El éxito de la moción de censura de Pedro Sánchez contra Mariano Rajoy y su consecuente irrupción en la Presidencia del Gobierno ha trastocado por completo el tablero político nacional. También obliga a los partidos a reformular sus estrategias de cara a un nuevo tiempo en el que todos los actores deben recomponerse para afrontar riesgos y amenazas inconcebibles hace sólo una semana.

El PSOE, como partido de Gobierno, vive el vértigo de un funambulistas sordo y sin pértiga. El PP, como líder sobrevenido de la oposición en el Congreso, sueña con la reconquista y la venganza con un muerto por enterrar y un futuro complicado en los juzgados y en los medios de comunicación.

Podemos quiere entrar en el Gobierno y promete estabilidad pero teme el abrazo del oso socialista. Y los insultos a Albert Rivera de Sánchez (“mentiroso”); Hernando (“colaborador necesario de la moción)” e Iglesias (“fascista”) durante el debate de la moción de censura han hecho comprender a Cs que es la pieza a batir en un final de legislatura que apunta maneras de montería.

Rivera habla sobre la presidencia de Pedro Sánchez

La nueva estrategia

“Estamos revisando la estrategia política de cara al nuevo escenario”, admitía este viernes en el patio del Congreso un destacado diputado del partido liberal. Las reuniones de la dirección del grupo se han sucedido los últimos días de moción, pero el guion definitivo lo ultimará Albert Rivera tras un fin de semana en el que él mismo y sus hombres fuertes se dedicarán a meditar sobre las amenazas, fortalezas y oportunidades en este nuevo tiempo.

Hay mucho en juego porque Cs (32 escaños) deberá pelear contra el PP (134) por liderar la oposición, sabedor además de que todos los grupos parecen haberse conjurado para impedir que siga creciendo en las encuestas.

El resurgimiento del bipartidismo y el victimismo -también algo de rencor- del PP contra el partido emergente parecen las dos principales amenazas a corto en una legislatura que se adivina corta y colérica. “Será un año duro porque no se podrá hacer política constructiva dada la aritmética parlamentaria”, vaticinaba un dirigente.

El victimismo del PP

El partido de Albert Rivera no duda de que el PP explotará al máximo su victimismo y tratará de endosarles toda la responsabilidad en la defenestración de Mariano Rajoy. “Sobreactuará en un papel de oposición durísimo y polarizador porque está además pendiente del desenlace de un montón de causas abiertas por corrupción”, explican las fuentes.

En Cs coinciden también en que PSOE y PP no dudarán en aliarse para intentar perjudicarles, cada uno a su modo. Además, aunque del ataque desaforado de Sánchez a Rivera en la tribuna de oradores se puede aguardar futuros enganchones, dan por sentado que el PSOE intentará que el PP recupere espacio por la derecha para achicarles. La animadversión entre ambos líderes es mutua.

Una alianza contranatura PSOE-PP para laminar a Cs tiene sentido porque a ambas formaciones les interesa “resucitar el bipartidismo”. Al PSOE porque, en su situación de debilidad, su zona de confort para mejorar en los sondeos antes de ir a elecciones -de eso trata esta legislatura- es confrontar con su clásico oponente y porque su rival más fuerte es Cs. Y al PP porque, descabalgado del poder, necesita reivindicarse como única alternativa al Gobierno para recuperar los votos perdidos.

¿Y si llega Feijóo?

En función de la capacidad del PP para regenerarse y renovar su liderazgo, se lo pondrá más o menos difícil a Rivera. En este sentido, la tentación numantinista de Rajoy y los escándalos de corrupción parecen las mejores bazas de Cs. La unción de Alberto Núñez Feijoo como sucesor de Rajoy, o de cualquier otro barón de probada solvencia y lo suficientemente alejado de Rajoy como para pasar página sin remordimiento ni contradicciones, resultaría el escenario más complicado. Preguntados sobre este escenario varios dirigentes... prefieren no pronunciarse: "Les ganaremos trabajando y siendo más listos, el PP está acabado por su pérdida de poder y por todas las causas pendientes".

 

“Nuestro papel sólo puede consistir en convertirnos en alternativa al bipartidismo en su conjunto”. Para conseguir este objetivo, Cs “seguirá impulsando un patriotismo ilustrado y civil” -a través de la plataforma España Ciudadana-, “abanderando la regeneración institucional y de la vida pública”, y “haciendo de muro de contención frente al separatismo”. Ya lo dijo Rivera en la rueda de prensa posterior a la investidura de Pedro Sánchez: "Estaremos muy atentos a las concesiones que haga a los separatistas".