Irak, abril de 2004. Las tropas españolas están a punto de retirarse del terreno, cumpliendo con la promesa electoral de José Luis Rodríguez Zapatero. El país bulle en violencia. No hay rincón que no esté libre del ataque de los insurgentes. El día 4, los militares españoles se ven atrapados por una amalgama de enemigos en Najaf, en la llamada "batalla de todas las batallas del Ejército". Los antecedentes son peligrosos. La cabo Manar Benkhalifa Miludi, del tercio Alejandro Farnesio, 4º de la Legión, sabe del riesgo. A sus 19 años, sabe que el desierto por el que patrulla puede ser testigo mudo del desenlace temprano de su corta vida.

Noticias relacionadas

Es 26 de abril y hace calor. Tres vehículos blindados del Ejército español patrullan por Diwaniyah. A bordo de uno de ellos viaja Manar Benkhalifa, que entonces tenía el empleo de soldado. Junto a ella, un teniente, un cabo primero y otro soldado. Viajan por una carretera que serpentea entre el sofoco iraquí. Un ambiente sofocante por la temperatura, sí; pero también por el empuje de los insurgentes, dispuestos a sacudir el país con sus atentados.

Todos esos pensamientos rumian en la cabeza de Manar. Sus ideas no van desencaminadas: al alcanzar las inmediaciones de un puente elevado, los militares españoles se dan de bruces con el inconfundible traqueteo de un ataque enemigo. Vuelan las balas y también los recuerdos de Manar, que detalla a EL ESPAÑOL su experiencia en aquel combate.

"Sangre fría"

"Nuestra primera reacción fue la de protegernos. Lo más importante es no tener bajas. Miré a un lado y a otro y vi que mis compañeros estaban bien. Después nos aseguramos de dónde venía el fuego enemigo, porque no puedes ponerte a disparar a lo loco. Cuando lo comprobamos, repelimos el fuego".

La soldado Manar está sufriendo en sus carnes los zarpazos del infierno iraquí. En esos momentos, asegura, "no da tiempo a pensar en nada". Incluso ella: "Sólo llevaba un año en el Ejército y esa era mi primera misión, pero la instrucción ayuda a seguir los pasos que tienes que seguir y a no ponerte nerviosa".

Agosto, Manar Benakhlifa Miludi. Ejército de Tierra

"Sangre fría", se ordena a sí misma. Y eso que el enemigo ataca con toda su fuerza, con armamento ligero y pesado. Además, los insurgentes tienen una posición ventajosa. Y son más. No sabe cuántos, pero les superan en número. El enfrentamiento se prolonga durante dos largas horas; horas de plomo y calor, de salvar la vida y defenderse en la emboscada.

"Hasta que no vinieron los refuerzos no pudimos replegarnos", relata Manar Benkhalifa. La hoy cabo del Ejército de Tierra resume en una frase el desenlace de aquel episodio: "Ellos tuvieron bajas, nosotros no". También hubo enemigos detenidos.

El turno de los españoles

¿Aquel ataque estaba dirigido a los militares españoles? Manar cree que los insurgentes se apostaron en un puesto ventajoso y esperaron a emboscar al primer objetivo que circulase por aquella carretera de Diwaniyah. Fue el turno de los españoles, como lo podría haber sido de cualquier otro contingente.

Manar Benkhalifa no asimiló lo que había vivido hasta que regresó a España, varias semanas después. No contó ni a su familia ni a sus amigos que había sufrido una emboscada en Irak hasta que se encontró en el confort de su hogar. "Me dijeron que no me fuera de misión, pero en 2007 me volví a ir a Kosovo. Luego, Líbano".

La cabo Manar Benkhalifa es una de las protagonistas del calendario editado por el Ejército de Tierra para el año 2019, ilustrado con algunas de las militares con Valor Reconocido que han combatido en primera línea de fuego.

*EL ESPAÑOL recoge las historias de mujeres militares del Ejército español que han combatido en primera línea de fuego, como la de Alejandra y Margarita, que lucharon en la batalla de Najaf (Irak). Puede conocer más historias pinchando aquí.