Pocas cosas en el mundo de la tecnología tienen tanta magia como sacar de la caja un smartphone nuevo. Sí, cualquier gadget nuevo tiene su magia, pero el smartphone es especial. Ningún otro aparato te va a acompañar tan continuamente como el teléfono.

Hemos tirado la casa por la ventana y nos hemos lanzado a por un terminal de alta gama, con una pantalla con más píxeles que granos de arena hay en una playa, una pantalla con una resolución tan alta que el ojo no nota la diferencia, más puertos que Rotterdam, sensor de huellas, retina y de lengua y una batería de… bueno, de la batería mejor no hablamos.

Y claro, hay que cuidar del teléfono. Una buena funda, un buen protector de pantalla, antivirus… lo que sea necesario para que nuestro teléfono resista sobreviva a un terremoto que nos mataría a nosotros.

Una buena funda

El primer paso para tener nuestro terminal bien protegido. Los ingenieros han parido un precioso diseño metálico ultradelgado a la vez que lograban que el terminal pesase sólo medio gramo. Demonios, es precioso, no quiero que se raye. Voy a ponerle una carcasa de plástico de 50 gramos y 2,5 mm que lo tendrá protegidísimo.

Protector de pantalla

¡Y qué pantalla! ¡Qué brillo de color! Esta pantallaza hay que darle cariño. Un buen protector de pantalla, que lo proteja de esas terribles caídas que convierten el panel en una tela de araña. Cuanto más grueso, mejor. Ahora la pantalla responde un poco peor y brilla menos -parece una pantalla resistiva-, pero ya le puede caer un meteorito, que lo aguanta.

Antivirus

Vamos a estar conectados a la red de redes continuamente, y en Internet hay cosas malas que quieren que nuestros móviles funcionen peor, y nos meten virus, bacterias, y todo tipo de bichos. Es hora de proteger nuestro terminal de los ataques procedentes del ciberespacio.

Un antivirus es vital. Y ya que estamos, un buen liberador de RAM, un optimizador de batería y esa app que hace que el procesador vuele como un caracol. Bien, ahora parece una Spectrum corriendo Windows Vista, pero en realidad va como una seda. Os lo prometo.

Trucos para ahorrar batería

Vale, aceptamos. La batería de nuestro super-teléfono podría ser mejor. Así que hacemos una búsqueda rápida por Internet: «cómo ahorrar batería». Comenzamos: desactivamos la geolocalización, el BlueTooth, la WiFi, los datos, ponemos el brillo de la pantalla al mínimo, quitamos la vibración, activamos el modo avión y apagamos el teléfono. ¡Bravo! ¡Así tenemos smartphone para una semana!

Y ahora, a sacarle provecho

Ya tenemos nuestro teléfono totalmente preparado para el duro mundo que hay ahí fuera. Ahora toca sacarle provecho a ese pedazo procesador, a esa memoria RAM del tamaño de una ballena azul. Entramos en Google Play y empezamos a descargar… Whatsapp, Facebook, Twitter e Instagram ¡Vamos allá!

Y con todo esto puedes echar la vista atrás y acordarte de tu viejo Nokia, aquel primitivo dispositivo que llamaba y mandaba mensajes. Qué primitivos tiempos aquellos….