Pamplona

Los dos guardias civiles agredidos en Alsasua (Navarra) no declararán ante la Policía Foral, a pesar de ser el cuerpo navarro quien lleva la investigación del caso.

Según ha podido saber este periódico de fuentes policiales, las dos organizaciones han llegado a un 'acuerdo' para que el testimonio se relate ante la propia benemérita y, en segunda instancia, se traspase el expediente a la Policía Foral.

Esta decisión es fruto de la desconfianza que enfrenta a ambos cuerpos. La consejera de Interior del Ejecutivo navarro, María José Beaumont, se ha mostrado crispada en petit comité, según revelan a este diario fuentes de la investigación. Entonces, ¿por qué ha aceptado el Gobierno de Uxue Barkos este acuerdo?, se preguntan varios agentes forales. "¿Seguro que es un acuerdo?".

En determinados círculos, la Policía Foral se encuentra dividida entre quienes se mantienen fieles al Gobierno de UPN y aquellos que vieron con buenos ojos la investidura de Barkos. La reciente aprobación de una ley ha supuesto, en líneas generales, la disminución en la retribución de los altos mandos, muchos partidarios de UPN, lo que ha calentado el seno de la organización en los últimos días.

"Estamos como el PSOE", dicen con sorna algunos agentes como muestra de esta divergencia.

Interior conoce la situación y ha enviado un operativo especial a Navarra, incluidas algunas de sus unidades especiales. Viajaron efectivos de León y de Zaragoza. "Si se fiaran de la Foral, ¿para qué tantos agentes?", cuestionan algunos en el cuerpo navarro.

Los dos detenidos se acogieron a su derecho a no declarar y este lunes pasan a disposición del juez, que escuchará su relato. Los agredidos harán lo propio, pero ante sus propios compañeros, dejando a un lado la Policía Foral, que iba a ser la encargada.

Noticias relacionadas