Madrid

Ocho días después de que el PSOE volviera a entronizar a Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno aún no ha descolgado el teléfono para intercambiar unas palabras con él. El dato da idea de la falta de simpatía que Mariano Rajoy tiene hacia el líder de la oposición.

Esa actitud ha causado extrañeza en el PSOE, particularmente por el agravamiento del desafío soberanista. Desde que los militantes socialistas eligieron al nuevo secretario general, el presidente de la Generalitat ha dado una conferencia en Madrid para amenazar con una consulta "inmediata"; también ha remitido una carta abierta a Rajoy en la que le insta a "sentarse en la mesa a negociar" y ha convocado para este lunes una reunión oficial con los formaciones partidarias del derecho a la autodeterminación con el objetivo de ir concretando la fecha del referéndum y la pregunta.

Por si fuera poco, estos días también se ha filtrado el borrador de una ley de desconexión auspiciada por los separatistas que permitiría, según sus promotores, declarar la independencia de Cataluña en 24 horas en el caso de que se prohibiera la celebración del referéndum. EL ESPAÑOL informaba el viernes de que el Gobierno prevé que el Parlamento catalán active las leyes de la desconexión en pleno mes de agosto, aprovechando que la Administración está de vacaciones y es más difícil responder a sus movimientos.

Consenso para aplicar el artículo 155

En otro momento, la falta de empatía de Rajoy y Pedro Sánchez podría resultar anecdótica, pero en la situación actual resulta muy perjudicial. Por lo pronto, complica la unidad y hace prever dificultades a la hora de dar posibles respuestas al órdago independentista.   

Una de esas respuestas podría ser la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que prevé la suspensión de la autonomía. Pero sería recomendable que una medida excepcional y de ese calado se tomara con un acuerdo político amplio y, desde luego, con el concurso del primer partido de la oposición.

El ninguneo de Rajoy ha causado sorpresa en el entorno de Pedro Sánchez. Recuerdan que hace año y medio, cuando el presidente convocó en Moncloa a los principales líderes para hacer frente común contra el desafío separatista, Sánchez acudió y se puso al lado del Gobierno. Entonces, el dirigente socialista resumió su posición en tres palabras: "Unidad, legalidad y política".

Un minuto en la agenda de Rajoy

Incluso Miquel Iceta, el líder del PSC, ha manifestado recientemente que su formación apoyará "el cumplimiento estricto de la legalidad", si bien no ha sido claro en el caso concreto de la aplicación del artículo 155, y ha preferido hablar de responder a la Generalitat con "proporción y mesura".

Con este panorama, resulta chocante la actitud de Rajoy. Primero dijo que no había felicitado a Sánchez por ganar las primarias del PSOE "para no molestarle". El sábado, en la clausura de una jornadas del Círculo de Economía en Sitges, tampoco fue más preciso: "Hablaré con él cuando tenga un minuto". La expresión, desdeñosa, no ha sentado bien entre los socialistas.

Quienes no desperdician el tiempo son los líderes separatistas catalanes, cuyas agendas dedican espacio todos los días a actos y reuniones con el propósito de avanzar en el proceso independentista. Este lunes, la última, en el Palau de la Generalitat.

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