Analizar smartphones empieza cada vez más a convertirse en algo rutinario. Poca innovación, y casi todo llega en aumentos sobre el papel que no se ven reflejados en la realidad, porque hemos alcanzado un nivel muy alto de rendimiento. La evolución de los procesadores de un núcelo a los de dos o de los 256MB de RAM a 1GB fueron grandes pasos, ahora son aburridos y repetitivos.

Pero, ¿y si no hiciese falta grandes características de hardware para ofrecernos algo mejor? Eso es lo que Motorola quiere con el Moto G, un terminal que sorprende por su increíble rendimiento ofreciendo lo mismo que otros de la gama media ofrecen a mayor precio, y además funcionando mucho mejor.

La revolución de la gama media

Para que negarlo, Android tiene una malísima fama entre un gran número de personas, y la razón es bien sencilla. Cuando uno va a comprar un nuevo teléfono y quiere que su operador se lo de gratis o a un precio muy bajo, suele optar por teléfonos con limitaciones bastante grandes. Los fabricantes se han aprovechado mucho de esta situación, y ahora vemos por todas partes usuarios muy descontentos con su Android. La conclusión suele ser que Android es malo, y que queremos un iPhone, pese a que existan Android de gama alta. Pero da igual, el mal lo ha hecho Android, o al menos eso cree el usuario.

Motorola Moto G es un teléfono que cuesta libre 175€ si quieres la versión de 8GB y 199€ si quieres la de 16GB, aunque esta parece que va a tardar algo más en llegar al mercado Europeo. Es decir, hablamos de un teléfono muy barato, a un precio realmente competitivo, asequible incluso sin ataduras a compañías de teléfonos.

¿Y lo mejor? El rendimiento es espectacular, va rápido, fluido y no parece para nada un teléfono de gama media al que estamos acostumbrados en el mundo Android. Al contrario, parece un gama alta, y esto marca un antes y un después en la gama media de Android.

Hadrware

Primero vamos a atender exclusivamente a las características de hardware sobre el papel, lo que este terminal nos ofrece:

  • Pantalla de 4.5 con resolución 720 x 1280 píxeles
  • Chipset Qualcomm Snapdragon 400
  • Procesador de cuatro núcleos Cortex-A7 a 1.2 GHz
  • GPU Adreno 305
  • 1GB de RAM
  • Almacenamiento interno 8/16GB
  • Cámara de 5 Mpx
  • Soporte GPS y GLONASS
  • Cubierta trasera intercambiable pero sin posibilidad de quitar la batería
  • microSIM
  • Batería 2070 mAh
  • 129.9 x 65.9 x 11.6 mm
  • 143 gramos

Si comparamos con terminales de gama alta nos encontramos que se eliminan los extras como el slot de tarjetas microSD, la conexión MHL para sacar un cable HDMI desde el puerto USB con un adaptador o el chip NFC. Además tenemos 1GB en lugar de los 2GB de RAM que tiene ahora la gama alta, un procesador muy decente de cuatro núcleos, aunque inferior a los Snapdragon 600 u 800 y un tamaño de almacenamiento máximo interno de 16GB.

Pero Motorla hace que todo esto de igual, porque lo que consiguen es una eficiencia tremenda a la hora de sacar provecho al hardware, dejando que nuestros bolsillos se resientan lo menos posible.

Diseño

A pesar de tratarse de un gama media, Motorola ha seguido sus líneas de diseño y contamos con una gran calidad de construcción en este Moto G. Sigue las líneas de diseño de la compañía, tiene un diseño compacto y es muy cómo en la mano.

Su frontal redondeado solo nos deja ver la cámara y el altavoz. Tiene unos perfiles laterales y superior muy bien ajustados, pero el inferior es demasiado grande. El bisel sobresale ligeramente para que al apoyarlo boca abajo la pantalla no toque la superficie sobre la que lo hacemos, lo que además le confiere una protección extra ante caídas, evitando algo más las roturas de pantallas en estos casos.

El lateral derecho tiene los botones de encendido y de volumen (estos últimos suelen ser más cómodos en el lado contrario al del encendido, pero no se ha hecho así), el superior el conector minijack para los auriculares, el inferior el conector microUSB y el izquierdo queda vacío.

La parte posterior nos muestra la cámara, el flash, un logotipo hundido de Motorola y la salida del altavoz. Podemos retirar la carcasa trasera del teléfono para intercambiarla por otras, pero la batería no se puede quitar por el usuario. Nos encontramos una pegatina que dice «batería no extraíble por usuario» que nos lo aclara, en caso de dudas. Bajo la tapa tenemos también la ranura para la tarjeta microSIM, pero no hay para tarjetas microSD.

Falla bastante el peso, demasiado elevado. Para tener solo 4.5 pulgadas de pantalla, 143 gramos es demasiado, y el grosor de 11.6 mm también es algo superior a lo que nos gustaría. Eso sí, nada como para descalificar al teléfono.

Software

La interfaz de Motorola es la de Android puro pero con algunos extras. Todo es muy parecido a lo que encontramos en un Nexus, los mismos menús sin capa de personalización extra que ralentice el terminal, mismo diseño y mismas funcionalidades.

De fábrica ahora mismo el Motorola Moto G viene con Android 4.3 Jelly Bean, pero en un mes se espera que empiece a llegar la actualización a Android 4.4 KitKat, por lo que tendremos nuevos cambios respecto a lo que ahora estamos probando. Si las cosas ya funcionan bien con la versión 4.3, seguro que mejoran mucho con 4.4.

Motorola añade algunos extras a sus terminales que lo diferencian de cualquier Nexus. Al fin y al cabo, aunque Motorola sea una compañía de Google, tienen que operar por su cuenta y pueden seguir ofreciendo sus aplicaciones y servicios. Es más, es la gracia que tiene.

Una de las aplicaciones que nos encontramos y que seguro que a más de uno alegra es la Radio FM. Efectivamente, el Moto G tiene radio FM y funciona simplemente conectando unos auriculares, que es lo que usa como antena para buscar señal.

Las otras aplicaciones propietarias de Motorola que encontramos son Assist y Migración:

  • Assist proporciona un aistente de tareas para automatizar las tareas más frecuentes de nuestro teléfono como silenciarlo durante reuniones o para que se ponga en silencio durante la noche. Aprende de nosotros y permite configurarlo con nuestros propios parámetros.
  • Migración nos permite lo que su propio nombre indicar, cambiar lo viejo por lo nuevo. Es decir, pasar de nuestro antiguo teléfono a uno nuevo, facilitando el proceso. Copiará mensajes, llamadas, historial e incluso configuraciones.

Un Android puro con extras, ese es el mejor resumen de lo que ofrece el Motorola Moto G.

Rendimiento

Aquí es donde el Moto G nos deja sin palabras. Francamente, no pensé que fuese a funcionar tan bien como lo hace, y es que después de haber estado usando un Nexus 5 no he notado la diferencia que debería haber notado. Aclaremos que en cuanto a experiencia de usuario y fluidez del sistema, el Nexus 5 es el que mejor resultados ofrece actualmente.

No podemos decir que el Moto G sea tan rápido como un Nexus 5, pero desde luego las diferencias no son ni mucho menos como uno podría esperar. El nuevo terminal de Motorola es rápido, fluido y ofrece una experiencia de usuario extraordinaria.

Hay que ser muy claros aquí, estamos hablando de un smartphone de 175€. No rinde como un maquinón de 600€ o como el Nexus 5, pero la experiencia de uso que nos ofrece es increíble, y no solo para el precio que tiene, si no aún comparándolo con muchos terminales más caros que este.

Hemos notado con el paso del tiempo que baja algo el rendimiento, pero no es algo demasiado grave. Simplemente tarda algo más en ejecutar algunas tareas y se queda algo pillado al abrir algunas aplicaciones, pero no es nada preocupante, al menos hasta donde hemos podido medir tras varias semanas de uso intensivo.

En general lo que podemos decir es que el Motorola Moto G es el smartphone perfecto para aquellos que no puedan gastar mucho dinero en un teléfono y aún así no quieran renunciar a una muy buena experiencia Android. Diría que de hecho es uno de los muy pocos teléfono que cumplen estas características, podríamos contarlos con una mano.

Cámara

No podemos decir que la cámara sea mala, pero desde luego nos cuesta meterla entre las decentes, y mucho menos entre las buenas.

Las imágenes tomadas con el Moto G transmiten la baja resolución que la cifra de 5 Mpx que acompaña la ficha de especificaciones, tiene una nitidez bastante cuestionable y el contraste y saturación dejan mucho que desear. Vamos, lo que podríamos esperar de un teléfono de 175€, y se ve que es en este en uno de los componentes donde han reducido precio. Y francamente, me parece genial, porque poner una buena cámara con un software de procesamiento y compresión de imagen decente cuesta mucho dinero, así que para hacerlo regular mejor no lo hagas.

Y a pesar de todo esto, la cámara tampoco es tan mala, ya que cumple con creces en más de una situación.

Batería

Espectacular, esa es la palabra que describe el funcionamiento de la batería del Moto G. Después de lo que sorprende el rendimiento del terminal, la batería es lo que más nos ha gustado.

Con solo 2070 mAh pensábamos que haciendo un buen trabajo con el rendimiento de la batería Motorola conseguiría sacar un funcionamiento parecido al de terminales de gama alta, pero no solo eso, si no que lo supera. Posiblemente gracias a un uso muy eficiente gracias al software del dispositivo y a tener una resolución inferior a FullHD con sus 720 x 1280 píxeles, el Moto G dura muchas horas en funcionamiento.

Hemos conseguido superar la barrera de 12 horas en uso muy intensivo, la de 15 horas en uso intensivo y superar las 24 horas de funcionamiento si tenemos cuidado. Lo increíble del asunto es que no ha hecho falta tener demasiado cuidado para obtener las cifras que hemos obtenido. Un gran punto a favor es lo poco que consume en reposo.

Conclusiones

Creo que a lo largo del análisis del Moto G queda muy clara la conclusión. Estamos ante un teléfono que cambia el concepto de gama media, y demuestra por fin que con unas características inferiores a los teléfonos más caros y por solo 175€ puede ofrecer una experiencia de usuario realmente buena, que no da problemas y que no hace que acabemos queriendo tirar el teléfono por la ventana.

Motorola ha hecho un increíble trabajo de adaptación del software al hardware, y en gran parte viene heredado de lo mismo que han conseguido para el Moto X, un terminal que rinde muy por encima de lo que nos dice el papel.

La idea es sencilla, coger unos componentes que se puedan vender a buen precio, unirlos y trabajar sobre ellos adaptando Android y el funcionamiento del software sobre estos de modo que obtengamos el mayor rendimiento posible, no limitarse a poner el software encima del hardware sin preocuparse de lo que ocurre más allá.

Esto lo vemos reflejado en dos cosas, el genial rendimiento del terminal, y lo mucho que dura la batería y buen resultado que nos ofrece. Estos dos factores combinados y sumados al buen precio del Moto G lo convierten en la mejor opción en relación calidad/precio del mercado. Su único competidor en este sentido es el Nexus 5, que ofrece más calidad pero también a un mayor precio, por lo que dicha relación es más o menos igual.

Pero si buscas un smartphone barato y que funciona bien, el Motorola Moto G es sin lugar a dudas tu elección.

Nota