"¡Pamploneses, pamplonesas!". Los miembros de la banda musical Motxila 21 lanzaron el tradicional chupinazo que dio rienda suelta a los Sanfermines de 2018 ante una abarrotada plaza del Ayuntamiento, en la que es habitual que se cuelen banderas y reivindicaciones, pese a la prohibición municipal de llegar grandes enseñas por motivos de seguridad. Este año, tres mensajes han llamado la atención: uno, contra La Manada; otro, en apoyo a los enjuiciados por el episodio en un bar de Alsasua; y el tercero, a favor de los gaztetxes, espacios tomados por asociaciones que en fechas recientes han sido cuestionados desde el Ayuntamiento.

Estos Sanfermines son las segundas fiestas populares de Pamplona que se celebran desde que se produjese la detención de los cinco miembros de La Manada por la violación, tal y como apuntó la Audiencia de Navarra, sobre una joven. Desde determinados sectores feministas se reivindicó que las mujeres, en lugar de una camiseta blanca, fuesen vestidas de negro para protestar por estos hechos; petición que fue rechazada por las asociaciones feministas de Pamplona. "Esta Justicia es una mierda", reclamaba una pancarta en el chupinazo.

Otro grupo de asistentes a la plaza del Ayuntamiento ha logrado extender un mensaje a favor de los enjuiciados por el caso Alsasua, que juzga a un grupo de jóvenes de esta localidad por la agresión sobre dos guardias civiles y sus novias en un bar en la noche del 15 de octubre de 2016. "Libertad para los de Alsasua", proclamaba la pancarta en el chupinazo, ilustrada con la flecha que exige la salida de la Guardia Civil de Navarra y País Vasco.

La pancarta más grande, de color amarillo, rezaba: "Iruñerriko gaztetxeen defentsan". Lo que en euskera significa: "En defensa de los gaztetxes de Pamplona". Los gaztetxes son espacios tomados por diferentes asociaciones reivindicativas que, entre otras actividades, organizan encuentros sociales y charlas que a menudo son de tinte político o ideológico. En fechas recientes, el Ayuntamiento de Pamplona, gobernado por EH Bildu, ha puesto el foco sobre estos espacios, exigiendo su cierre por motivos de seguridad.

Una bandera de Navarra sin la corona, habitualmente utilizada desde sectores independentistas, y una pancarta que exige la liberación de los "presos vascos", también han logrado colarse en este chupinazo.

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