El golpe policial ha tenido lugar en un polígono industrial de Málaga. En total, más de seis toneladas de cocaína ocultas en un cargamento de plátanos. Son los movimientos de una de las mayores organizaciones de narcotraficantes que operan en la Costa del Sol. En total, 16 personas han sido detenidas en un macrooperativo coordinado por la Policía Nacional y la Guardia Civil.

Noticias relacionadas

Las pesquisas de los agentes arrancaron hace más de un año. Sobre el foco, un grupo de narcotraficantes que ya estaban siendo investigados en los Países Bajos. Todos ellos mantenían un alto nivel de vida que despertó las sospechas de los cuerpos policiales.

"Ya desde el inicio de las indagaciones, las conductas observadas en los miembros de la organización revelaron actividades exclusivamente compatibles con las actividades de narcotráfico investigadas. Así, fue posible verificar la ausencia de actividad laboral y el alto nivel de vida que tenían por todos ellos, incluyendo la disponibilidad de bienes inmuebles de elevado valor", detallan desde la Policía Nacional y la Guardia Civil.

El grupo investigado se encargaba de la distribución y la introducción en España de grandes cantidades de clorhidrato de cocaína. También facilitaban a otros grupos la logística para introducirla en puertos holandeses, portugueses y españoles. Lo hacían en contenedores camuflados con la carga de otros materiales.

Según revelan la Policía Nacional y la Guardia Civil, los investigados "no ejercían actividad laboral o mercantil legal aparentemente regular": "Además, casi todos cuentan con antecedentes por delitos graves y mantenían contactos con otros grupos de narcotraficantes, habiendo estado encartados en investigaciones policiales por estar relacionados de diferente manera con el crimen organizado". El grupo criminal tenía en Badajoz y en Málaga la infraestructura necesaria para el transporte y almacenamiento de mercancías. 

"La reciente adquisición de las empresas dedicadas al transporte, junto a los reiterados viajes a Badajoz, hicieron sospechar a los investigadores que la organización estaría consolidando una potente infraestructura destinada a recibir en España importantes partidas de cocaína, pudiendo tener en la provincia de Badajoz el lugar para la recepción de la droga y su posterior transporte haciendo uso de las empresas adquiridas. Esto, unido a otros indicios, llevó a los agentes hasta el momento en el que los investigados se preparaban para introducir en España más de seis toneladas de cocaína".

Los contenedores cargados de coca llegaban al puerto de Setúbal (Portugal) y se distribuía después a España. En este sentido, las autoridades han requerido la colaboración de Portugal y Estados Unidos. Los traficantes importaron 70 contenedores cargados de plátanos: "Alcanzaron un historial que indicara a los agentes aduaneros una sólida posición y volumen de negocio, circunstancia que ha supuesto una extraordinaria complejidad a la hora de discernir y discriminar en qué cargamento pudiera venir oculta la sustancia estupefaciente". Estas seis toneladas, detallan los investigadores, representan una "cantidad inédita" de cocaína.

El operativo 

Con todos los datos en su poder se desplegó un amplio operativo policial, centrado principalmente en la provincia de Málaga, donde estaban afincados la mayor parte de los investigados y donde se habían dotado de una nutrida red de contactos y clientes al servicio de sus intereses que, gracias a la intensa labor desarrollada por parte de los investigadores de la Policía Nacional y de la Guardia Civil ha podido desmantelarse. El operativo ha culminado con 16 detenciones y la incautación de más de 6.300 kilos de cocaína, alrededor de 300.000 euros en efectivo, cuatro armas de fuego y munición, y vehículos de alta gama. También se ha intervenido abundante documentación pendiente de análisis.

Como es habitual en ese tipo de investigaciones, los investigadores han tenido que enfrentarse a una organización que blindaba todas sus actividades y movimientos a través de extraordinarias medidas de seguridad, que incluían la utilización de dispositivos electrónicos de última generación, comunicaciones encriptadas y un continuo cambio en los vehículos utilizados en sus desplazamientos, con la finalidad última de dificultar la vinculación de los mismos con las actividades investigadas.

 Judicialmente, estas actuaciones están coordinadas por el Juzgado Central de Instrucción nº 5 y la Fiscalía Especial Antidroga de la Audiencia Nacional.