El Real Madrid se hizo con una nueva victoria y sigue sin perder desde el duelo ante el CSKA. El partido más complicado en lo que va de temporada y con remontadas por ambos bandos. El Madrid forzó la primera prórroga, Panathinaikos y la segunda y Abalde, determinante en la dirección de juego, sentenció para los merengues. [Narración y estadísticas: Panathinaikos 93-97 Real Madrid]

Sufrir como nunca. Es lo que hizo el Real Madrid en el OAKA en el partido más peleado del equipo merengue en lo que va de temporada. Porque cuando parecía que estaba hecho, Nedovic remontó para Panathinaikos. Y cuando parecía que los griegos habían certificado la victoria, llegaba Sergio Llull para alargar la cosa en el tiempo extra. Un partidazo de gran mérito para cualquiera que se lo llevara.

El duelo comenzó rápido, con el cuadro de Laso dando galones a Abalde y al ex de Valencia confirmando el por qué de su fichaje. Castigaba y daba la primera ventaja del partido a los merengues, que se iban con el 0-4 inicial tras canasta de Tavares. Pero la respuesta griega no se haría esperar y por medio de Papagiannis, líder durante todo el encuentro, los locales tomaron ventaja. 

Randolph ante Panathinaikos

La velocidad no daba tregua. Y ahí, en ese clima de posesiones largas y juego directo, Randolph sacó petróleo para el Real Madrid. Su capacidad exterior era determinante para los de Laso, que en un primer cuarto con poca anotación y muchas ganas, se cerraba apretado con un 15-14.

Los puntos tampoco llegarían en el segundo cuarto, pero sí la superioridad merengue. Randolph seguía haciendo daño. Veloz, serio y siempre agresivo en ataque para sacar puntos de cada acción. Tavares, imposible de frenar cerca de la pintura. Y, por si fuera poco, Thompkins sumándose. Los de Laso tomaban ventaja para el 17-23 y el Panathinaikos confiaba toda su suerte en Bentil, y bastante bien. 26-27 pasado el ecuador que, sin embargo, cerraría la primera mitad con esa distancia de 28-33 que confirmó TT.

Del todo a nada

La salida de vestuarios sentó bien al Real Madrid. Prácticamente como siempre. Sin embargo, los merengues no serían capaces de neutralizar la anotación de Nedovic ni del Panathinaikos en general y rozó la derrota en el tramo final de partido.

Tavares seguía imparable en la pintura. La zona era suya y, dada su relevancia, permitía mayor libertad a Randolph. El esloveno no perdonaba y desde fuera ampliaba la ventaja hasta la máxima del partido. El Madrid había jugado tan solo tres minutos y ya ganaba por 31-43. Panathinaikos lo paró, pero la reacción se hizo esperar. Por mucho que apretaran, el Madrid encontraba la puntilla para mantener un marcador que llegó al +14 gracias a un triple de Carroll.

Tavares durante el duelo ante Panathinaikos

Desde entonces, el tridente de Nedo, Papapetrou y en esta ocasión Bentil redujo hasta el 48-56 del final del tercer cuarto. El parcial, lejos de frenarse, continuó en la reanudación hasta el punto de alcanzar el 55-58 de Mitoglou. El Madrid sufría y la inercia daba opciones a los helenos. Los de Laso centralizaron su anotación en Carroll y Panathinaikos le dio el poder a Nedovic. Y el base, al que le gusta la dirección, mantuvo a los suyos pegados hasta que, a tres para el final, volcó el partido con su 68-66. El Madrid no arriesgaría y Llull mandó el duelo a la prórroga.

Locura de prórrogas

El tiempo extra en el baloncesto no es fácil. La tensión es notoria, cualquier parcial puede decidir y el más mínimo fallo se paga caro. Por si fuera poco, hay que sumarle el cansancio y la acumulación de faltas. Todo un polvorín que, si mezcla a dos históricos como el Panathinaikos y el Real Madrid, da a parar todo un partidazo con batalla en cada jugada.

Pese a ser el Real Madrid el que había forzado la prórroga con la bandeja de Llull, fueron los helenos los que salieron con mejores sensaciones. Papapetrou y Papagiannis golpeaban con su versatilidad a los merengues, con un 73-68 muy preocupante. Tavares en la pintura, gigante durante todo el tiempo extra, y Thompkins, recuperaron fuerzas para los madridistas. Y Alberto Abalde, espectacular en el tramo final, le dio la vuelta al marcador para tomar ventaja merengue. Las faltas hicieron el resto y Bochoridis empató desde la personal.

El Madrid ya se había quedado sin Taylor, pieza clave en defensa, y Panathinaikos se encomendaba a sus estrellas. Nedovic, Papapetrou y Papagiannis tenían toda la atención en la segunda prórroga. Rudy adelantó con un tiro libre y Tavares rompió para el +3 merengue. Pero la defensa era clave y Nedovic empataba a 82. Durante algunos segundos se mantenía la máxima velocidad. Y ahí Abalde no perdonó, ni desde el triple ni en los tiros lirbes. Su altura y habilidad podía darle mucho al Madrid. La ventaja era blanca y más cuando, a la mínima de encadenar dos buenas defensas, los de Laso se situaban con el 85-91 a poco más de un minuto. Cuando apretaron los helenos, Abalde dijo no con una canasta con jugada individual que daba oxígeno a segundos para el final (88-93).

Panathinaikos 93-97 Real Madrid

Panathinaikos: Mack (6), Papagiannis (14), Papapetrou (18), Foster (1) y White (2) -quinteto inicial- Mitoglou (4), Bochoridis (4), Kaselakis, Nedovic (27), Bentil (13) y Sant-Roos (4).



Real Madrid (14+19+23+12+11+18): Randolph (18), Abalde (19), Laprovittola, Deck (6) y Tavares (20) -quinteto inicial- Causeur (4), Rudy Fernández (1), Garuba, Carroll (11), Llull (6), Thompkins (12) y Taylor.

Parciales15-14 | 14-19 | 19-23 | 20-12 | 11-11 | 14-18



Árbitros: Robert Lottermoser, Damir Javor y Uros Nikolic.



Incidencias: partido correspondiente a la Euroliga disputado en el OAKA de Atenas sin público.