“¿Y si se lo comentamos a Gemma?”. La frase la verbalizó Ana Montero, directora técnica de la selección española de sincronizada. Apenas seis meses después, Gemma Mengual y su compañera, Ona Carbonell, tienen virtualmente la clasificación olímpica tras deslumbrar en la piscina de Río donde se disputa el Preolímpico, y en el que han terminado en primera posición en la rutina técnica. A casi cuatro puntos de sus más inmediatas rivales, suya es, seguro, una de las 11 plazas olímpicas en dúo que se reparten esta semana en la piscina brasileña.



La idea de que la nadadora de sincronizada más laureada del deporte español volviera a la competición de máximo nivel, tras cuatro años retirada, a muchos les rondaba por la cabeza. “Tras el Mundial de Kazán –en el que el dúo formado por Ona Carbonell y Paula Klamburg terminó en quinta posición- empezamos a barajar darle una vuelta”, explica a EL ESPAÑOL Fernando Carpena, presidente de la Federación Española de Natación. “Primero se lo propusimos a Andrea Fuentes, pero se lo pensó y al final dijo que no. Y un día Anita (Montero) dijo: "¿Y si se lo pedimos a Gemma?". Y hasta hoy.



En realidad, a Gemma Mengual le picó el gusanillo en la piscina de Kazán, donde volvió a competir, aunque lo hizo en la modalidad de dúo mixto, junto a Pau Ribes. “Salió de la zona mixta eufórica, y con ganas de más”, explican desde la Federación, que señala que fue un proceso, el de la vuelta de Gemma al agua, “gradual”. “Antes de dejarnos anunciarlo estuvo un mes entrenando junto a Ona, probándose, trabajando, viendo si podía hacerlo… y vaya si puede”, matizan.



Cinco meses después del sorprendente anuncio, Ona (25 años, dos medallas olímpicas) y Gemma (38 años, otras dos medallas olímpicas) comparten ocho horas diarias de piscina y otras dos de trabajo en seco para luchar por conseguir su tercera medalla, juntas, en Río.



La sofisticación de Ona y la elegancia de Gemma. Alumna y maestra. Y una coreografía de cara a Río que ya ha levantado pasiones, de público y jueces, allí donde la han probado. “Es una música flamenca. Queremos enseñar la pasión gitana, la clase y la fuerza que tiene el flamenco. Nos encanta tanto a Gemma como a mí, así que es muchísimo más fácil expresarlo dentro del agua", explicaba Ona antes de poner rumbo a la ciudad carioca.



Ella es, además, la diseñadora, en colaboración con la Escuela ESDi, del bañador que el dúo lucirá en el preolímpico, y que para dar vida a su Concierto de Aranjuez combina motivos flamencos y étnicos, en tonos rojizos, negros, dorados y plateados.

Porque si por algo se caracterizan las dos nadadoras es precisamente por su expresividad. “Gemma tiene una sonrisa, una expresividad y un estilo que son difícilmente igualables”, explica Carpena. “Y Ona tiene una técnica y una capacidad de sincronización que hacen que el dúo sea maravilloso de ver”, señala. Perfeccionistas hasta la extenuación las dos, es habitual encontrarlas entrenando movimientos y gestos dentro y fuera del agua, o incluso en la piscina del hotel de Río en el que se alojan estos días. “Gemma ha tenido que renunciar a muchas cosas para poder estar aquí. A su vida familiar (tiene dos hijos), a su proyecto vital… y va a darlo todo por conseguir esa medalla. No creo que haya otras mujeres que puedan hacer lo mismo con su edad”, remarcan en la Federación.

Gemma Mengual y Ona Carbonell.



De hecho, para la nadadora catalana ha sido relativamente sencillo volver porque “nunca se fue del todo”. “En la época en que Gemma entrenaba a Ona, hace dos años, no era raro que se metiera en el agua para enseñarle un movimiento, o una técnica”, recuerdan en la Federación. Ahora ha tenido que ponerse al día para adaptar sus movimientos a las nuevas exigencias de la Federación Internacional, algo “normal, dado que se retiró de la alta competición en 2011”.



Con la plaza olímpica prácticamente asegurada, Ona y Gemma intentarán animar en lo posible a sus compañeras del equipo, que tienen más difícil conseguir la plaza olímpica. El fin de semana será el turno de Paula Klamburg, Meritxell Mas, Sara Levy, Cecilia Jiménez, Cristina Salvador, Clara Basiana, Paula Ramírez, Alba Cabello y Clara Camacho, una nueva generación de nadadoras de sincro que tiene que terminar el preolímpico entre las tres primeras posiciones para ganarse el billete a Río.



“Es difícil, en el preolímpico hay rivales muy buenas. Hay un grupo de seis países que se va a disputar las tres primeras plazas, pero estamos ahí, somos uno de esos, y las chicas van a darlo todo”, explican desde la Federación. Con el apoyo y la energía de sus dos maestras, Ona y Gemma, que siguen marcando el camino de la sincro española.

Gemma Mengual y Ona Carbonell.

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