Hasta una de las versiones más grises del Real Madrid de esta temporada es suficiente para encarrilar una eliminatoria de su competición fetiche. El conjunto blanco regresó a la Champions League dos meses y un día después tal y como la había dejado, ganando. 

Los de Carlo Ancelotti no estuvieron finos, no terminaron de encontrarse a gusto en el Red Bull Arena, pero aún así fueron capaces de llevarse la victoria en Alemania ante un Leipzig impotente que por más que lo intentó se quedó sin poder batir a Lunin, uno de los mejores del encuentro dicho sea de paso.

Una maravilla de Brahim Díaz que le eleva a otro nivel fue suficiente para dar el primer paso hacia los cuartos de final. Su acción individual desbloqueó un partido que podía caer de cualquier lado y que, de hecho, a los puntos tenía más opciones de dejar victoriosos a los alemanes.

Fue una noche de locura para Brahim, que pasó del éxtasis del gol a la fatalidad de una lesión muscular que le puede tener varias semanas apartado de los terrenos de juego ahora que rayaba la excelencia. 

Lunin sostuvo al Real Madrid en la recta final con nuevas paradas de mucho mérito que sirvieron para echar el candado a su portería. La eliminatoria se marchará al Santiago Bernabéu en ventaja para el conjunto blanco, que ya empieza a pensar en los cuartos de final.

Un Madrid gris

La Champions League tiene prestigio, es mundialmente reconocida y todos quieren ganarla, pero no por ello se va a librar, al igual que el resto de las competiciones 'mortales', de la polémica arbitral. A las primeras de cambio, una controvertida decisión de los árbitros marcó el inicio de la eliminatoria.

El Leipzig salió con fuerza y con ganas de hacer daño a un Real Madrid desdibujado. Los alemanes sacaron provecho del balón parado. En un córner servido desde la banda derecha, Lunin tuvo que salir para despejar el esférico de puños, pero no envió el cuero demasiado lejos. Schlager llegó a la frontal del área y, libre de marca, ejecutó un disparo con su pierna izquierda.

Rodrygo salta para despejar un balón frente al Leipzig. REUTERS

El lanzamiento salió, sin embargo, mordido y picado. Aquel barullo que todavía existía en el área lo aprovecho Sesko para rematar a gol y hacer el primero. No duró demasiado la alegría en el bando local, porque el colegiado anuló el tanto por fuera de juego. En un inicio nadie entendió nada, y tampoco tras la revisión de VAR. 

Con el paso de las repeticiones se entendió que lo único a lo que se podían agarrar los colegiados para anular aquel gol era la posición de Henrichs, que sí estaba en fuera de juego, y que ligeramente incomodó a Lunin en la acción. Se salvó el Madrid en esta acción tan controvertida. 

Aquel gol fue la muestra que confirmó lo desubicado que iba a estar el Real Madrid en su visita a Alemania. Pese a que Tchouaméni y Camavinga quisieron sacudirse el dominio de encima con un par de intentos desde dentro del área, los de Ancelotti no se encontraron en el Red Bull Arena.

Lunin sale de puños en un balón aéreo en una ocasión del Leipzig. REUTERS

Lunin tuvo que hacer una buena intervención al remate de Sesko, una de las grandes pesadillas de la noche para el conjunto blanco. La presencia constante de este delantero de casi 2 metros de altura trajo de cabeza a Nacho y a toda la defensa. 

El partido, sin embargo, tuvo mucho ruido y pocas nueces pese a la sensación casi constante de que podía pasar algo en cualquier momento. Hubo intensidad, ritmo, presión y errores, pero las ocasiones realmente claras se pudieron contar con los dedos de una mano.

Una buena jugada de Vinicius por banda izquierda que no llegó a rematar por poco Rodrygo ya al filo del descanso, formó parte del escaso balance ofensivo que protagonizó el Real Madrid en la primera mitad, aunque en esa misma acción Tchouaméni fue providencial para salvar a la contra.

El chispazo de Brahim

Parecía complicado que en un partido que estaba siendo tan gris, el Real Madrid encontrara el destello individual de alguno de sus futbolistas. Sin embargo, la calidad es algo que, cuando la tienes a raudales, termina saliendo más pronto que tarde y el claro ejemplo de ello fue lo que hizo Brahim.

El atacante, titular ante la ausencia de Bellingham por su lesión de tobillo, se convirtió en la pieza maestra para desatascar un partido que no pintaba para nada bien. Lo que hizo fue de mago, de los que tienen guardadas cosas increíbles en la chistera, una acción sólo al alcance de los mejores del mundo.

Brahim recibió en el costado derecho e hizo un quiebro maravilloso para zafarse del primer rival que le salió al paso. Ahí emprendió la carrera y fue sorteando jugadores del Leipzig como si fueran conos. Se metió en el área, levantó la cabeza, fijó el punto de mira y con su pierna izquierda ejecutó un disparo precioso que se coló en la escuadra contraria.

Disparo de Brahim para marcar el primer gol del partido frente al Leipzig. REUTERS

Un gol de superclase. Una acción que servía para poner algo de luz en un Real Madrid que hasta el momento estaba sufriendo un apagón terrible en su visita al Leipzig. 

Los alemanes, sin embargo, no se vinieron abajo y siguieron haciendo una labor similar a la que realizaban antes del gol. Buscaron de nuevo la portería española y obligaron a Lunin a lucirse con dos intervenciones ante las claras ocasiones de Olmo y de Sesko. Otra más del espigado delantero.

Pero sin duda tuvo todavía más mérito la forma en la que el guardameta del Real Madrid abandonó su zona de confort, salió del área y le quitó a Sesko el gol de las botas. Acto seguido, Dani Olmo le pegó arriba.

Vinicius se lamenta tras una ocasión fallada frente al Leipzig. REUTERS

El paso de los minutos se notó en el Leipzig, que empezó a descoserse claramente en el centro del campo. Las contras del Real Madrid empezaron a llegar cada vez con más asiduidad y cuando a los blancos se les da espacio para correr, normalmente suelen matar con la calidad que tienen arriba.

Estuvieron a punto de hacerlo después de un error de Orban en la salida del balón, pero Rodrygo no acertó dentro del área después del regalo de Vinicius. Tampoco definió el propio 'Vini' en otro contraataque después de un maravilloso recorte sobre el defensa porque el balón se estrelló en el poste. 

Rodrygo intenta cortar un pase de David Raum en la segunda parte. REUTERS

Se olía el segundo gol del Real Madrid, pero los alemanes todavía querían decir algo más en el partido. Brahim se rompió en el centro del campo y pidió a todo el mundo que parara el juego, pero el Leipzig no hizo caso. Los germanos lanzaron la contra ante la perplejidad de los blancos, Sesko se quedó mano a mano ante Lunin y el guardameta respondió de manera magistral.

Los germanos se quedaron sin margen de maniobra. No fueron capaces de meterle mano a una versión discreta y hasta demasiado tibia del Real Madrid en defensa. Los blancos ganan tiempo esperando recomponer la defensa y lo hacen tomando ventaja en los octavos de final de la Champions League.

Leipzig 0 - 1 Real Madrid

Leipzig: Gulacsi; Simakan, Klostermann, Orban, Raum; Henrichs (Haidara, m.75), Xaver Schlager (Kampl, m.90), Dani Olmo (Elmas, m.75), Xavi Simons; Openda (Poulsen, m.75) y Sesko.



Real Madrid: Lunin; Carvajal, Tchouaméni, Nacho, Mendy; Camavinga, Kroos, Fede Valverde, Brahim (Lucas Vázquez, m.84); Vinícius y Rodrygo (Joselu, m.84).



Gol: 0-1, m.48: Brahim.



Árbitro: Irfan Peljto (Bosnia). Mostró tarjetas amarillas a Simakan (53), Poulsen (77), Sesko (85) y al técnico del Leipzig Marco Rose; y a Carvajal (66) y Vinícius (85) por el Real Madrid.



Incidencias: Encuentro de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones, disputado en el RB Arena ante 45.028 espectadores.