El voto del diputado de Nueva Canarias se ha convertido en la clave para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado, votación de la que depende que la legislatura siga en pie o, por el contrario, Mariano Rajoy disuelva las Cortes y convoque elecciones. 
Consciente de que la agenda canaria con la que llegó desde Las Palmas hasta Madrid vale ahora mismo su peso en oro, Pedro Quevedo (Caracas, 1956) se deja querer por un Partido Popular que busca a la desesperada aprobar las cuentas del Estado. De momento, en Moncloa siguen con la calculadora en la mano y cruzan los dedos: con los votos de los 137 diputados del PP, los 32 de Ciudadanos, cinco del PNV, el voto de Coalición Canaria y el del propio Quevedo estarían salvados los Presupuestos.


Justo en el momento en el que el PP se ha entregado en cuerpo y alma a las fuerzas nacionalistas canarias para intentar cerrar in extremis el acuerdo, muchos se preguntan quién es Pedro Quevedo, el diputado sesentón de ojos claros y acento salsero del que depende la marcha de la legislatura: este mismo miércoles se ha visto con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, para cuantificar cuánto vale su voto a favor. 

Diecisiete años en política

Este médico de Atención Primaria, asociado a tiempo parcial en el departamento de Ciencias Clínicas de la Universidad de Gran Canaria, lleva 17 de sus 61 años en política. Nació en Caracas porque "circunstancialmente" sus padres -él canario, ella vasca- se conocieron en Venezuela mientras trabajaban, pero cuando él cumplió tres años volvieron a España. "Mi madre era jefa en una casa de cosméticos y mi padre trabajaba con temas relacionados con exportaciones de Canarias. Pero yo no me acuerdo de nada de mi vida allí", describe a EL ESPAÑOL el propio Quevedo.
Sobre Venezuela, la tierra que le vio nacer, Quevedo cree que "es completamente penoso que un país profundamente rico como es degrade tanto a su gente". La única virtud que reconoce de su presidente, Nicolás Maduro, es "que gana elecciones, no ha llegado ahí a través de ningún pucherazo".
Su infancia y adolescencia transcurrieron entre Canarias y el País Vasco. Después llegó su boda con Lola, una pintora de origen inglés "más canaria que el gofio" que "por un problema serio" tuvo que dejar su profesión. El matrimonio no tiene hijos y él mismo se considera un "melómano y un lector empedernido". El libro que ahora mismo tiene entre manos es El ruido eterno, de Alex Ross, que describe la historia del siglo XX a través de su música.
Quevedo ahora alterna su acta de diputado nacional con la concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, un puesto que se comprometió a dejar si sacaba su escaño en Madrid, algo que la oposición todavía le reprocha cada vez que tiene oportunidad. Muchos compañeros del Consistorio aprovechan cuando se les presenta alguna dolencia para pedirle un diagnóstico médico. Quienes le conocen de cerca destacan su perfil "conciliador", su trato "afable" siempre a la sombra de Román Rodríguez, el presidente de Nueva Canarias con  el que, por compartir, comparte hasta la licenciatura en Medicina.
"Nunca le ha importado ocupar un puesto de segunda fila. Siempre ha estado en un discreto segundo plano hasta que le llegara su momento, y ha sido ahora. Es un tipo muy fiel", detalla una persona que ha trabajado con él más de una década. Quevedo inició su participación en la actividad política vinculado a organizaciones canarias de carácter progresista en la etapa universitaria y participó en la fundación de Pueblo Canario Unido. 

El nacimiento de Nueva Canarias

Antes de llegar a Madrid, cogió amplia experiencia como portavoz del Gobierno canario. También ha sido diputado autonómico y consejero del Cabildo. Fue uno de los artífices del nacimiento de Nueva Canarias, partido que surgió hace doce años como formación nacionalista de izquierdas. La ruptura se justificó por diferencias ideológicas, pero en realidad fue un pulso de poder entre los dirigentes del partido en Gran Canaria y Tenerife, dos islas enfrentadas entre sí.

“Coalición Canaria nació como una suma de muchos partidos del espectro nacionalista que mantenía cierta paz haciendo bascular la presidencia del partido y la comunidad autónoma”, explica un diputado canario. “Cuando ese reparto se rompió se produjo la ruptura que ahora venden como una lucha ideológica, pero que en realidad era un pulso de poder”.

Firme en sus convicciones, este diputado es uno de los po cos ediles que mantiene su despacho abierto y que se patea todos los barrios de Las Palmas. "Lo tiene muy asumido: sabe que cada voto cuesta y cuenta", añaden en su entorno.

El precio del desbloqueo

Quevedo se convirtió en uno de los principales artífices del acuerdo electoral con el PSOE. Fue él, según cuentan las mismas fuentes, quien convenció personalmente a César Luena (exsecretario de Organización del PSOE) de que el acuerdo era beneficioso para todos. Y salió elegido diputado por la circunscripción de Las Palmas, donde su partido fue finalmente en coalición con los socialistas tanto el 20-D como el 26-J. De hecho, en Ferraz están de acuerdo con que sea precisamente él quien negocie con el PP los Presupuestos para evitar un adelanto electoral que a los socialistas les pillaría en pleno proceso de primarias.

La pregunta del millón es cuánto cuesta el voto afirmativo de los nacionalistas canarios para que Mariano Rajoy saque los Presupuestos de 2017. Quevedo recita de memoria cada vez que le preguntan en cualquier intervención pública que "en el plan de carreteras hemos perdido 734 millones de euros en cuatro años; en empleo hemos pasado de 42 millones a cero; en turismo, de 40 a cero; en Educación, de 40 a cero. Eso, por no hablar de la suspensión de la bonificación de las energías renovables”. Los canarios lucharán estos 850 millones de euros a cambio de su voto afirmativo. El voto de la mayoría absoluta.

La eterna guerra que enfrenta a Coalición Canaria y a Nueva Canarias se traducirá también en los PGE. "Los dos tienen que demostrar ante sus ciudadanos que han conseguido más que su rival", detallan fuentes gubernamentales canarias. En el trato personal, Pedro Quevedo y Ana Oramas (la diputada de CC) se llevan bien. Pero los dos políticos tienen diferencias considerables. "Han sido competidores y los dos han hecho lo posible y lo imposible por quitarse al otro de en medio. No fueron capaces ni de llegar a un acuerdo para unir a dos partidos de carácter nacionalista para sumar fuerzas".

Lista de peticiones

De cara a la galería, "los dos pescan del mismo río: entonces tienen que dar la sensación de que ellos son los que consiguen desarrollo para Canarias". El ejemplo que ponen quienes conocen a Quevedo es cómo jugó las cartas en un hipotético respaldo a la investidura de Mariano Rajoy para sacar adelante la investidura. "Oramas dio el sí muy rápido, y él la dejó en evidencia: la señaló por darle el voto afirmativo sin haber peleado nada por Canarias".

Mariano Rajoy ya ha dado orden a su equipo para que se saque la chequera y negocie con los partidos canarios el coste económico de la abstención. Los dos, Oramas y Quevedo, están dispuestos a poner su larga lista de peticiones encima de la mesa. Quién de los dos será más astuto para rentabilizarlo mejor en Canarias es una incógnita que se revelará en cuestión de días.