Desde iOS suelen llegar de tanto en tanto aplicaciones que han triunfado mucho. Normalmente si a una aplicación le va extremadamente bien en un sistema, es de poco aventurero no probar en el siguiente, y más si ese siguiente es el sistema más usado del mundo en teléfonos móviles. Hemos tenido ya muchos casos de este tipo, y los usuarios de Android esperan esas aplicaciones ya sabiendo que son buenas.

Ahora tenemos un caso más de este estilo, en este caso con un navegador que ha sido el más popular de iOS en estos últimos tiempos. Aunque Android está repleto de navegadores de todos los colores, uno con tanta reputación siempre añade a la competencia, suponiendo que ofrece el mismo nivel que los que ya tenemos. Vamos a ver qué tal se porta este tal Mercury del que todo el mundo habla tan bien, y si realmente puede codearse con Chrome, Firefox, Dolphin o Opera, entre otros.

Mercury

Al iniciar este navegador tenemos una buena interfaz. Sencilla, con  todos los botones en una cinta fija en la parte inferior. La pantalla principal es una tipo Speed Dial, es decir, marcadores en vista de ventana que podemos configurar y editar al gusto. Es una característica que yo apreciaba mucho durante mis años de uso de Firefox en PC. En la cinta inferior detectamos rápidamente los botones adelante y atrás, las pestañas, y luego otros 3 que son el menú, los marcadores, y los plugins.

Navegando un poco se aprecia que la velocidad es buena. Últimamente yo noto que Chrome me va bastante mal (aunque puede ser el móvil), y la verdad es que se agradece bastante que un navegador funcione tan fluido como Mercury. En la página de pestañas se muestran todas de forma vertical y podemos cambiar o cerrarlas con gestos tal y como hacemos con las aplicaciones abiertas de Android.

El menú de marcadores no destaca demasiado. Podemos crear carpetas y organizarlos al gusto, como en todos los navegadores. En este punto si que flaquea en comparación con Chrome, ya que no tenemos sincronización entre dispositivos. Con el botón menú se nos abre una pequeña ventana con funciones. Podemos acceder a las descargas, compartir la página en la que estamos, cambiar el estilo de visualización de la página (User Agent), buscar texto en la página, volver a la página de inicio o abrir el modo privado, o incógnito.

Deslizando este menú a la izquierda encontramos algunos ajustes de personalización para cambiar de modo nocturno a diurno, el brillo, o el tamaño de fuente, y bloquear la rotación de la pantalla. También encontramos el acceso real a las opciones de configuración, un poco escondidas a mi parecer. En ellas, encontramos lo típico. La página de inicio, opciones de privacidad, si queremos o no que nos rellenen los formularios, y también exportar o importar marcadores, muy importante. También encontramos gestión de los plugins.

Y es que los plugins son probablemente el punto fuerte y en que se destaca Mercury. Estas pequeñas aplicaciones son muy útiles, aunque por ahora hay cantidad limitada. Tenemos incluído un traductor, un bloqueador de anuncios, Dropbox, un modo nocturno diferente y dos más bastante interesantes. Uno de ellos es de trasnferencia WiFi, que convierte el móvil en un servidor FTP. y el otro es Reader. Reader es un punto muy interesante, ya que transforma cualquier página web en un modo lectura en el que podemos modificar tamaños de letra y configurar, para luego compartir ese enlace.

Para terminar, el navegador dispone de un modo horizontal en que se ocultan las cintas de opciones para aprovechar el espacio. En general lo considero un navegador muy completo, y realmente creo que es capaz de competir con los mejores. Siendo gratis, os recomiendo abiertamente que lo probéis, porque seguro que os gusta.