Al Real Madrid no se le ha olvidado competir en Champions League. Hacía tres meses y medio que no jugaba su competición preferida, pero cuando suena la sintonía de este torneo hay algo que cambia en las entrañas del conjunto blanco. Los de Carlo Ancelotti dejaron la eliminatoria prácticamente vista para sentencia en el partido de ida de los octavos de final y dejaron a Anfield completamente mudo.

El Liverpool y Jürgen Klopp van a tener pesadillas muy duras cada noche con el Real Madrid. Tenían ante sí la oportunidad de vengarse de lo sucedido en la pasada final, pero se llevaron un severo correctivo que viene a ahondar en la herida que tienen abierta los reds en una temporada más que complicada.

Los blancos estuvieron contra las cuerdas, dos goles abajo antes del primer cuarto de hora de juego, pero entonces se encendió ese gen de las remontadas europeas para obrar otro milagro. Con Amancio Amaro empujando, el Real Madrid hizo gala de un nuevo ejercicio descomunal de supervivencia y comandado por las grandes actuaciones de Vinicius, Modric o Benzema dejó la eliminatoria casi definida para la vuelta en el Santiago Bernabéu.

Locura en Anfield

La magia que tiene el estadio del Liverpool es complicada de igualar. Presenciar a 54.000 personas cantando el You'll never walk alone apenas unos segundos antes de que arranque un partido de Champions League le pone los pelos de punta a cualquiera, así que los de Jürgen Klopp salieron en tromba. No se puede decir que le pillara de sorpresa al Real Madrid, porque la intensidad en esta competición es máxima desde el primer instante, pero sí que le cogió falto de atención.

Cuatro minutos tardaron los ingleses en ponerse por delante en el marcador. Salah se internó por la banda derecha como si estuviera jugando con unos amigos, filtró un pase de escándalo a la espalda de los centrales y por allí apareció Darwin Núñez para, con un remate de tacón legendario, batir a Courtois de forma magistral. Un golazo de categoría, digno de la competición, que venía a recordar que esto eran los octavos de final de Champions.

Los futbolistas del Liverpool celebran un gol. EFE

Se quedó aturdido el Real Madrid, sin saber exactamente por dónde le venían los golpes en Anfield, sobre todo porque Salah a la contra estuvo muy cerca de hacer el segundo después de una cabalgada descomunal de Gakpo. Eran los minutos del Liverpool, que olía la sangre de un rival claramente desorientado. 

Antes de que se cumpliera el primer cuarto de hora del partido llegó otro golpe más, esta vez de la forma más inesperada. Courtois controló con el pecho un balón sin aparente peligro, se dispuso a conducir el esférico y este tocó en su rodilla para caer a los dominios de Salah, que tan solo tuvo que empujar y agradecer el regalo. Un error inaudito en el guardameta del Real Madrid que ponía las cosas muy cuesta arriba.

La resurrección

Por si alguno no había visto cómo ganó la temporada pasada el Real Madrid la Champions League, los próximos minutos iban a ser un recuerdo perfecto de lo que fue aquello. Para matar a los de Ancelotti en esta competición hay que rematarlos varias veces y esperar a que pite el final el árbitro, pero todavía quedaba mucho tiempo por delante.

El Madrid se puso manos a la obra, o mejor dicho, Vinicius. El brasileño se cargó a su equipo a la espalda y dio rienda suelta a su espectáculo. Pasados los 20 minutos, combinó con Benzema en la frontal, se internó en el área y sacó un derechazo raso al palo largo ante el que nada pudo hacer Allison. Un gol espectacular que le vuelve a poner a la altura de los mejores.

Vinicius, en plena celebración. EFE

Tuvo el segundo el brasileño en una acción similar, pero esta vez si que se encontró con una intervención prodigiosa del guardameta del Liverpool, que iba a ser protagonista acto seguido. Como si quisiera devolver el regalo de Courtois unos minutos antes, o como si el poder de Karius se hubiera apoderado de los porteros, Allison la pifió al estrellar un pase en las piernas de Vinicius y provocar un rechace que terminó en gol. Otra acción loca para un partido estratosférico en el que Rodrygo casi hace el tercero antes del descanso.

El Madrid mata

Los de Ancelotti se marcharon a los vestuarios más vivos que nunca. Se habían visto en la lona, pero habían conseguido resurgir a la perfección. Los blancos pensaron que, vista la inercia con la que habían terminado la primera parte, lo mejor era darle continuidad a esa intensidad en la segunda. Dicho y hecho, porque culminaron la remontada a los dos minutos de la reanudación gracias a un gol de Militao de cabeza tras un saque de falta de Modric.

El Real Madrid ya estaba por delante, pero el hambre que tenía era insaciable. Se cenó al Liverpool de una manera impresionante, lo devoró y no dejó ni las sobras. Rodrygo y Benzema se asociaron en la frontal del área, el francés ensayó el disparo y el balón tocó en Joe Gómez para despistar a Allison y hacer posible el cuarto gol de los merengues. Anfield había enmudecido, pero todavía quedaban más fuegos artificiales por saltar.

Piña de celebración del Real Madrid. EFE

Completamente desatado, el Real Madrid campó a sus anchas como en el mejor de sus sueños. Modric robó un balón en campo propio, salió corriendo como si fuera un juvenil, sirvió a Vinicius para que aprovechara el espacio y el brasileño combinó con Benzema. El francés, lejos de ponerse nervioso, recortó a Allison, dejó atrás a varios defensas y anotó el segundo en su cuenta particular, el quinto para el Madrid.

El Liverpool se quedó hundido y sin capacidad de reacción, impotente y resignado a una realidad, el Real Madrid es mucho mejor. Queda la vuelta en el Bernabéu, pero los de Ancelotti ya casi piensan en el sorteo de los cuartos de final.

Liverpool 2 - 5 Real Madrid

Liverpool: Alisson; Alexander-Arnold; Van Dijk, Gomez (Matip m.73), Robertson; Bajcetic (Elliott, m.85), Fabinho, Henderson (Milner, m.73); Gakpo (Firmino, m.64), Salah y Núñez (Jota, m.64).

Real Madrid: Courtois; Carvajal, Militao, Rudiger, Alaba (Nacho, min 27); Valverde, Camavinga, Modric (Kroos, m.87); Rodrygo (Ceballos, m.81), Benzema (Asensio, m.87) y Vinícius.



Goles: 1-0. Darwin, m.4, 2-0. Salah, m.14, 2-1. Vinícius, m.21, 2-2. Vinícius, m.36, 2-3. Militao, m.47, 2-4. Benzema, m.55 y 2-5. Benzema, m.67.



Árbitro: Istvan Kovacs (ROU) amonestó a Vinícius (m.60) por parte del Real Madrid y a Elliott (min. 93)



Incidencias: Partido correspondiente a la ida de octavos de final de la Liga de Campeones disputado en el estadio de Anfield (Liverpool) ante 52.337 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento del exjugador del Real Madrid Amancio Amaro.