A las 10.15 horas del martes un total de 22 reclusos fueron conducidos al interior de un autobús. Su destino, la cárcel de Zuera, en Zaragoza. Entre ellos se encontraban Oriol Junqueras, Raül Romeva, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, los presos del procés. Los dos primeros llegaron procedentes de Estremera y los Jordis desde la prisión de Soto del Real. Era el primer paso de una peregrinación rumbo a Lledoners, la cárcel 5 estrellas ubicada cerca de Manresa donde seguirán cumpliendo condena a la espera de juicio.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quiso desligar de cualquier significado político este traslado que remite a la ley y al derecho de los presos. Sin embargo, despolitizar la vuelta a Cataluña de aquellos a los que el independentismo ha convertido en mártires tildándolos de "presos políticos" difícilmente podrá conseguirse. Es más, su regreso se ha convertido en un enorme Arco de Triunfo del secesionismo.

Antes incluso de que el autobús hubiese salido de los muros de la madrileña prisión de Valdemoro, kilómetros y kilómetros de asfalto en suelo catalán aparecían ya teñidos de amarillo. Un camino de lazos rumbo a Oz, aunque en realidad Lledoners sea sólo una prisión, por mucha piscina y centro de ocio de que disponga. Una ruta plagada de mensajes de "Llibertat" y "Us volem a casa lliures" para cuatro de los políticos catalanes que serán juzgados por los delitos de rebelión. Porque el juez Llarena establece en su auto de procesamiento la existencia de “un riesgo de que las movilizaciones futuras [del procés] desembocaran en una violencia instrumentalizada para lograr la independencia”.

Movilización en las calles

No serán estas, sin embargo, las únicas muestras de politización del traslado, pues la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural ya han convocado para este miércoles, coincidiendo con la llegada de los presos, una marcha multitudinaria con la finalidad de pedir su libertad. Pero habrá más. Para el sábado 14 de junio se ha convocado en Barcelona una gran manifestación para pedir que los presos queden "libres y sin cargos".

Un lazo amarillo pintado en el asfalto en el acceso a la cárcel de Lledoners. Efe

Y no terminarán ahí los homenajes, las muestras de cariño y las críticas al encarcelamiento de los políticos presos, pues tal y como han confirmado Marcel Mauri y Josep Cruanyes, vicepresidentes de ambas entidades, las movilizaciones se repetirán en próximos días coincidiendo con el traslado de la exconsellera Dolors Bassa y la expresidenta del Parlament Carme Forcadell a la cárcel de Puig de les Basses, al norte de Gerona y muy cerca de Cadaqués.

Junqueras, Romeva, Sànchez, Cuixart, Bassa y Forcadell se encuentran entre las 25 personas imputadas por el juez Llarena por su actuación en el procés y, junto a los huidos Carles Puigdemont, Marta Rovira, Clara Ponsatí, Toni Comín, Meritxell Serret y Lluís Puig se enfrentan a los delitos de rebelión y malversación, por los que podrían ser condenados hasta con 30 años de cárcel y 20 de inhabilitación.