Imagen de las obras en el complejo hidroeléctrico Alto Tamega, al norte de Portugal.

Imagen de las obras en el complejo hidroeléctrico Alto Tamega, al norte de Portugal.

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Tamega, el coloso hidroeléctrico de Iberdrola para plantar cara a EDP en Portugal

El complejo de tres centrales que construye en el norte luso es una de sus apuestas para crecer en el mercado vecino.

Alto Tâmega, Daivões y Gouvães. Son los nombres de las tres presas que integrarán el complejo hidroeléctrico del Alto Támega que Iberdrola está construyendo en el norte de Portugal. El coloso, uno de los mayores proyectos energéticos de la historia lusa, es también una de las piezas claves en la estrategia de internacionalización que sigue la eléctrica española y su caballo de Troya para rascar cuota al líder local, EDP.

La eléctrica que preside Ignacio Sánchez Galán tiene sobre la mesa un plan para crecer en Portugal con el objetivo de triplicar su actual cartera de clientes en tres años. El horizonte es llegar al medio millón de clientes en 2020, reconocía a principios de año, aunque no se ha cuantificado la inversión que realizará para lograrlo.

Iberdrola está presente en el mercado luso desde 2004 y tiene una cartera de más de 170.000 clientes en el país, casi todos en suministro eléctrico y alrededor de 10.000 en gas. Su plan de crecimiento en el mercado luso tiene en el punto de mira a EDP, el gigante energético portugués que lidera el negocio residencial con una cuota de casi el 80%.

Lidera en el segmento de grandes clientes, con una cuota que ronda el 25%, y está en segundo puesto en clientes industriales, con el 22,1%, pero el área residencial se le resiste. Con una cuota de alrededor del 4% está muy lejos de EDP y por detrás de Galp, el segundo suministrador en el país, que cuenta con casi un 6%.

Para seguir creciendo prevé competir en precios y calidad de servicio. Además de su apuesta por el mercado luso con la red de centros de atención al cliente en las principales ciudades y más de 1.000 empleados -directos e indirectos- en el país, la puesta en marcha del complejo del Támega a principios de la próxima década será clave para su avance en Portugal. Esta hidroeléctrica representará el 6% de la energía generada en el país.

Parte de su inversión para crecer en Portugal serán los 1.500 millones que destinará al complejo del Alto Támega, un proyecto que sumará 1.158 megavatios (MW) a su potencia hidroeléctrica instalada y para cuyo diseño se ha reproducido la estructura y funcionamiento de la central de La Muela, en Valencia.

Tres presas y una central de bombeo

El proyecto lleva en la cartera de Iberdrola casi una década y, aunque las obras empezaron en 2014 con varios años de retraso por la lentitud de los trámites, avanzan a buen ritmo.

El complejo, que implica el desarrollo de los tres aprovechamientos hidroeléctricos, estará finalizado para 2023 según el calendario de la eléctrica. La central de bombeo de Gouvães será la primera que entre en operación, en 2021; le seguirá el aprovechamiento de Daivões, en 2022 y, por último, Alto Támega en 2023.

Este último aprovechamiento, Alto Támega lo formará una presa de 107 metros de altura sobre el río Támega, tan alta como la catedral de Salamanca, y en su base alojará una central con una potencia de 160 MW y una producción de unos 139 gigavatios hora (GWh)

Siguiendo el curso de este afluente del Duero, diez kilómetros más abajo se situará el aprovechamiento de Daivões. Su presa tendrá 78 metros de altura y la central una capacidad de 118 MW y 142 GWh de producción.

Por último, la mayor de las centrales del complejo del Támega: la central de bombeo de Gouvães. Tendrá una presa de 30 metros de altura sobre el río Torno y contará con una potencia instalada de 880 MW gracias a cuatro turbinas reversibles que pueden turbinar o bombear según las necesidades. Su producción rondará los 1.468 GWh.

Infografía del complejo Alto Támega de Iberdrola.

Infografía del complejo Alto Támega de Iberdrola.

Cuando el complejo esté 100% operativo podrá generar 1.800 gigavatios hora anuales, suficientes para abastecer a la población de los municipios de la zona y a la de las ciudades de Braga y Guimarães.

Esta inyección de energía servirá tanto para laminar el precio de la electricidad en el mercado ibérico que forman España y Portugal como para reforzar la estabilidad del sistema de generación.

Impacto en la economía local

La energía limpia que se generará en Alto Támega evitará la emisión de 1,2 millones de toneladas de CO2 al año, reducirá la dependencia energética del exterior y ayudará a diversificar las fuentes de energía lo que reducirá la importación de más de 160.000 toneladas de petróleo al año, señalan fuentes de la eléctrica.

Pero todo tiene un precio. Una obra de semejante calado tendrá un importante impacto tanto en el cauce de los ríos como en el ecosistema. Para mitigarlo, el presupuesto del proyecto incluye 50 millones de euros para proyectos destinados al desarrollo económico, social y cultural de los municipios de la zona como Ribeira de Pena, Boticas, Chaves o Montalegre. Entre los proyectos, se han destinado fondos a la mejora de las redes de saneamiento y abastacimiento público, el refuerzo de los equipos de bomberos o la creación y mejora de zonas recreativas y deportivas.

Un ejemplo es el desarrollo del parque Boticas, Naturaleza y Biodiversidad, donde se han construido alojamientos y un centro de conservación de flora y fauna del entorno.

Otro es la inversión de 1,84 millones en la restauración de una antigua mina de oro romano, Tresminas, en el municipio de Vila Pouca de Aguiar. Con este apoyo a la conservación y recuperación del patrimonio, se busca contribuir a la dinamización del turismo en la zona pero, además, dar un impulso a la candidatura que se presentará junto con la mina de Las Médulas (en El Bierzo) para ser declarado Patrimonio de la Humanidad.

Otra de las aristas que contempla este plan es que el compromiso con el Gobierno luso por parte de la eléctrica de que un amplio porcentaje de sus trabajadores sean portugueses. Así, de los 1.500 trabajadores que están ahora mismo trabajando en el desarrollo del Alto Támega, más de medio millar son locales.

Durante los nueve años que durarán las obras, Iberdrola espera generar alrededor de 40.000 empleos directos e indirectos; después, con las centrales en marcha, contarán con equipos de mantenimiento y operación.