Barcelona

Junts per Catalunya (JxCat), la lista que encabeza el expresident de la Generalitat Carles Puigdemont, y ERC, con el exvicepresident Oriol Junqueras, negocian a contrarreloj unos puntos comunes ede cara a las elecciones autonómicas del 21 de diciembre, una especie de nueva hoja de ruta en caso de que el independentismo conserve la mayoría absoluta que hasta ahora tenía en el Parlament.

Los contactos, muy discretos, están siendo aireados por ambos partidos con intereses contrapuestos. Mientras que desde ERC se transmite extraoficialmente un principio de acuerdo en torno a nueve puntos, publicados por Nació Digital, desde Junts per Catalunya se advierte de que las negociaciones son muy incipientes y que a la lista de Junqueras le ha entrado la ansiedad por errores como los de Marta Rovira, su secretaria general, que el viernes acusó sin pruebas al Gobierno de amenazar con sembrar de muertos Cataluña, o las encuestas que otorgan un repunte a la candidatura de Puigdemont. "No quisieron una lista unitaria y ahora se ponen nerviosos reclamando que pactemos ya unos puntos en común", lamentan fuentes de la lista de Puigdemont. 

Sea como fuere, presentar unos puntos de acuerdo podría dar una imagen de unidad para tapar la amarga división del independentismo. En 2015 fue aglutinado mayoritariamente por Junts pel Sí, reuniendo a ambos partidos, y ahora no ha logrado un acuerdo por las estrategias divergentes de sus dos líderes, que pugnan por el liderazgo del movimiento. 

Una renuncia con trampa a la unilateralidad

La gran pregunta es si, tras los nulos efectos de la Declaración Unilateral de Independencia y la contundente respuesta del Gobierno y la Justicia, ambos partidos serán capaces de pactar la renuncia a la unilateralidad.

Las negociaciones apuntan en ese sentido, según fuentes consultadas por EL ESPAÑOL, pero a cambio de condiciones muy difíciles de aceptar para el Gobierno central y los partidos que apoyan la legalidad constitucional. 

Entre los puntos que negocian ERC y PDeCAT se exige el compromiso de aceptación de los resultados por parte de Mariano Rajoy en caso de que el independentismo conserve la mayoría absoluta y la apertura de un proceso de negociación con una mediación internacional, algo nunca aceptado por el Gobierno, para que puedan encauzarse las decisiones del Parlament. 

Además, los independentistas negocian reclamar la retirada de todos los recursos de inconstitucionalidad presentados por el Gobierno ante leyes tramitadas por el Parlament en la última legislatura, el fin de las medidas derivadas del artículo 155 y la retirada de Cataluña de efectivos policiales de los cuerpos del Estado. 

En otras palabras: los dos partidos independentistas no apuestan por la unilateralidad sino que pretenden pedir permiso al Gobierno para ejercerla en caso de que ganen las elecciones. Lo que no aclaran es qué harán si, como es previsible, el Gobierno rechaza la petición argumentando que las reivindicaciones violan la legalidad. 

"Sin ninguna renuncia previa"

Según el último punto publicado por Nació Digital y no confirmado por ninguna de las dos candidaturas, los dos partidos se proponen "alcanzar una negociación bilateral con el Estado Español y a la vez con la Unión Europea, como sujeto de derecho internacional, a partir del cual, sin ninguna renuncia previa por parte del Parlament y del Govern, se haga posible el acceso de Cataluña a la plena independencia y la efectiva y pacífica articulación democrática de la República catalana".

Los partidos independentistas también planean exigir al Gobierno medidas que no están en su mano, como la liberación de los que consideran "presos políticos" o la interrupción de todo proceso penal contra referentes independentistas, algo que depende de la Justicia y la Fiscalía, poderes independientes. 

La DUI, etapa superada

En una entrevista con EL ESPAÑOL, el jefe de campaña de ERC, Sergi Sabrià, avanzó este lunes varios de estos puntos. "Pedimos una mesa de diálogo a tres partes con una mediación. Visto cómo ha actuado el Estado, es lo mejor. Alguien debería validar los acuerdos", dijo en referencia a la mediación internacional. 

En esa entrevista, Sabrià aseguraba que un nuevo Parlament independentista no tendría que declarar de nuevo la independencia unilateral porque ya lo hizo el 27 de octubre. "El camino unilateral tiene un final, que fue declarar la independencia. Ya lo hemos hecho. Ahora nos toca seguir el camino. No renunciamos a construir la república", según él.

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