El Open de Australia se ha convertido en el epicentro del tenis desde que en 1987 se consolidara como el primer Grand Slam de la temporada. El calendario forma parte de la esencia de este torneo, duramente criticado por los tenistas al considerar que se juega "demasiado pronto".
Tras la disputa de las ATP Finals a mediados de noviembre, el gran objetivo de los tenistas es llegar en las mejores condiciones posibles al Grand Slam oceánico. El primer 'major' está en juego, pero también la importante suma económica que la organización reparte a los tenistas.
Carlos Alcaraz, Jannik Sinner, Alexander Zverev y Novak Djokovic parten como los grandes aspirantes a levantar uno de los trofeos más prestigiosos del circuito. Además, la edición de este año presenta un atractivo añadido: el incremento, al menos teórico, de los fondos destinados a premios, que alcanzan los 64 millones de euros.
La organización del Abierto de Australia ya ha hecho público el desglose del prize money para la edición de 2026. En total, los tenistas que vayan avanzando de ronda se repartirán 64 millones de euros, lo que supone un aumento del 16% con respecto a 2025.
Los campeones, tanto en el cuadro masculino como en el femenino, percibirán alrededor de dos millones de euros. Según datos facilitados por el torneo, el montante total en premios ha crecido un 146% desde los 26 millones que se entregaban hace una década.
Carlos Alcaraz celebra uno de los puntos en su victoria ante Musetti.
El ganador del primer Grand Slam de la temporada se embolsará algo más de 4,15 millones de euros, mientras que el finalista recibirá 2.15 kilos. Alcanzar las semifinales está recompensado con 1,25 millones; llegar a cuartos de final supone 750.000 euros, y caer en octavos equivale a 480.000 euros.
El valor del dólar australiano
Pese al notable aumento del prize money, las cifras finales distan de las expectativas generadas. De hecho, el campeón del Open de Australia, tanto en hombres como en mujeres, ingresará menos dinero del que obtuvieron Carlos Alcaraz o Jannik Sinner en las ATP Finals.
El torneo australiano se sitúa en lo más alto en términos de asistencia de público, un aspecto clave en su rentabilidad. En 2023 generó 542 millones de dólares australianos (368,9 millones de euros), lo que se tradujo en un impacto económico para el país de 362,9 millones de euros.
La explicación de esta aparente contradicción está en el tipo de cambio. La depreciación del euro y del dólar estadounidense frente al dólar australiano en los últimos años provoca que, pese a repartir más dinero, el Abierto de Australia solo supere en premios a otro de los grandes torneos del circuito: Roland Garros.
