Infinidad de grupos yihadistas que no rinden más pleitesía que a sus líderes personalistas. Golpes de Estado que han sacudido la inestabilidad de la región. Traficantes que aprovechan el vacío de poder para llevar su mercancía desde diferentes puertos africanos hasta Europa. Y una población hastiada por unos enfrentamientos en los que siempre terminan siendo el objetivo. Mali, el polvorín que amenaza con extenderse más allá de sus fronteras, es el escenario en el que están desplegados 128 efectivos españoles y que la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, ha elegido para visitar en estas fechas navideñas.

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La elección de Cospedal no es casual: tras pasar por Sigonella –donde están las tropas que combaten el tráfico de seres humanos en el Mediterráneo- y por Irak –misión recientemente reforzada en el Congreso-, la ministra ha viajado este martes a Bamako, capital maliense, en un viaje que se ha mantenido en secreto hasta su desembarco por motivos de seguridad.

Desde allí se ha trasladado hasta la base de Koulikoro, donde se encuentra el grueso del contingente, encargado de adiestrar a las tropas locales en su lucha contra el yihadismo y otras fuentes de inestabilidad.

“Una misión vital”

La ministra ha agradecido a los soldados su labor en una “misión vital” para la seguridad de España y de Europa, y les ha trasladado su apoyo “especialmente en estas fechas”. Algunos detalles navideños en la base rompen con el calor asfixiante lejos de lo acostumbrado en la época navideña.

España es el segundo país de de los 26 participantes en la misión –conocida con el nombre de EUTM Mali y en marcha desde principios de 2013- que más personal aporta. Los primeros soldados españoles, 13 en total, llegaron a Koulikoro (a 60 kilómetros de Bamako) en abril de ese mismo año. Desde entonces, las tropas adiestradas por las Fuerzas Armadas se han desempeñado en algunos de los puntos más exigentes que se encuentran en el país subsahariano. El proceso de formación es de unas 12 semanas.

Escala en Dakar

La visita relámpago de Cospedal no tendrá a Mali como el único escenario del viaje. La ministra viajará también a Dakar –capital senegalesa-, donde se encuentra el destacamento Marfil del Ejército del Aire. La vida de los 55 militares desplegados en la base gira en torno a un avión Hércules, que brinda apoyo logístico a las tropas de la Unión Europea y de la OTAN que operan en Mali.