El Real Madrid se proclamó el pasado sábado campeón de La Liga Promises tras 16 años sin ganar dicho torneo. El Infantil B del conjunto blanco se impuso al Inter Milán en una final agónica. Tras ir perdiendo durante gran parte del encuentro, Jacobo anotó el empate a uno en el último minuto, emulando la gesta de Sergio Ramos en La Décima.

El partido se fue a los penaltis, y ahí emergió la figura de Gonzalo Castillo. El portero salmantino de doce años, que ya había dejado una doble parada espectacular minutos antes, detuvo dos lanzamientos y dio el triunfo a su equipo, coronándose como héroe de la final. Es por ello que al final del partido fue entrevistado a pie de campo, dejando unas declaraciones que enamoraron al madridismo.

"Se lo dedico a toda mi familia, en especial a mis padres, todas estas tardes de entrenamiento y a todo el mundo", afirmó el joven guardameta entre lágrimas, fruto de la emoción, tras lo que, al ser preguntado por qué tenía el escudo del Real Madrid que lo hacía tan especial, fue claro y conciso: "Este escudo tiene mi corazón y el de mucha gente".

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