ocupaba el centro de la trama desarticulada. Se le conoce como El Impresor y tenía profundos conocimientos de artes gráficas. Había llegado a España hace tres décadas. Tras probar con diferentes oficios que no le reportaron grandes beneficios, decidió lanzarse a un negocio tan ilegal como jugoso: la falsificación de los documentos. Su hijo le ayudaba en la impresión y en la distribución.

Las cifras

Por cada DNI podía cobrar alrededor de 1.000 euros. Los permisos de residencia y los carnés de conducir los vendía por el mismo precio. Pero "la joya de la corona", detallan los investigadores, eran sus pasaportes, que valían 5.000 euros. En manos de cualquier persona, inclusa en manos expertas, podían pasar por pasaportes legales. Hace falta recurrir a una lupa de hasta 30 aumentos para detectar ligeras irregularidades. Fuentes policiales admiten que "son realmente buenos y difíciles de detectar".

Echen cuentas. La Policía tiene constancia de que vendía documentos a diario: al menos un DNI, un pasaporte, un carné de conducir, un permiso de residencia... y venía dedicándose a este negocio desde hace diez años. Los investigadores no saben cuántos documentos falsificados ha podido crear en ese tiempo. Lo que sí tienen claro es que Nicolás ha amasado una "fortuna".

12 detenidos

Pero además se había tejido una red de colaboradores. En Rivas Vaciamadrid se ubicaba el corazón de la trama. La imprenta de los documentos, la verificación, el control... se realizaba en un piso de este municipio madrileño, bajo la tapadera de una falsa empresa. Un laboratorio en el que se requisaron grabadoras láser CNC, dos prensas de impresión tampográfica y termográfica y unas 2.000 tarjetas en blanco (PVC y PC), la mayoría de ellas con el chip incorporado. Material caro y difícil de adquirir en el mercado.

No sólo documentos españoles. También marroquíes, argentinos, italianos. Los compradores los utilizaban para la apertura de cuentas bancarias, la solicitud de créditos o la obtención de permisos de conducir. Los investigadores han detectado, además, que se habían presentado varios individuos con identidades falsas en la Dirección General de Tráfico para aprobar el examen por otros.

La investigación arrancó en junio de 2018, cuando los agentes detectaron una serie de documentos falsificados. Fueron tirando del hilo hasta descubrir todo el entramado, con el septuagenario Nicolás como experto falsificador.

En total fueron detenidas 12 personas: 6 en Madrid, 4 en Barcelona, una en Vigo y otra en Ibiza. En sus intervenciones, los agentes incautaron 75.000 euros y 20.000 dólares, cuatro vehículos, un dron, varios dispositivos de almacenamiento masivo de información y una cantidad ingente de documentos falsificados y de material.