Ana Delgado Moeh Atitar

Eli Pinedo (Amurrio, 1981) nació a la par que el feminismo volvía a España, después de la práctica desaparición de los derechos de la mujer durante el franquismo, el género femenino salía de las cocinas y reclamaba su lugar. Quizá por la conciencia de que ser mujer nunca ha sido fácil Pinedo lleva luchando toda su vida por la igualdad.

Su lucha se ha gestado desde la cancha, donde ha vivido desde que era una niña hasta hace apenas unos meses. Es una de las mejores jugadores de balonmano de la historia de España, con 18 años dejó su pueblo y con la pelota debajo del brazo se marchó a Donosti a jugar en el Bera Bera, el mejor equipo de balonmano del país; y de allí se lanzó a marcar goles por el mundo -dos Juegos Olímpicos, cinco Mundiales, cinco Europeos, decenas de torneos nacionales-. Su lucha comenzó a ser mediática en Londres 2012, cuando las jugadoras de la selección española de balonmano comenzaron a traer medallas, entonces, las llamaron las guerreras. Apodo del que Pinedo se siente orgullosa, no sólo por los triunfos, sino porque cree que sólo siendo visibles el deporte dejará de llevar apellidos e independientemente de si juegan hombres o mujeres, será deporte.

Con motivo del Día de la Mujer Trabajadora Pinedo recibe a EL ESPAÑOL en Madrid para hablar sobre los balones que se echan fuera al hablar sobre igualdad, los goles en la escuadra que las mujeres ya han marcado y, sobre todo, para recordar que aún queda partido por jugar. Pero Pinedo avisa “este día no tiene mucho sentido”. ¿Por? “Una mujer es trabajadora siempre, desde el 1 de enero al 31 de diciembre. Hay que pelear todos los días”.

¿Por qué balonmano?

Empecé con 11 años, mis amigas jugaban y se me daba bien, fue un poco de casualidad. Nunca pensé que llegaría tan lejos, ni sabía que iba a ser mi medio de vida hasta mi retirada, me hacía feliz y seguía jugando.

Cuando llegué a la selección hace diez años los hombres tenían primas y dietas mayores que las mujeres

¿Cuándo empezaste tenías referentes?

¡Qué va! A las únicas deportistas que podía ver en la tele era a Arantxa Sánchez Vicario y a Conchita Martínez y aunque me gustaba el tenis, no era mi deporte. Por suerte eso ha cambiado, nosotras mismas, las guerreras, nos hemos convertido en referentes para muchas niñas, en esto sí que ya hemos dado pasos hacia adelante.

¿Su carrera hubiera sido más fácil si hubiera sido un hombre?

Hubiera sido diferente, los obstáculos te los encuentras por el camino. Pero sí que en cierto modo hubiera sido más fácil porque conforme avanzas te das cuenta que como eres mujer apareces sólo en los medios cuando triunfas, cuando consigues medallas o ganas campeonatos a muy alto nivel. Eres consciente que hay diferencias. Aunque ahora hay menos diferencias que cuando yo empecé, queda mucho por hacer.

¿Diferencias como por ejemplo?

Cuando llegué a la selección, hace diez años, los hombres tenían primas y dietas mayores que las mujeres, pero ahora ya no, a nivel de selección no podemos quejarnos. Sin embargo, en los clubes sigue pasando, los masculinos tienen más presupuesto, el mejor equipo de chicos es el Barça y el de chicas el Bera Bera, el campeón de la Liga, la Copa y la Supercopa; y el Barça lo mismo, pero los presupuestos no son comparables.

Nosotras nos hemos quedado muchos años sin jugar la Champions porque no teníamos dinero, siendo el mejor equipo de España nos teníamos que perder una competición por falta de presupuesto. Y eso que nosotras estábamos muy bien dentro de la Liga española, con contratos, seguridad social… Estábamos bien y aún así nos enfrentábamos a esas situaciones, imagínate el quinto o el décimo equipo de la Liga. Yo me pregunto, ¿por qué una empresa privada apuesta más por un club masculino que por uno femenino?

¿Por una cuestión cultural?

Probablemente.

¿Cree que tiene que ver el tratamiento que se le da en la comunicación social al deporte femenino? ¿Es tradicionalmente machista?

A veces sí, no se trata como se debe. No ha sido mi caso, yo he tenido mucha suerte con los medios de comunicación. Pero hay muchos casos, por ejemplo hemos visto cómo Mireia Belmonte llegaba a la radio y lo primero que le preguntaban era por el vestido que llevó la noche anterior en una gala. Eso no se lo hacen a Cristiano Ronaldo.

Pero sí creo que la mujer deportista puede aprovechar su imagen como imagen de marca por los valores que transmite. Las marcas deben invertir en deporte femenino pensando en invertir en valores y apoyarse en la diversidad, eso sí se podría aprovechar desde una perspectiva feminista.

De la misma manera que se usa la imagen de los hombres, ¿no?

Claro, eso es. Yo estoy a favor de que si Garbiñe Muguruza tiene unas piernas bonitas y Nike quiere hacer una campaña con ella se haga. Es una mujer deportista bella y que tiene buen cuerpo, puede usar su imagen para campañas deportivas como se hace con los hombres. Pero lo que no puede ser es que gane una copa y el titular sea Garbiñe, mon amour y lo gane Nadal y se le trate como a Dios.

Se habla más de una imagen comprometida de Mireia Belmonte que de que tenemos una nadadora excepcional

Este verano durante los Juegos Olímpicos se produjeron varias situaciones como la que usted describe. Por ejemplo, el día que Mireia Belmonte ganó el oro, parte de la información se centró en su novio. Además, hubo fotografías de ella y de la waterpolista Laura López poco elegantes…

Eso es un mal uso de la información. Los periodistas deportivos deben informar sobre la actividad deportiva en sí, pero derivan en el sensacionalismo. Hay veces que utiliza más la imagen de Mireia en una postura comprometida de lo que se reivindica que tenemos una nadadora excepcional y que nos ha dado muchísimas medallas. Eso es un abuso, pero se hace porque que vende más.

A Mireia y a todas las deportistas se las tiene que empezar a tratar como a sus compañeros hombres. Cuando hablamos de deporte femenino estamos hablando de éxitos, el deporte femenino está en pleno auge y tenemos tanto que contar y tan bueno que me parece ridículo que se vaya por otras vías desiguales… 

Eli Pinedo posa para El Español en Madrid. Moeh Atitar

¿Qué pediría a las instituciones para que el deporte fuera más igualitario?

Que nos ayuden, el deporte femenino necesita esa ayuda para poder profesionalizarse, desarrollarse y tener recursos como los que tiene en el deporte masculino, para que también ellas puedan triunfar. Pero sobre todo para fomentar el deporte entre las niñas más pequeñas, es una pena que no se les incentive tanto como a los chicos.

¿Si el ministro de Deporte, Iñigo Méndez de Vigo, leyese esta entrevista qué le gustaría decirle?

Que vea un partido de la selección nacional de balonmano femenino, de las guerreras, para que vea cómo competimos y cómo las mujeres jugamos.

¿Se debe seguir hablando de machismo en la sociedad española?

Sigue habiendo, la lucha es continua y hay que luchar por la igualdad. Yo después de todos los años que he vivido en el deporte me parece ridículo diferenciar entre deporte masculino y femenino. Cuando me dicen que el deporte masculino vende más que el femenino les digo que es mentira. Cuando a nosotras nos han puesto en la tele hemos tenido audiencias muy grandes, otra cosa es que en lugar de retransmitir todos los partidos pongas uno y en diferido a las cuatro de la mañana. O que dejes de retransmitir un partido nuestro en los Juegos Olímpicos porque van a retransmitir el partido de la selección fútbol fuera de campeonato, como ya pasó en Londres. Esto pasa en los deportes, pero también en el resto de sectores profesionales.

El feminismo es esa pelea diaria por conseguir que nos traten igual, por conseguir que de verdad tengamos los mismos derechos

¿Cree que son actitudes, micromachismos, que están socialmente aceptados?

Efectivamente, los micromachismos son detalles pequeños, pero vas sumando y se convierte en algo grande y real. En muchísimas ocasiones las mujeres seguimos estando en un segundo plano y se nos trata de manera diferente, aunque a veces no nos demos cuenta.

¿Cómo luchamos contra eso?

Educando, hay que educar en la diversidad y, sobre todo, teniendo mucho cuidado de no discriminar a nadie, sea hombre o mujer, en ningún ámbito de la vida. En la manera de educar también tenemos que ir evolucionando. Hoy en día el papel de la mujer no tiene nada que ver con el que tenía hace 30 años, nuestros padres y abuelos ya hicieron grandes progresos en este sentido, fijémonos en eso y sigamos trabajando por la igualdad. Empecemos a ver a la mujer como una persona verdaderamente libre.

¿Cómo concibe el feminismo?

Creo que sólo se puede concebir desde la verdadera igualdad entre el hombre y la mujer. El feminismo es esa pelea diaria por conseguir que nos traten igual, que tengamos los mismos derechos. Ya basta de discriminar a la mujer sólo por el hecho de ser mujer.

Hay una corriente de opinión que cree que el feminismo ya no tiene vigencia porque los derechos y libertades fundamentales ya son una realidad para todos en Occidente.

Sí es cierto que somos más iguales que antes, pero seguimos sin estar en la misma situación que ellos, en el deporte, en los recursos, en las empresas... Hablo desde mi ámbito profesional, las empresas y las marcas grandes apuestan por el fútbol porque mueve muchísimo dinero, pero hay muchos futbolistas que no son referentes por cómo actúan. Creo que en las mujeres eso no pasa, creo que hay unos valores por detrás de ellas muy importantes, muy a tener en cuenta.

¿Tienen más valores ellas que ellos porque su camino ha sido más difícil?

Las mujeres tenemos que hacer más para conseguir lo mismo, eso es una realidad. Los valores te los da el deporte pero muchos futbolistas parece que renuncian a ellos. No se dan cuenta que hay miles de niños que quieren ser como ellos de mayores, pero bueno también tienen una presión mediática muy grande y eso hay que entenderlo.

Eli Pinedo y las guerreras ganaron una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres. Moeh Atitar

¿Alguna vez se han fijado más en su físico que en sus resultados?

Sí, pero yo he cogido muchas tablas y con los años he aprendido a esquivar esos comentarios. Pero sí, claro, me han sacado en foros de las mujeres más sexys de las olimpiadas y cosas así, aprendes a no hacer caso. Sólo espero que la gente me siga por los valores que transmito, por mi juego y no por mi físico.

En 2016 sólo una de cada cuatro mujeres ocupaban puestos directivos, ¿cómo cree que se combate el techo de cristal?

En ese sentido creo que la evolución está dentro de cada una, nosotras mismas muchas veces nos ponemos límites. Yo durante mi carrera deportiva he pensado siempre en evolucionar, en crecer, en ser un poquito mejor cada día. Cuando uno no se pone límites y trabaja duro y con pasión cada día llega un momento en que llega muy lejos, rompes esas barreras. Es una reflexión que nosotras mismas tenemos que hacer.

¿La baja conciliación laboral no favorece ese techo de cristal, pese a los esfuerzos individuales?

Creo que hoy la vida familiar debe tratarse de diferente manera a como era antes. Hoy la madre no tiene porque ser la que se ocupe de los hijos, puede ser el padre, yo ya conozco casos así. Los hijos son de los dos, entonces por qué en una casa donde hay madre y padre, o dos madres, o dos padres, no puede ocuparse uno porque el otro va a crecer más, independientemente del género. Es cuestión de respetarse mutuamente y saber llevarlo.

Pero aún así, con este cambio de modelo familiar, hoy es muy difícil compaginar horarios, en nuestra sociedad todo parece estar planteado de una manera que apenas puedes pasar tiempo con tus hijos…

Me gustaría ver a una mujer presidenta de España, pero sobre todo me gustaría ver que da igual el género de quien gobierna

¿Cree que debería ser una prioridad del Gobierno favorecer la conciliación?

Claro, podríamos cambiar muchas cosas y la concepción de la maternidad es uno de ellos, debería tomarse como algo natural y se debería respetar el derecho a ser madre. Entiendo que ya están en ello, yo soy optimista y creo que se está haciendo, pero tenemos que avanzar en este sentido, podríamos mirar a nuestros vecinos del norte, a países como Dinamarca o Suecia.

¿En el deporte profesional es complicado ser madre?

En España sí. Los hombres son padres y siguen su vida tan normal, pero son las mujeres las que tienen la tripa y las que tienen que parar. Pero no es así en el resto de Europa, yo he vivido en Dinamarca y allí que una jugadora se quede embarazada se vive como algo natural, como lo que es. A las jugadoras las ayudan, las asesoran, les ayudan con entrenamientos especiales y los contratos tienen en cuenta si desean ser madres… Aquí para los clubes que una jugadora se quede embarazada supone un año perdido. Pero esto ocurre en muchos ámbitos laborales, no sólo en el deporte.

¿Crees que un triunfo por la igualdad sería que tuviéramos una candidata a presidenta del gobierno?

Me gustaría ver a una mujer, pero sobre todo me gustaría ver que da igual el género de quien gobierna, eso implicaría que nos tratan por igual a hombres y mujeres.

¿Una mujer presidenta no sería una victoria del feminismo?

Si es una mujer genial, porque supondría que una mujer puede llegar a un altísimo cargo y me gustaría verlo. Pero hay casos de mujeres que tampoco cumplen con los requisitos, no por ser mujer lo va a hacer mejor. Somos iguales, independientemente del género, y así deben tratarnos.

2017 ha comenzado como el peor en violencia machista de los últimos 10 años.

Tenemos que ser valientes, la mujer tiene muchos recursos para salir de esa espiral de violencia.

¿Cree que hoy debemos reflexionar sobre las brechas sociales que de algún modo permiten esos comportamientos?

Tenemos que educar en la igualdad y hay que luchar por ella para erradicar comportamientos como la violencia de género. El día que de verdad eduquemos en que somos iguales dejará de haber maltratadores. En ese cambio de paradigma en la educación como país deberíamos potenciar los valores que nos enseña el deporte: la igualdad, el compromiso, el respeto… tenemos que impulsar a que se haga deporte. Eso es ser iguales en el campo y en la vida.

Ahora Pinedo ha creado una marca de ropa y joyas con la también deportista Beatriz Fernández. Moeh Atitar