Sevilla

"Eso habrá que preguntárselo a los que están haciendo las listas en Madrid". Esa es la respuesta obtenida de Podemos en Andalucía tras del abandono de la lista por Sevilla del constitucionalista Javier Pérez-Royo y su relevo en el número tres por el excoordinador regional de IU, Luis Carlos Rejón, y el pulso por el número uno en Córdoba. La configuración de las candidaturas para las elecciones del 20D está dejando en evidencia las fuertes divisiones internas. A la clara falta de entendimiento con Madrid y su imposición de candidatos, se suma la división del grupo parlamentario, la salida del dirigente del SAT, Diego Cañamero, y el de la CUT, Juan Manuel Sánchez Gordillo. Para rematar, se incorpora Rejón, el autor de la “pinza” con el PP.

La candidatura sevillana de quita y pon ha coincidido con la bronca por el número uno por la lista de Córdoba. La dirección de Pablo Iglesias ha impuesto como candidata a Marta Domínguez, frente al que salió de las primarias y con el apoyo mayoritario de las bases en esta provincia, Antonio Manuel Rodríguez. La respuesta ha sido un manifiesto suscrito por la propia secretaria general andaluza, Teresa Rodríguez, y doce de sus quince diputados en el Parlamento autonómico, defendiendo las primarias frente al dedo de Iglesias, y señalando como candidato al ganador de estas. El último en sumarse a este manifiesto es el fiscal y exeurodiputado Carlos Jiménez Villarejo.

Ese documento deja en evidencia las fuertes tensiones entre la dirección nacional y andaluza. Son de sobra conocidas. Rodríguez no tiene química alguna con dos miembros del núcleo duro de la dirección nacional, Íñigo Errejón y, sobre todo, Sergio Pascual. Este último es el autor de los movimientos en los puestos de salida de las candidaturas, colocando en cuatro provincias nombres de su confianza (Córdoba, Almería, Huelva, y Sevilla, que él mismo encabeza) y abusando de la prerrogativa aprobada en el proceso de primarias por la que se da opción a la dirección de nombrar a quien quiera.

También el manifiesto ha dejado al descubierto importantes fracturas internas en el Parlamento. No todos los parlamentarios firmaron ese documento a favor de las primarias y del ganador de Córdoba. De los quince diputados, dos de ellas, Begoña Gutiérrez, líder en Sevilla, y Esperanza Gómez no lo suscribieron.

Otra brecha más: Rodríguez ha estado peleando porque en alguna candidatura fuera el exlíder del SAT, Diego Cañamero, que participó junto al líder de la CUT, Juan Manuel Sánchez Gordillo, en las primarias encabezando la lista Utopía y Dignidad. La operación ha sido posible, porque en Madrid se oponían. Los dos han decidido no concurrir al 20D. Pese a ello, Cañamero hará campaña junto a ella mientras sigue activo en otra campaña, la de la aceituna, como él mismo ha confirmado a El Español. Cañamero no ha escatimado en críticas a Pascual, a quien considera “inexperto” y califica sus operaciones de fichaje como una “falta de madurez” política.

Su ausencia es un golpe en la línea de flotación del partido morado. Teresa Rodríguez, que tiene sus orígenes políticos en Izquierda Anticapitalista, siempre ha estado cerca de Cañamero y Sánchez Gordillo. De hecho, uno de los argumentos de Madrid para justificar el fichaje de Pérez-Royo era que así se sacudía la imagen jornalera de Podemos en Andalucía con la incorporación de alguien que ha sido asesor de Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero, y los ex presidentes andaluces Manuel Chaves y José Antonio Griñán, esposo de una exconsejera de la Junta de Andalucía y miembro del consejo asesor de la fábrica de ideas del PSOE andaluz, la Fundación Alfonso Perales.

Bandazos y la pinza

Si el fichaje de Pérez-Royo tenía sentido, por dar un golpe de efecto y otro al PSOE, el de Rejón es un bandazo en toda regla de la dirección de Iglesias. Hasta el propio Rejón lo ha dicho. Aseguró en declaraciones a Europa Press no entender que Pérez-Royo fuera incorporado a una candidatura cuando es uno de los representantes “de lo más duro del régimen en Andalucía” y llegó a dar “cobertura política y propagandística a Felipe González”.

Quien va a pagar muy cara la incorporación de Rejón es Teresa Rodríguez. Rejón fue artífice con el PP de la “pinza” entre 1994 y 1996, que forzó al gobierno en minoría de Manuel Chaves a convocar elecciones anticipadas al no poder sacar adelante los presupuestos andaluces. Ya desde hace tiempo el PSOE le ataca por ese flanco en el Parlamento andaluz, acusándole de connivencia con el PP en cada votación. Tan es así, que hasta Podemos elaboró una estadística con sus votos para desmentir al PSOE y probando que les apoyaban más a los socialistas que a los populares. Ahora teoría de la reedición de la “pinza” se verá reforzada con la presencia de Rejón y el PSOE va a explotar ese filón.



Rejón debe 1,3 millones a la Junta

Rejón, que irá de número tres por Sevilla y con pocas expectativas de obtener escaño (se le propuso Córdoba, la provincia por la que él siempre fue con IU) supera el concepto de casta. En IU no dejó muchos amigos por su política de tierra quemada y por la manera en la que se fue “dando portazos”. Se le recuerda como un “señorito” y “sibarita”, y hasta él mismo se autodefine como “casta política”, aunque matizando que “nunca me he aprovechado de lo público ni he colocado a nadie”.

Sin embargo, en la vía ejecutiva ha tenido 1,3 millones de euros que pidió de préstamo reembolsable a la Consejería de Turismo en 2010 para el hotel rural Minerva que regenta en Zuheros (Córdoba). Tan sólo pagó una de las cuotas y en la primavera de 2013, la Junta se lo reclamó. No pudo procederse al embargo, porque sobre sus propiedades ya pesaban otros embargos anteriores. El hotel es una hacienda de lujo situado en un cortijo y cuenta con unos baños árabes.

Además de haber sido coordinador regional de IU entre 1988 y 1998, también fue portavoz parlamentario. Intentó disputar la coordinación general a Gaspar Llamazares en 2003.

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