La consellera de Presidencia y portavoz del Govern, Elsa Artadi, ha criticado que el juez instructor del proceso soberanista, Pablo Llarena, tenga "miedo" de su citación en Bélgica el 4 de septiembre a raíz de la demanda del expresidente Carles Puigdemont y cuatro exconsellers por presunta falta de imparcialidad y vulneración de su presunción de inocencia.

Lo ha atribuido a que "seguramente no tiene su conciencia lo suficientemente tranquila" para justificar sus actuaciones, y cree que por eso ha pedido amparo al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), que se lo ha concedido esta semana.

El apoyo del CGPJ supone pedir a los ministerios de Justicia y Exteriores que actúen a través de la Abogacía del Estado para asegurar la integridad e inmunidad de la jurisdicción española ante la demanda civil presentada contra el juez.

Elsa Artadi ve "contradictorio que un juez tenga miedo de un sistema de justicia independiente" y le acusa de buscar excusas para eludir la justicia.



"Como mínimo contradictorio"



"Que un juez se niegue precisamente a someterse a un sistema judicial es como mínimo contradictorio", y ha considerado que Llarena no reaccionaría así si estuviera seguro de todo lo que ha hecho es inmaculado, ha dicho.

Artadi no descarta "el rumor" de que el juez dicte una tercera euroorden tras retirar dos y afirma que tanto el Govern como Puigdemont y los exconsellers en el extranjero son conscientes de esa posibilidad.

Pero asegura que eso no impedirá que Puigdemont viaje y trabaje: "La segunda euroorden se produjo como respuesta a un viaje del presidente Puigdemont. Veremos como se comporta Llarena en los próximos meses".

Lo ha dicho porque considera que el juez instructor del TS "tiene una actitud a veces un poco reactiva en función de qué se hace desde el exilio".



Consell de la República



Uno de esos trabajos que Puigdemont está retomando desde que ha vuelto a Bélgica es el Consell de la República, cuyo inicio Artadi augura "en cuestión de semanas" para trabajar desde otoño.

Antes hay que cerrar con Puigdemont un calendario, hablar con los exconsellers en Bélgica "e ir hablando con las personas que ellos creen que pueden formar inicialmente parte" del Consell.

Ha añadido que las primeras reuniones deben servir para diseñar su trabajo y formato, para ser un órgano que "desde la libertad que da estar en Europa", piense temas para materializar la república: por ejemplo, como poner en marcha un proceso cosntituyente, internacionalizar, coordinar estrategias jurídicas en el exterior y vincularlo al interior.

Pero ha negado que el Consell deba ser otro Govern, pese a que "desde ciertos espacios políticos se han intentado vender como si fuera un contrapoder".

Ha definido el Consell como una parte del trabajo que "se puede hacer desde el exilio", y no solo por parte de los exmiembros del Govern, sino quienes ellos consideren.