Si hay una palabra que defina a Nacho Fernández, esa es "comodín". El defensor del Real Madrid ha sido siempre un ejemplo de superación, esfuerzo y trabajo. Sin perder su humildad, el español ascendió desde el Castilla y fue poco a poco ganándose su sitio. A día de hoy es indiscutible, tanto para su club como para la Selección de España. Y si hay algo que le haya ayudado a esto, más allá de su buen rigor defensivo, velocidad o poderío aéreo, es su polivalencia.

Nacho puede jugar en los tres puestos de la defensa. Lateral derecho, lateral izquierdo y central. Y en las tres posiciones rinde igual de bien. Esto se ha visto aún más claro esta temporada. Con la lesión de Varane, comenzó en el centro de la zaga -su lugar natural-. Las bajas de Marcelo Theo Hernández, casi simultáneas, puso en jaque al madridismo: no quedaban laterales izquierdos. Pero ahí apareció de nuevo Nacho. Asumió el papel de lateral, y cumplió como si hubiera jugado allí toda la vida. Como siempre. Después dejarnos jugadas dignas de un carrilero brasileño, el canterano se enfrenta a su nuevo reto. Con la lesión de Carvajal, el madrileño deberá trasladarse al lateral derecho para no sobrecargar al joven Achraf. De esta manera, ya habrá jugado en las tres posiciones en apenas dos meses de temporada. A sus 26 años, Nacho puede con todo lo que se le ponga por delante.

Kroos vuelve a los entrenamientos del Real Madrid by footbie.com

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