La Audiencia Nacional ha absuelto a un marroquí acusado por yihadismo al que se le llegó a vincular con el intento de atentar en España porque, según la sentencia hecha pública hoy, el presunto terrorista pensaba en todo momento que actuaba a las órdenes de un agente del CNI que se hacía llamar Ángel. El tribunal no duda de la existencia de esta persona y dice que es “verosimil” que realmente fuese un agente de Inteligencia. El tribunal refuerza su teoría en que el acusado llegó a aportar “noticias de interés sobre cinco personas que fueron detenidas en sucesivas investigaciones”.

El CNI negó conocer a tal Ángel y la investigación policial de los teléfonos del misterioso agente “no dieron resultado alguno”. En cualquier caso, la sentencia opta por la absolución ya que a su juicio “carece de sentido que el acusado hubiera trasladado la información relevante de sus contactos a quien creía que era un agente de inteligencia, si no era porque estaba colaborando en la detección de sospechosos”.

El presunto yihadista es Mohamed El Harrak, un hombre nacido en Tánger que residía y trabajaba en Palma de Mallorca. La Fiscalía pedía para él diez años de cárcel y la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ampliaba su petición de condena hasta los 25 años de prisión, también por un delito de tráfico de drogas. Cuando fue detenido, la Audiencia Nacional le encarceló provisionalmente alegando que había participado en la preparación de un atentado terrorista en España, cuya comisión quedó "incompleta" por "razones ajenas a su voluntad".

Quiso unirse al Ejército

En aquel auto dictado por la jueza Carmen Lamela en abril de 2016 se argumentaba además que Harrak había intentado sin éxito incorporarse al Ejército español y tenía planes para ingresar en la legión extranjera del Ejército francés. La versión que da ahora la Audiencia Nacional, más de un año después, es que este acusado en realidad “se ofreció como colaborador del Centro Nacional de Inteligencia” en el año 2014 “mediante un correo electrónico”.

Tras esa comunicación, una persona identificada como Ángel se puso en contacto con el acusado, que procedió a abrir varios mensajes en las redes sociales. Por esa vía contactó “con personas que estuvieran dispuestas a pasar a la acción y viajar a Siria o Irak para unirse a Estado Islámico o para actuar en España”, según los hechos probados de la sentencia. En esa actividad a través de las redes sociales difundía mensajes de Estado Islámico.

La sentencia considera probado que “Harrak siguió las instrucciones que le trasladaba el mencionado Ángel. El tribunal no confirma en ningún momento de la sentencia que ese Ángel sea realmente del CNI, aunque aporta detalles que hacen pensar en esa dirección: “el supuesto agente le ordenó que no volviera a contactar ni responder a los mensajes de una mujer que era investigada y que fue detenida una semana después”. Como contraprestación a esta colaboración, Harrak le había pedido que le resolviera un problema con la renovación del permiso de residencia.

El acusado llegó a contactar con un reclutador de Estado Islámico, pero según la sentencia, se lo había avisado previamente a su presunto contacto en el CNI y su intención era “identificar sujetos radicalizados”. El Harrak actuaba “en la creencia de que colaboraba con un agente de inteligencia para facilitar el descubrimiento de individuos sospechosos de hallarse en disposición de pasar a la acción”.

La relación entre El Harrak y 'Ángel'

La Audiencia Nacional ahonda en esa relación entre el acusado y el presunto agente del CNI “cuya existencia no ponen en cuestión las acusaciones ni el responsable de la investigación policial”. Al menos en diciembre de 2014, El Harrak recibió un correo de la dirección electrónica cni@cni.es en el que le agradecían su colaboración. A partir de ahí la sentencia recoge otras citas en cafeterías y contactos telefónicos entre El Harrak, el supuesto agente del CNI llamado Ángel y otras personas.

De las conversaciones analizadas a partir del teléfono de El Harrak, la Audiencia Nacional concluye que el presunto agente del CNI le daba órdenes. “Hay una relación vertical entre ellos, al tiempo le facilita la información de lo que está haciendo en las redes y sus conversaciones más comprometidas”, dice la sentencia de la Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional.

Finalmente El Harrak tan sólo ha sido condenado a tres años de prisión por un delito de tráfico de drogas. Cuando fue detenido, en su casa encontraron cocaína que usaba para vender. Además tenía dos balanzas de precisión para medir las dosis de droga que vendía. Una de esas balanzas fue hallada en su taquilla del hotel Rey Don Jaime de Calviá en el que trabajaba.