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Carlos Alcaraz habló este viernes por primera vez sobre el fin de su vínculo profesional con su entrenador Juan Carlos Ferrero, con quien compartió siete años de trabajo. El murciano explicó que fue una "decisión mutua" y que todo forma parte de "un capítulo que debía cerrarse".

Antes de su estreno en el Open de Australia, el número uno del mundo abordó el tema en rueda de prensa y señaló que la separación se asumió "con normalidad y gratitud". Alcaraz destacó además su plena confianza en el nuevo equipo que le acompaña en esta etapa.

"Es una parte de mi carrera que tenía que concluir ahora. Lo decidimos juntos y estoy muy agradecido por todo lo que he aprendido con Juan Carlos. Gracias a él soy el jugador que soy", afirmó el tenista, recalcando que su relación personal con Ferrero sigue siendo excelente pese al cambio profesional.

El actual número uno encara en Melbourne el único Grand Slam que aún falta en su palmarés y reconoció que el torneo australiano es su "gran objetivo" de la temporada.

"Tengo mucha hambre de competir, grandes ganas y una sensación muy positiva después de una gran pretemporada. Me siento listo para rendir al más alto nivel", apuntó.

Carlos Alcaraz, durante su rueda de prensa previa al Open de Australia. REUTERS

Será su primer gran torneo sin Ferrero en el banquillo, aunque insistió en que la dinámica del grupo apenas ha variado. "El equipo es prácticamente el mismo que el año pasado, solo falta una persona. Las rutinas y la preparación se han mantenido muy similares", explicó.

El pasado 17 de diciembre, Alcaraz hizo oficial la conclusión de su colaboración con Ferrero y confirmó a Samuel López -quien ya formaba parte del cuerpo técnico y compartía funciones con el exnúmero uno mundial- como su nuevo entrenador principal.

Ferrero comenzó a dirigir la carrera de Alcaraz en 2018, cuando el murciano tenía apenas 15 años, en gran medida gracias a la intervención de su representante, Albert Molina.

En cuanto a sus metas deportivas, Alcaraz no ocultó su deseo de lograr el "Career Grand Slam", aunque prefirió no establecer comparaciones con otros hitos personales. "Conseguirlo sería increíble, pero haber ganado tres Grand Slams también lo es. Es algo que requeriría tiempo para valorar", expresó.

El murciano también tuvo palabras de reconocimiento hacia la organización del torneo y hacia la ciudad de Melbourne, elogiando tanto las instalaciones como el ambiente único que rodea la competición. Allí podría medirse nuevamente con su principal rival generacional, el italiano Jannik Sinner, actual número dos del mundo.