La selección española de balonmano afronta este jueves su debut en el Europeo de 2026 ante Serbia en el Jyske Bank Boxen de Herning (Dinamarca) a las 18:00 horas.
El combinado dirigido por Jordi Ribera llega a la cita tras completar su preparación en las paisajes desérticos de las Bardenas Reales de Navarra, donde rodó un spot promocional que resume los cuatro pilares sobre los que pretende construir su torneo: tiempo, velocidad, esfuerzo e impacto.
Cuatro jugadores hispanoles -Álex Dujshebaev, Sergey Hernández, Aleix Gómez y Daniel Fernández- se entrenaron en ese escenario inhóspito a temperaturas de -3 grados para grabar unas imágenes que sintetizan la filosofía de un equipo en plena transformación generacional.
Los Hispanos necesitan convertir ese espíritu competitivo en resultados concretos después de un bienio complicado que incluyó la eliminación en la fase preliminar del Europeo 2024 -cuando empataron contra Austria- y una actuación discreta en el Mundial de 2025.
El contexto es exigente. España está encuadrada en el grupo A con Alemania, Austria y Serbia, tres rivales que representan diferentes grados de complicación pero todos ellos peligrosos.
Alemania, subcampeona olímpica en París 2024, es una de las favoritas generales del torneo. Austria fue el verdugo que eliminó a los españoles hace dos años en la ronda preliminar. Serbia, finalmente, es un rival relativamente cercano en la tabla de potencias mundiales, aunque las confrontaciones recientes han sido muy igualadas.
Jordi Ribera ya definió el sorteo como un desafío mayúsculo. "Hicimos un cálculo de lo mal que nos podía ir, pero cuando terminó el sorteo, nos dimos cuenta de que todo lo calculado aún era peor", reconoció el seleccionador.
Sin embargo, el entrenador insistó en una estrategia probada históricamente: "Ir pasito a pasito es lo que nos ha dado siempre éxito". Su obsesión es que el equipo se enfoque únicamente en Serbia, soslayando el peso de sus posteriores compromisos contra Austria y Alemania.
El cambio generacional
La España que viaja a Dinamarca no es la de hace una década. Está en pleno cambio generacional, con cuatro debutantes en grandes competiciones -Marcos Fis de tan solo 18 años, Nacho Biosca, Natan Suárez y Antonio Serradilla- y una edad media considerablemente más baja.
Los Dujshebaev, hermanos y referentes de la generación precedente, siguen siendo pilares indispensables, pero la responsabilidad de conducir al equipo recae cada vez más en nuevos talentos que deben crecer en la competencia internacional de máximo nivel.
Pese a los recientes fracasos, el pedigrí de los Hispanos sigue siendo formidable. Bicampeona mundial en 2005 y 2013, bicampeona europea en 2018 y 2020, la selección española cuenta con cinco medallas de bronce olímpicas consecutivas, la última conseguida en París. Esa herencia genera presión, pero también confianza.
Ribera confía en las cualidades diferenciales del equipo. "Somos un equipo muy creativo en ataque que puede jugar diferentes tipos de defensa", comentó el seleccionador, quien añade que la solidez defensiva recuperada será clave en un torneo donde Dinamarca, Suecia y Francia parten como claros favoritos.
El viaje comienza ya. Las cuatro condicionantes grabadas en las Bardenas -tiempo, velocidad, esfuerzo, impacto- servirán de brújula durante las próximas semanas de competencia.
