Eusko Alkartasuna, el partido fundado por Carlos Garaikoetxea hace más de treinta años, afronta dividido este próximo fin de semana en San Sebastián su duodécimo congreso. Dos candidatos, Pello Urizar y Maiorga Ramírez, pugnarán por tomar las riendas de la organización si antes no fructifican en acuerdo los intensos contactos abiertos entre ambos sectores para dirimir sus profundas diferencias patentes en más de 300 enmiendas presentadas a la ponencia política. Nadie descarta que al final haya consenso pero tampoco nadie se atreve a anticiparlo.

Durante los últimos siete años la presencia política de EA ha estado vinculada a la coalición independentista conformada junto a la antigua Batasuna y otros partidos.

Hoy es precisamente su encaje en la refundación de EH Bildu la causante del cisma entre el sector oficial, dirigido por Pello Urizar, candidato a la reelección, y los críticos a quienes representa el parlamentario navarro Maiorga Ramírez , que cuentan con el apoyo de los expresidentes de la formación, incluido el de su fundador.

El temor a que EA acabe “diluida” en la entente independentista ha hecho que el propio Garaikoetxea, retirado hace tiempo de la primera línea, haya reaparecido para posicionarse a favor de los discrepantes. Ha comparecido junto a ellos y alzado su voz para oponerse al proceso de reestructuración de la coalición abertzale que defiende el actual secretario general, Pello Urizar.

De nuevo, y como en crisis anteriores, es la propia supervivencia de la formación la que anida en el debate de fondo del partido nacionalista surgido en 1986 de una escisión del PNV. Los dos sectores enfrentados no discuten sobre su ideología socialdemócrata o estrategia política, sino sobre su papel en el seno de EH Bildu, sin que ninguno de los dos cuestione su participación en la alianza abertzale.

En 2007 el partido de Garaikoetxea puso fin a las coaliciones electorales con el PNV, se soltó de su mano, y apostó por constituir un polo soberanista. Caminó hacia la confluencia de fuerzas abertzales y años después sirvió de pista para legalizar las candidaturas de Batasuna, convertida posteriormente en Sortu. Constituyó Bildu y EH Bildu. Ahora es su integración en la reformulación de esa última entente, en la que participan también Aralar y Altenativa (escisión de Izquierda Unida), lo que preocupa a los críticos con las posiciones de la actual Ejecutiva.

Pello Urizar defiende el proyecto para dotar de nueva estructura a EH Bildu, procedimiento que se desarrolla en paralelo al debate de EA y tiene prevista su culminación en un congreso en Bilbao el próximo 17 de junio.

La coalición seguirá siendo una federación de partidos, en la que se transformó formalmente en 2014, y cada miembro mantendrá su autonomía; pero tendrá organismos propios y abrirá la puerta a la afiliación directa de militantes, que no necesitarán pertenecer a a ninguno de los cuatro socios.

Se argumenta que así se dará cabida a los independientes, personas como la exportavoz parlamentaria Laura Mintegi y su sucesora, Maddalen Iriarte, con el objetivo de ampliar la mayoría social capaz de competir y desbancar al PNV en las urnas.

Según los estatutos manejados por las cúpulas de los cuatro integrantes, las bases elegirán asambleariamente a los distintos órganos de EH Bildu y habrá una dirección que contará con un secretario general al frente, cabeza visible de la federación.

En esa estructura jerarquizada las cuatro formaciones tendrán asegurado un puesto cada una entre una veintena de integrantes de la mesa política (Ejecutiva), controlarán al 50% la conformación de las candidaturas electorales y serán consultados en las decisiones importantes.

Unas garantías que los discrepantes consideran insuficientes para mantener la impronta y salvaguardar la identidad de EA, mientras el sector oficial llama a “ceder soberanía” en beneficio del proyecto común del abertzalismo independentista.



Hacia un partido único

“Coalición sí, partido único no”, defendió tajante Carlos Garaikoetxea el pasado domingo cuando rompió su habitual silencio y se prestó a reaparecer en primera línea para dar su aval a la candidatura de Maiorga Ramírez, apoyada también por los otros tres expresidentes de EA: Manuel Ibarrondo, Koldo Amezketa y Unai Ziarreta.

Aunque el sector oficial rechaza el término de “partido único” los críticos temen que la estructura prevista diluya la presencia de EA y haga que se identifique a EH Bildu únicamente con la izquierda abertzale de la antigua Batasuna. En su opinión, la refundación sólo reforzará a su heredera, Sortu, que a través del control de las asambleas acabará por designar al secretario general y dirigir la coalición.

Frente a ese modelo abogan por mantener el actual esquema de funcionamiento, con una mesa política en las que estén representados proporcionalmente los cuatro partidos y las decisiones se adopten por consenso.

“Las estructuras de partido único acabarán por configurar un discurso único y limitar la capacidad de EH Bildu, reduciendo su espacio social. La fuerza de la coalición reside en que somos cuatro, cada uno con su ideología y capaz de atraer a un determinado segmento de la sociedad”, razona la concejal de Vitoria y portavoz del sector crítico Iratxe López de Aberasturi.

“Los independientes no han tenido problemas de integración hasta ahora y si se les obliga a afiliarse dejaran de ser independientes”, añade.

Marejada interna

Los dos sectores discrepantes apuran los días previos al congreso para tratar de aunar posturas y zanjar el duro enfrentamiento vivido en las últimas semanas. Según Urizar “arderá la silla” antes de que abandonen los contactos y den por hecho la ruptura.

El debate se avivó a primeros de mayo cuando se hizo pública la exigencia a la dirección de “mayor transparencia y participación” suscrita por más de medio centenar de los 2.500 militantes de EA. Reclamaban poder de decisión ante el nuevo modelo organizativo de EH Bildu y denunciaban el funcionamiento interno y la convocatoria siempre “a hechos consumados” de las asambleas territoriales que agrupan a la militancia.

Los críticos presentaron en Bilbao el documento Akartasuna 2017, propugnando mayor democracia interna, y desde el sector oficial se les acusó de mentir y de estar preocupados por su continuidad en cargos públicos.

Seguidores de Pello Urizar se reunieron en Vitoria para salir en defensa del actual secretario general y poner en valor su trabajo. Destacaron que bajo su mandato EA ha participado en los “cambios fundamentales “ vividos en el País Vasco y Navarra. Citaron el desarme de ETA, el regreso de la izquierda abertzale a las instituciones y la llegada de EH Bildu a la alcaldía de Pamplona.

Recordaron igualmente su apuesta por crear una fuerza soberanista que “recogiera el guante de Ibarretxe” en Madrid y el riesgo que asumió al liderar la confluencia con otros partidos en pos de la consecución de la nación vasca.

El papel de EA

Cuando Peio Urizar accedió a la dirección de EA en 2009 el partido estaba bajo mínimos como consecuencia de la apuesta soberanista iniciada dos años antes que puso fin a la etapa de coaliciones con el PNV.

La última debacle electoral había reducido su presencia en el Parlamento Vasco a un sólo escaño y su presidente Unai Ziarreta, defensor de la acumulación de fuerzas abertzales, presentó su dimisión en medio de una fuerte crisis interna y un sector crítico que abogaba por volver sobre sus pasos y modular el acercamiento a Batasuna.

Urizar continuó con la tesis de la confluencia y el polo soberanista se afianzó a través de Bildu (2011) y EH Bildu (2012). Las sucesivas coaliciones estabilizaron el paso por las urnas de EA que bajo el paraguas de la marca conjunta dejó de sufrir sangrías electorales y se garantizó representación en todos los niveles institucionales del País Vasco.

Frente a quienes hoy temen el protagonismo de Sortu en EH Bildu, los seguidores de Urizar consideran que por el contrario es EA quien ha conseguido acercar a la izquierda abertzale tradicional “a sus postulados”, en función de los pasos dados por el partido de Otegi en el rechazo a la violencia y el reconocimiento a las víctimas de ETA.

“Cualquiera que tenga ojos verá que el papel de EH Bildu es mucho más parecido al de EA que al de la izquierda abertzale”, declaró recientemente Urizar sobre “la apertura” de Sortu en una entrevista a El Mundo.

La candidatura a la reelección del secretario general está respaldada por cargos actuales, como la parlamentaria vasca Eli Pinedo, la juntera alavesa Lorena López de Lacalle o el coordinador de EA en Vitoria y concejal, Mikel Oraá. Frente a ellos, la lista de Maiorga Ramírez esta avalada por los grandes referentes de la historia del partido como Garaikoetxea, o el exdiputado Rafa Larreina que integra la plancha.

En vísperas del Congreso las espadas siguen en alto sin que se aviste un desenlace ni su repercusión en el inminente proceso de refundación de EH Bildu. “ El tiempo corre, pero no se puede dejar que 30 años de EA se tiren a la basura de repente”, alerta López de Aberasturi.