Cuando Oliver Atom y Benji Price aparecieron por primera vez en nuestro televisor hace treinta años, haciendo la catapulta infernal, el tiro combinado o la jaula, lo hicieron a la misma hora que el telediario. El director de producción dijo que solo un niño puede hacer que su padre cambie de canal cuando está viendo las noticias.

Take Kubo tiene 18 años es propiedad del Real Madrid pero ayer se enfrentó a todos sus compañeros de club, que por cierto le dieron de lo lindo. En cuanto agarraba la pelota el pequeño nipón en Valdebebas, con ese estilo inconfundible de “yo, me, mí, conmigo”, yo no podía evitar ver aquellas galopadas de Oliver Atom en los campos de hierba infinitos de la pantalla de mi televisor.

El Real Madrid - Mallorca fue un partido clásico, que hemos visto muchas veces, anodino por momentos, eléctrico otros, siempre con un denominador común, la defensa del Madrid es dura, alta y fuerte. El paseo de la fama de los anónimos podría empezar por Mendy, un lateral al que en el amigo invisible de la cena de Navidad, la plantilla le regaló un ladrillo. Las risas en la sobremesa no fueron pocas pero a Ferland Mendy, lejos de molestarle, le hizo gracia. El francés acaba de cumplir 25 años y toca el tambor en el lateral izquierdo de la orquesta sinfónica del Real Madrid. Se sabe inferior técnicamente que sus compañeros pero no físicamente. Es cierto que no llega a línea de fondo como Marcelo y que no hace las paredes con Karim cuando hay superioridad en banda, pero su máxima es clara: NO LO HAGAS MAL. Ayer Pozo le midió en velocidad varias veces y miau. Portería a cero. Misión cumplida.

Los jugadores del Real Madrid felicitan a Vinicius por su gol al Mallorca REUTERS

Volviendo al partido, sin Casemiro había miedo, y sin Kroos más. Zidane salió con Fede Valverde, Modric y Hazard. A los nueve minutos Mendy había centrado más veces al área que en los noventa minutos de su último partido ante el Valencia. ¿Lección aprendida? A los veinte minutos Vinicius erró una clara y dos minutos después finalizó con clase una asistencia de Luka Modric. 1-0. La jugada nace de una carga de Carvajal hombro con hombro. ¿Cuestión de intensidad? Abierta queda la veda de las interpretaciones una jornada más. Si antes nos quejábamos cuando pitaba un árbitro, ahora que pitan dos nos quejamos el doble. No tenemos perdón de Dios.

El Mallorca jugó bien al fútbol, al ritmo constante de Take Kubo. Atrevido y valiente, ni un mal gesto, solo una sonrisa para la cámara. Su disposición para pedir el balón y su responsabilidad, dignas de enmarcar.

La segunda parte empezó con una falta en la frontal que Sergio Ramos lanzó a la perfección, el Mallorca intentó la del Sevilla hace cuatro días, puso a un jugador en la línea de gol para saltar y despejar el disparo con rosca de Ramos. Insuficiente porque la falta fue PERFECTA. El tarzán de Camas lleva tres goles en cuatro partidos. Como empiece a tirar las faltas como tira los penaltis se nos van a acabar los adjetivos.

Alguien apagó la luz del partido con los cambios. Jugar cada tres días es lo que tiene. O tienes fondo de armario o vas en chándal a una boda. Sin embargo nos dio tiempo a ver debutar a Luka Romero con 15 años. ¡Calienta que sales!, le dijo el míster. Yo hubiera pagado por sentirme en su cuerpo en esos segundos. Debutar contra el Real Madrid y al lado de Oliver Atom.