Alejandro Requeijo Daniel Montero

“No tengo explicación”. Esa es la respuesta que ofrecen los especialistas de la Policía Nacional en identificación de cadáveres consultados por EL ESPAÑOL cuando se les pregunta por qué las autoridades británicas han tardado hasta cuatro días en identificar el cadáver de Ignacio Echeverría, el español asesinado en el atentado de Londres. Estas fuentes explican que se trata de “un trámite que cuesta media hora”.

Las fuentes consultadas ponen en valor que la misma noche de los atentados yihadistas del 11 de Marzo en Madrid estaban identificados el cien por cien de los fallecidos a pesar de que se trató de un ataque con bombas y había cuerpos descuartizados. Fueron casi 200 personas mientras que en Londres murieron ocho personas, añaden. También había listas con todos los heridos y en qué hospitales estaban. “No es difícil de hacer, de verdad”, insisten.

Lo primero que se debe tener en cuenta es si el cadáver presenta heridas graves que dificulten su identificación. Se refieren a que haya perdido alguna extremidad o sufra quemaduras graves, por ejemplo. Aparentemente ese no fue el caso de Ignacio Echeverría ya que, según la información disponible, murió apuñalado por los yihadistas que previamente habían arrollado a decenas de transeúntes en el London Bridge.

Otras fuentes consultadas por este periódico consideran inverosímil que la Policía inglesa disparase por error al joven español. Se basan en el relato de los testigos para alegar que la actuación de los agentes se produjo lejos de donde el chico se enfrentó a los terroristas con su monopatín. 

Los terroristas fueron neutralizados por la policía ocho minutos después de iniciar el ataque The Sun

De hecho, la foto encima de estas líneas muestra el lugar donde aparecieron los cuerpos de los tres terroristas. A la entrada del pub Wheatseaf, el lugar donde fueron abatidos por la policía está a 300 metros de dónde se perdió la pista de Ignacio, debajo de un puente que está en la calle Borough Street. 

El procedimiento


Habitualmente los cadáveres son identificados de manera visual por sus propios familiares o allegados, extremo que no fue facilitado por las autoridades británicas en el caso del joven español. Una de las hermanas vive también en Inglaterra y pidió tras su calvario por los hospitales que le dejaran reconocer el cuerpo. La policía no se lo permitió y pidió de nuevo más tiempo a la familia Echeverría.

Una vez se produce el levantamiento del cadáver, en caso de que no cuente con nadie que le pueda reconocer, los especialistas españoles trasladan el cuerpo al instituto anatómico forense para proceder a una necroreseña. Se tintan los diez dedos y se toman las huellas dactilares en una cartulina que se llama tarjeta decadactilar.

Esa tarjeta después se coteja con las huellas dactilares del documento de identidad. “Ese proceso puede tardar media hora, quizá un poco más si el instituto anatómicoforense está lejos”. En el Reino Unido no hay DNI como lo hay en España, pero el Ministerio del Interior remitió a sus colegas ingleses las huellas del joven que obran en sus archivos para poder agilizar la identificación, según las fuentes consultadas.

Distinto habría sido -siempre según estas fuentes- que el cadáver presentase un deterioro importante. En ese caso se rellenan dos fichas, concretamente un tríptico que se llama antemorten en el que se apuntan todos los datos que pueda aportar cualquier familiar: tatuajes, marcas de nacimientos, anillos, una cadena. Luego se hace otro tríptico que es el post mortem en el que se apuntan todos aquellos elementos de los descritos que se encuenten en la inspección.