Daniel Montero María Peral

“Apuesta por DIU [Declaración Unilateral de Independencia] con efectos retardados, porque durante seis meses ofrecemos negociar. Y si hay negociación ponemos resultado a referéndum para ratificar acuerdo. Y si no negocian a los seis meses, (o 12) actuamos de facto como Estado independiente y hacemos referéndum (RUI) ratificar independencia”. La frase fue escrita por el responsable de Esquerra Republicana José María Jové el 30 de junio de 2016, más de un año antes de que el Govern de Carles Puigdemont decidiera declarar de forma unilateral la independencia. Pero relata a la perfección la estrategia seguida por por los independentistas.

Desde febrero de 2015, Jové apuntó en una agenda de tapas duras los resultados de sus reuniones. Las actas de cómo los principales líderes de JuntsxSí, con Oriol Junqueras y Carles Puigdemont a la cabeza, tramaron una estrategia de presión al Gobierno que terminaba de forma irremediable en dos escenarios: una negociación pactada de una consulta para la independencia de Cataluña o una declaración unilateral de la misma en caso de que el Ejecutivo central no se plegara.

Un relato que arrancó en la primera hoja casi con el anuncio de elecciones anticipadas por parte de Artur Mas (14 de enero de 2015), siguió con un pacto secreto para que el proceso se desarrollara en un máximo de dos años y terminó con la mayoría de los miembros del Govern resultante en prisión preventiva acusados de presuntos delitos de rebelión, sedición y malversación.

23 de Febrero de 2015: “llevar la nación catalana a la independencia”

A las pocas hojas de arrancar las anotaciones, aparece por primera vez el nombre de Oriol Junqueras, junto al de Marta Rovira. “Construimos confianza, sumamos para avanzar” reza un lema junto a ellos. Poco después, el punto diez de las anotaciones hace referencia a “hacer realidad la República Catalana en el marco de la UE” y “llevar la nación catalana a la independencia”.

En esas fechas, Esquerra Republicana y PdCat habían anunciado la convocatoria de elecciones en Cataluña 14 meses antes de agotar la legislatura. Estaban en pleno proceso de negociación interna de cara a los nuevos comicios. “No tenemos un relato épico que ayude a hacer salir del silencio. Necesitamos la épica”, escribía Jové.

6 de julio de 2015: “El procés no puede durar dos años”

Llega el momento de la “hoja de ruta”. El primer diseño de lo que será la estrategia para conseguir la independencia investigada ahora por la Justicia. La agenda refleja los nombres de los posibles presentes en esa reunión (Quico Homs, Carles Viver, Joan Vidal, Marta Rovira y José María Jové) “todo preparado. Buscamos que no haya agujeros”, explica tras establecer cuatro etapas: “preparación del Estado, reconocimiento del Estado a nivel nacional, estructuras de Estado y medidas sectoriales”:

En ese momento, más de dos años antes de que se declarara de forma unilateral la independencia, el grupo más cercano a Junqueras habla ya de “partidos más CATN”, en referencia al Consejo Asesor de Transición Nacional. “Todo lo que no se puede publicar hay que ir haciéndolo hasta el momento de la desconexión, pero cuando la hagamos ha de estar preparado (por eso el procés no puede durar dos años”, refleja el resumen de ese encuentro.

Oriol Junqueras, junto a Josep Maria Jové. A la izquierda, Carme Forcadell. Efe

29 de julio de 2015: Un pacto previo; no más de dos años de Govern

Una semana después y a dos meses de celebrarse las elecciones, Esquerra Republicana y PdCat arrancan las negociaciones para ver la composición de su posible nuevo gobierno. Allí se refleja por primera vez uno de los compromisos de ambos partidos, que la fecha máxima para el estallido, para la resolución de la vía independentista de una forma u otra sea de 18 meses. O como máximo de dos años. El referéndum declarado ilegal se celebró finalmente dos años y un mes después de este pacto.

El acta de esa reunión refleja “estudiar estructuras departamentales. Tener toda la info de trabajo de Viver y analizar los ámbitos tecnológicos: estructuras de Estado (Josué Sallent)”, en referencia a otro de los investigados ahora por la Justicia, responsable del centro de Telecomunicaciones de la Generalitat.

31 de julio de 2015 : “Transición nacional”

Dos días después, hay una nueva reunión entre los responsables de la antigua Convergencia y altos cargos de Esquerra. “Transición nacional. Cómo lo hacemos a nivel interdepartamental”.  

7 de agosto de 2015: más negociaciones

Las anotaciones reflejan la negociación entre ambos bandos con un denominador común: la “hoja de Ruta” planteada para la independencia.

26 de agosto de 2015: Creación del futuro Ministerio de Exteriores

“Para la desconexión han de tener garantías no sólo jurídicas e impulsar la proyección internacional para lo que se tiene que crear un Departamento de Exteriores (futuro ministerio)”, explica el resumen de la reunión entre Jové y Viver.

La agenda recoge además que la Ley Fundacional y los ordenamientos necesarios para ejecutar la ruptura deben hacerse con una “tramitación rápida (1,5 semana)  [...] convocatoria de elecciones constituyentes que se harán cuando podamos garantizar hacerlo bien”.  “Declaración, Proclamación, Ley Fundacional y Ley de Proceso Constitucional”, resume el plan de ruta.

1 de octubre de 2015: “Desconexión, ruptura y desobediencia”

El 27 de septiembre de 2015, la coalición de Carles Puigdemont (que entonces encabezaba Artur Mas) y Oriol Junqueras fue la fuerza más votada en las elecciones. El resumen del acuerdo de gobierno refleja lo siguiente: “Hemos identificado las principales actuaciones que hay que hacer y las estamos adecuando para hacer efectiva la desconexión, la ruptura y la desobediencia y todo en 18 meses”.

Además, el documento refleja la estrategia conjunta con la CUP (la CUP puede vender el acuerdo para iniciar el procés independentista /y para acelerarlo) "como un procés irreversible y si hay un ataque de Madrid, ellos cierran filas con el Govern por responsabilidad”.   

3 de noviembre de 2015: la cláusula secreta del pacto entre ERC y PdCat

Aparece la primera mención a la ANC (Asamblea Nacional Catalana), que figura en una “hoja de ruta que tenemos clara desde el acuerdo de marzo de 2015” y revela que el pacto entre Esquerra y el PdCat tenía una cláusula concreta. Un compromiso mantenido en secreto de que si el Gobierno español no aceptaba sus demandas "una DUI (declaración Unilateral de Independencia) si el Estado" las "bloquea", como así se produjo.

24 de noviembre de 2015: informes compartidos con la CUP

En mitad de la negociación para la investidura de Carles Puigdemont, la coalición de JuntsxSí compartió sus informes de trabajo sobre la independencia con la CUP en busca de su apoyo para formar gobierno. La respuesta fue que “la situación de las estructuras de Estado dejan mucho que desear. Estos informes [en referencia al trabajo elaborado por Viver para generar una administración paralela] no son la propuesta de JxS, son informes de viabilidad de los temas que se tratan. Ahora cabe decidir cómo hacerlo y cómo se ejecuta este plan”.

“Ellos se quedan todas las direcciones y nos ofrecen subdirecciones. No lo aceptamos porque nos comeremos toda la mierda. Hemos de tener poder real”

21 de diciembre de 2015. Debate sobre los servicios de inteligencia catalanes

Las negociaciones con la CUP despertaron reticencias dentro de los miembros de JuntsxSí. “Temas en los que la CUP puede discrepar: seguridad, inteligencia, UE, Contratos internacionales. Desconexión ¿Cuándo la hacemos? ¿Con qué  medidas desconectamos? [...] hemos de hacer pasos aunque se corran riesgos. Valorar lo que nos interesa forzar y lo que no”.

23 de diciembre de 2015: “Nos comemos toda la mierda. Hemos de tener poder real”

Las negociaciones para investir a Carles Puigdemont presidente se estancaron también entre los propios miembros de la coalición. “Ellos se quedan todas las direcciones y nos ofrecen subdirecciones. No lo aceptamos porque nos comeremos toda la mierda. Hemos de tener poder real”, reflejan los apuntes de Jové. “No haremos de palmeros”.

Carles Puigdemont, durante su toma de posesión. Albert Gea Reuters

23 de febrero de 2016: “La única manera es que vayamos hasta el final”

Tras la negociación de investidura y la toma de posesión de Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat el 12 de enero de 2016, la agenda de Jové relata varias reuniones para repartir los cargos del nuevo Govern. Pero no es hasta un mes después cuando se refleja la primera reunión para seguir con la “hoja de ruta” marcada para la independencia.

A la cita acude según la documentación intervenida por la Guardia Civil el presidente Puigdemont, Oriol Junqueras, Raül Romeva y otros consejeros. “¿Ley electoral? ¿Cómo hacemos elecciones constituyentes en 15 días o un mes sin ley electoral? ¿La incluimos en la ley electoral? El último paso, desconexión ¿Se puede hacer junto con elecciones? ¿Todo junto?”.

En ese punto, es Puigdemont quien explica que “a nivel internacional nos piden un 50% [de los votos de ciudadanos] y hacer pasos que parezcan definitivos, sin el 50% no será entendido”. "Un referéndum unilateral (no pactado) no tiene sentido. Ya lo hemos hecho (TC)”.

En ese punto, es Romeva quien explica: “La legitimidad ya la teníamos. Tenemos el 80% a favor de referéndum a nivel internacional sólo nos escucharán si ven que vamos seriamente hasta el final. La única manera para que desde fuera presionen al Estado para que acepten el referéndum es que vayamos hasta el final”.

22 de marzo de 2016: una base de datos global

La agenda incautada en casa del alto cargo de Esquerra Republicana refleja ese día una reunión con T-Systems, un proveedor de servicios informáticos que tiene como principal cliente al Ministerio de Finanzas alemán. El objetivo del Govern según las anotaciones era una “base de datos final con 162 fuentes: actividad, censos bienes inmuebles, vehículos, entidades financieras”

Las anotaciones reflejan una estrategia constante hasta la celebración del referéndum: explotar las diferencias entre Cataluña y el resto de España para intentar echar a la gente a la calle a modo de protesta. Lo llamaron “micro rupturas”

31 de marzo de 2016: sacar a la gente a la calle

Ese día se produce una nueva reunión con la CUP. El objetivo es “encontrar un camino común donde todos nos sintamos cómodos”. Sin embargo, las anotaciones reflejan el inicio de una estrategia constante hasta la celebración del referéndum: la de explotar las diferencias entre Cataluña y el resto de España para intentar echar a la gente a la calle a modo de protesta. Es lo que denominaron “micro rupturas”. “¿Más estructuras de Estado? ¿Fecha límite? ¿Cómo hacemos salir gente a la calle? Necesario avanzar en el proceso constituyente pero necesitamos generar más micro rupturas”.

13 de abril de 2016: nueva reunión en el Parlament

Esa fecha se celebró un nuevo encuentro en el Parlament. Una reunión a la que acudieron entre otros y según la agenda de Jové tanto la diputada Marta Rovira como la presidenta del hemiciclo, Carme Forcadell. “Necesitamos una estrategia de todo lo que implica el proceso a nivel parlamentario. Hay un informe letrado sobre qué pasos seguir si tenemos o en función de las reacciones del Estado”. explican las anotaciones. “¿Qué hacemos si hay inhabilitaciones o multas? [...] Seguramente si hubiese habido Gobierno, al Estado lo hubiésemos puesto en Fiscalía directamente”, aluden en referencia a la investigación judicial por la consulta ilegal del 9N, que afectaba ya de forma directa a Forcadell.

19 de abril de 2016: una ley para que sea tumbada por el Constitucional

El Govern de Carles Puigdemont y Oriol Junqueras dio esa jornada un paso más en su pulso de “micro rupturas” para mantener el desafío al Gobierno español”. En una reunión entre JxS, CUP y el Govern se trata la aprobación de la Ley de Pobreza Energética. Una medida creada para movilizar a las bases ciudadanas pero con el convencimiento absoluto de que sería tumbada por el Constitucional. “Valorar si el reglamento lo entramos ahora o cuando hayan tumbado la ley".

2 de mayo de 2016: apoyo de la CUP si hay referéndum en 2017

Las negociaciones con la CUP para lograr su apoyo a los presupuestos denotan otro de los compromisos para conseguir sus votos en el Parlament: que el referéndum sobre la independencia se celebre en 2017. Para acrecentar el conflicto, Esquerra apuesta por la “desobediencia” en aspectos clave y competencia directa del Estado como el “tope de déficit”, o los “impuestos tumbados por el tribunal Constitucional”.

9 de mayo de 2016: “Presupuestos libres de Montoro”

La negociación con la CUP para que aprobaran los presupuestos en el Parlament se prolongó más de ocho meses y se centró en varios puntos en la hoja de ruta de la independencia. “Negociación con discreción. Nos hemos de encontrar para la ruptura”, escribía Jové como resumen de una de las reuniones.

30 de junio de 2016: aparece la primera fecha para la ruptura

Es en una reunión entre Jové y Joan Vidal, director de Omnium Cultural y Secretario del Goverm cuando aparece por primera vez una fecha concreta para la ruptura con España: junio de 2017. “Censo votantes más registro funcionarios voluntarios ¿Doble urna?”. “No queremos RUI (Referéndum Unilateral de Independencia) porque dificultad de organizar. (sic) Votará menos gente (ridículo)”.

"Hay que dar la certeza de que haremos lo que sea. Es lo que pide la gente”

Ese día hay una segunda reunión, donde acude según las anotaciones el expresidente Artur Mas, junto con Junqueras, Puigdemont, Marta Rovira y otros consejeros. “Es evidente que no habrá ninguna propuesta española, por tanto unilateralidad”, refleja el resumen manuscrito encontrado a Jové. “Dudas: 1) procedimientos de tramitación 2) doble legalidad temporal 3) Estrategia 4) Elementos objetivos (IG, Local, Mossos) 5) Posibles relaciones con el Estado. Buscamos una ventana de legalidad”.

31 de agosto: “Hay que dar la certeza de que haremos lo que sea”

La reunión de ese día se produjo en la residencia oficial del presidente de la Generalitat. Allí Puigdemont, Turull, Romeva, Marta Rovira y otros compañeros volvieron a debatir la  hoja de ruta “¿Introducimos referéndum? instrumento válido pero si lo anunciamos se ha de hacer sí o sí”.

Raül Romeva, Oriol Junqueras y Jordi Turull, durante la presentación de las urnas del referéndum. Andreu Dalmau EFE

Según los escritos, Raül Romeva fue quien planteó que “las elecciones constituyentes están muy cuestionadas. El referéndum es lo que habría que defender”. Romeva apuesta entonces por un referéndum de independencia, pero no de forma unilateral.

Es entonces cuando Carles Puigdemont toma la palabra: “Donde hay que centrar la tensión es en la Ley de Transitoriedad.  Si cerramos de manera clara los pasos que seguimos, tendremos más fácil la confianza de todos los actores implicados. Incluso de la CUP (aunque usemos argucias legales). Lo tienen que aceptar para que se puedan tramitar leyes, artículos que después desaparecerán. Cláusulas suspensivas. Hay que dar la certeza de que haremos lo que sea. Es lo que pide la gente”.

En ese punto es el expresidente Mas quien hace las preguntas más duras: “El referéndum no lo controlamos y ahora saben cómo cargárselo porque hicimos el 9N. No lo podemos hacer. Valoramos si tenemos que escenificarlo. Cómo contratamos las empresas que han de hacer el seguimiento y el recuento. Censo no lo podemos utilizar. Policía a quién obedecerá. Gente que participará en las mesas. ¿Cómo abriremos los colegios electorales? Igual para las elecciones constituyentes que tampoco podemos hacer serían autonómicas - Trampa”.

“¿Qué harán las grandes empresas del país? Comunicarlo bien. Hemos de asegurarnos el tráfico financiero los primeros tiempos"

21 de septiembre de 2016 : ¿Qué legalidad acatará la gente?

Se produce un nuevo encuentro en la residencia oficial de Carles Puigdemont. Allí el presidente autonómico expresa que los independentistas siguen teniendo “el mismo problema de qué legalidad se impondrá y la gente seguirá”, cuando se produzca la ruptura. Si la española o la catalana.  

En el encuentro se debaten los riesgos de convocar un referéndum que luego no se pueda desarrollar o que la gente no participe. Una consulta que sería en junio o julio de 2017 [luego se demoró hasta el 1 de octubre]. “Estos meses se pueden afrontar si afrontamos el calendario 1) propuesta referéndum acordado (cobertura para prepararlo) 2) Cataluña Sí Que es Pot dispuesta a pedir un referéndum al Estado 3) presupuestos que incluirán el referéndum” y un último punto que anticipa prácticamente la situación actual: “ 4) Elecciones Estado. Habrá terceras elecciones. Son una oportunidad inmensa. España falla ante la comunidad internacional más posibilidad de hacer un golpe de efecto todo el independentismo unido que se presente por última vez”.

Finalmente, la lista conjunta de los independentistas en las próximas elecciones del 21-D no salió adelante por divergencias entre Esquerra y el PdCat. “6) Gobierno español débil o antiidependentista más movilización popular difundida políticos juzgados”. (sic) “Eso facilita condiciones para llegar a junio/julio aprobar leyes y hacer referéndum en septiembre. A partir de entonces abrir negociación y solicitar implicación internacional”.

Es entonces cuando, según estos documentos, Artur Mas toma la palabra y habla de la necesidad de buscar financiadores. “¿Qué harán las grandes empresas del país? Comunicarlo bien. Asegurarnos tráfico financiero los primeros tiempos. No podemos confiar en los impuestos y son millones de euros”.

11 de octubre de 2016: “Nosotros hicimos el 9N. Ahora os toca a vosotros”.

La planificación del referéndum del 1-O generó una importante disputa entre Esquerra Republicana y PdCat por las posibles consecuencias jurídicas de estos actos. Tanto que según las anotaciones de Jové, el secretario del Govern Joan Vidal le espetó “Nosotros hicimos el 9N y vosotros dijisteis que era una mierda. Ahora os toca a vosotros”. “Los que lo pactaron porque decían que se podía hacer, que lo hagan”

8 de noviembre de 2016: War Room (última anotación)

En esta reunión, apodada Sala de Guerra por sus siglas en inglés, se analizó el comportamiento de los Mossos d’Esquadra en caso de conflicto con el Estado. “Los Mossos harán siempre lo que les digan los jueces. No habrá ninguna orden del director de Interior (D.Int)", recoge el documento, que atribuye estas palabras al propio Puigdemont. “¿Podemos pactar reacciones? Coordinar respuesta para ser eficaces en la gestión de la protesta”.

Es entonces cuando los asistentes hablan de pactar una serie de medidas para que se avise a los políticos que vayan a ser detenidos “¿Podemos pactar un protocolo? para no tener que hacerlo caso a caso”. “Piden que avisen que los detendrán. Que algún mando avise a cargo político y que estén informados”.