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Carlos Alcaraz fue la luz que alumbró la noche cerrada de Melbourne. Ataviado con una equipación llamativa y por primera vez sin los consejos de Juan Carlos Ferrero. Le dio igual. Su tenis sigue siendo el mismo y comenzó su andadura en el Open de Australia con una sólida victoria sobre Adam Walton (6-3, 7-6, 6-2). [Narración y estadísticas]

El Abierto de Melbourne es el último Grand Slam que le queda por colocar en sus vitrinas. Y está empeñado en conseguirlo esta temporada. No necesitó exprimirse al máximo ante el jugador local y le bastó una versión del día a día para solventar la papeleta.

Fino en su servicio, acertado en el revés paralelo, subiendo bien a la red... Alcaraz mantuvo la concentración durante las 2 horas y 5 minutos que duró el partido y apenas dejó una grieta por la que pudiera colarse Walton.

Así transcurrió la primera manga. Apenas duró media hora, un abrir y cerrar de ojos donde un solo break con 4-3 a su favor le fue suficiente para llevarse el gato al agua.

El australiano tuvo su momento en el inicio del segundo set. Una rotura aprovechando un par de errores no forzados de Alcaraz, pero no confirmó su servicio para ponerse 1-4 y lo acabó pagando caro. El murciano reaccionó de forma inmediata y salvó un set que podría haberle incomodado y fatigarle en exceso de forma innecesaria.

Tuvo que hacerlo en un tie break donde el anfitrión mostró su cara más nerviosa. Mandó una bola fuera con todo a placer, cometió dos dobles faltas y estrelló dos golpes en la red para acabar sucumbiendo y dejando el triunfo en bandeja para el jugador de El Palmar.

Alcaraz celebra un punto contra Walton. REUTERS

Cerró el puño con rabia Alcaraz. Respiró tranquilo y tuvo además la tranquilidad de comenzar el set definitivo sacando y dejando siempre a Walton a remolque. Y eso fue determinante.

El australiano, número 81 del ranking ATP, nunca se dio por vencido. Su juego mejoró con el paso de los peloteos y durante los tres sets se mostró muy firme con su saque. Hizo lo que debía esperando un error de Alcaraz que le diera un hálito de esperanza, pero no llegó.

De hecho, todo se esfumó en el sexto juego del tercer set. El español se puso 0-40 y, a pesar de haber aprovechado tan solo una de sus cinco bolas de break, esta vez no perdonó.

Alcaraz cerró con buenas sensaciones. No se desconectó en su momento de dudas cuando Walton quiso subirse a sus barbas y sumó la 12ª victoria de su carrera en el Open de Australia.

No volverá a jugar hasta el martes, momento en el que se verá las caras con el alemán Yannick Hanfmann, 102 del ranking ATP y a quien ya derrotó en el ATP500 de Pekín en 2023.