Nadie dijo que fichar a una estrella mundial (o galáctico, como se conocían antes) fuera fácil. Si hay alguien experto en este tipo de operaciones es el Real Madrid, el de Florentino Pérez en concreto. En los últimos años, bien por no haber necesidad (hasta la marcha de Cristiano Ronaldo) o bien por la crisis de la pandemia, el ritmo de fichajes tan grandes se ha rebajado, pero el club sable cuándo toca fichar un jugador así.

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El momento es ahora y el elegido es Kylian Mbappé. El Real Madrid centra todos sus esfuerzos para vestir al delantero francés de blanco este mismo verano, aunque en los planes del Paris Saint-Germain (PSG) no entra desprenderse. Sin embargo, el club francés se encuentra en una situación límite porque su estrella acaba su contrato en verano de 2022.

Hasta ahora Mbappé y el PSG mantienen posturas alejadas en las negociaciones por la renovación, aunque desde el Parque de los Príncipes quieren cubrirle de oro. Kylian antepone sus expectativas en lo deportivo al dinero y eso le hace dudar y ha provocado que hasta ahora solo haya respondido con negativas cuando le han puesto una oferta sobre la mesa. El jugador parece tenerlo claro, pero el PSG no se rinde.

El órdago de Al-Khelaifi

Nasser Al-Khelaifi, el mandamás del PSG, pasó a la acción hace unos días. Lo hizo con contundencia, más de la que nunca se le haya visto: "Mbappé se quedará en París, nunca lo venderemos y nunca se irá gratis", dijo en L'Équipe. Una postura un tanto agresiva que se desconoce cómo sentó al jugador, pero que al Real Madrid recordaría a otra persona en el pasado.

Kylian Mbappé, con la selección de Francia Reuters

Al-Khelaifi está siguiendo el mismo camino que emprendió Daniel Levy durante el verano de 2013 cuando era Gareth Bale el gran objetivo del Real Madrid. El empresario británico siempre se ha caracterizado por su dureza a la hora de negociar y lo dejó claro hace ya ocho años, aunque al final sucumbió al deseo del futbolista. Esta vez puede ocurrir lo mismo, pero con Al-Khelaifi y Mbappé tomando el rol de Levy y Bale, respectivamente.

En el Real Madrid, como ya dijo EL BERNABÉU, reina la tranquilidad en cuanto al fichaje de Mbappé siendo consciente todo el mundo de la dificultad que entraña una operación así. Pero que Mbappé anteponga jugar en el Santiago Bernabéu es un paso muy importante a la hora de que el fichaje llegue a buen puerto. El siguiente paso es que Mbappé tome la palabra.

Hasta ahora a Mbappé solo se le ha escuchado admitir que tiene dudas sobre su futuro. Solo ha dicho que necesitaba tiempo para pensar si renovar con el PSG era lo correcto, sin nombrar a terceros por el respeto que le tiene al club de su ciudad. Tras las palabras de Al-Khelaifi se le ha vuelto escuchar hablar de su futuro, reconociendo que su compatriota Lucas Hernández le empuja a jugar en el Bayern Múnich algún día, aunque eso hoy no es una opción. ¿Será una respuesta a su presidente?

La reunión clave

Mbappé ahora está concentrado con la selección de Francia para la Eurocopa que arranca en dos días y lo lógico es que su futuro sea un tema que quede apartado hasta que concluya su participación. Luego, entre sus días de descanso, debería reunirse con Al-Khelaifi, Leonardo y Pochettino para hablar de su futuro. Lo mismo hizo Bale en 2013 con Levy y Villas-Boas, entrenador del Tottenham entonces.

En aquella reunión Bale pidió formalmente su salida del club de Londres. Eso no lo ha hecho todavía Mbappé, pero es el primer paso para empezar a desbloquear su situación. El PSG ya conocería de boca de su estrella cuál es su deseo y cambiarían las cosas, aunque no quiera decir que se le abrieran las puertas de par en par. Con Bale no ocurrió.

Gareth Bale, durante su presentación como jugador del Real Madrid EFE

Pese a que el galés dejó claras sus intenciones al club, Levy rehusó vender a su estrella hasta en dos ocasiones. Bale, que tenía claro que quería jugar en el Real Madrid, llevó la situación al punto máximo de tensión cuando decidió dejar de entrenarse con el equipo. Un gesto público que hacía casi contraproducente que ese jugador siguiera en el vestuario otra temporada. El último día de mercado fichó por el Madrid. Levy perdía.

El PSG es un rival duro de roer a la hora de negociar, ya se sabe por lo visto en el pasado con Neymar y otros de sus jugadores. Ahora toca ver qué ocurre con Mbappé. El Real Madrid espera un gesto del delantero después de la Eurocopa, entonces será ahí cuando se active la maquinaria y se pueda comprobar si, como con Bale, el club blanco gana la partida.

[Más información: La respuesta del Real Madrid a las declaraciones de Al-Khelaifi sobre el fichaje de Mbappé]