La construcción del submarino S-80, llamado a renovar la flotilla de sumergibles de la Armada española, no termina de completar una carrera llena de obstáculos. Primero fueron los desajustes de diseño, que ponían en duda su flotabilidad; más tarde, los problemas con su motor. El último episodio se desarrolla en los muelles de la base militar de Cartagena, el que será su futuro hogar: sencillamente, los nuevos submarinos no caben. El presupuesto se ha disparado en 2.000 millones, el doble de lo previsto.

"Es verdad que ha habido deficiencias en el proyecto, ya corregidas, pero hay que decir que no son proyectos de hoy para mañana", ha señalado la ministra de Defensa, Margarita Robles, en una entrevista en Onda Cero. Su mensaje va en la línea del que se esgrime desde esferas castrenses, la necesidad de seguir adelante con un proyecto que ha traído más de un quebradero de cabeza.

Como contó EL ESPAÑOL, los continuos problemas han abierto un agujero de 2.000 millones de euros y generado un retraso de una década. El principal error estuvo marcado por los diseños iniciales, con un sobrepeso que ponía en riesgo la flotabilidad del sumergible. Los astilleros de Navantia se vieron obligados a pedir ayuda a una auditoría extranjera para el rediseño del casco.

Más tarde llegaron los desajustes en los motores diésel-eléctricos con sistema de propulsión AIP (Air Independent Propulsion, por sus siglas en inglés). El desarrollo de este sistema sufrió severos retrasos. De los cuatro submarinos proyectados, los dos primeros no podrán incorporar los motores revolucionarios.

Mientras, la Armada no ha tenido más remedio que acometer una gran carena (desmontaje y montaje completos) para conservar su actual flotilla de submarinos, los S-70. Sus nombres: Mistral, Galerna y Tramontana.

Los trabajos de la Armada tendrán que extenderse a su base de Cartagena para facilitar el espacio adecuado a los nuevos S-80: dragar el agua, transportar las naves y prolongar las dimensiones del muelle, tal y como detalla El País.

El presupuesto inicial rondaba los 2.135 millones de euros; ahora ya ha superado los 4.000.