Publicada

La tragedia sacudió los preparativos de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026 cuando Pietro Zantonini, un guardia de seguridad de 55 años, falleció durante su turno nocturno en las obras del estadio de Hielo de Cortina d'Ampezzo.

El suceso, ocurrido la madrugada del 8 de enero con temperaturas de hasta 12 grados bajo cero, ha encendido el debate sobre las condiciones laborales en los proyectos olímpicos.

Zantonini, originario de Brindisi en el sur de Italia, había llegado a la región del Véneto en septiembre con un contrato temporal que finalizaba a finales de enero. Trabajaba para una empresa de seguridad privada subcontratada, realizando turnos de doce horas nocturnas en condiciones de frío extremo.

Su labor consistía en vigilar el perímetro de las instalaciones olímpicas desde una caseta calefaccionada, saliendo cada dos horas para realizar rondas de inspección.

La noche fatal, durante una de esas rondas, el guardia comunicó a sus compañeros que no se encontraba bien y solicitó ayuda tras experimentar dificultades respiratorias. Poco después colapsó sobre la nieve.

Los servicios de emergencia intentaron reanimarlo sin éxito, y fue declarado muerto en el lugar. Los primeros informes médicos señalaron un posible paro cardiorrespiratorio.

La familia del fallecido, representada por el abogado Francesco Dragone, presentó una denuncia formal ante los Carabineros. Según el letrado, Zantonini había expresado repetidamente su inquietud por las duras condiciones de trabajo, quejándose con frecuencia de los turnos nocturnos al aire libre en medio del invierno alpino.

La llama olímpica de los Juegos de Invierno de Milán-Cortina 2026 Europa Press

"No se puede desestimar así", afirmó Dragone, rechazando que el caso se considere inevitable.

La Fiscalía de Belluno abrió una investigación bajo la dirección del fiscal Claudio Fabris y ordenó la autopsia del cuerpo para determinar si las condiciones climáticas extremas, las extenuantes jornadas laborales y la posible falta de protección adecuada contribuyeron al desenlace fatal.

Las reacciones institucionales no se hicieron esperar. Andrea Varnier, director ejecutivo de la Fondazione Milano Cortina 2026, declaró: "La información que tenemos es que fue una muerte por causa natural, fue un ataque al corazón. Y estamos investigando".

La fundación se desmarcó de responsabilidades directas, alegando que el lugar no estaba bajo supervisión de Simico, la empresa gubernamental encargada de la infraestructura olímpica.

El ministro de Infraestructura italiano, Matteo Salvini, pidió una "investigación completa y rigurosa" y subrayó: "La seguridad en el trabajo es una prioridad, que debe tomarse por encima de todo". Su intervención reflejó la preocupación nacional por un suceso que evidencia los riesgos asociados a la subcontratación en grandes proyectos deportivos.

Los sindicatos elevaron el tono de las críticas. Roberto Toigo, de Uil Veneto, advirtió que sería gravísimo que Zantonini hubiera pagado con su vida por cumplir con su deber. Representantes de Filcams Cgil denunciaron que los trabajadores de seguridad privada mueren debido a turnos excesivos y exigieron mayor vigilancia laboral.

La muerte de Pietro Zantonini, a menos de un mes de la inauguración de Milán-Cortina 2026, plantea interrogantes sobre el precio humano de los grandes eventos y la protección de quienes trabajan en sus márgenes.