El mundo del automovilismo en general es machista. Es la conclusión a la que ha llegado la modelo Francesca Sofia Novello, una modelo que conoce a la perfección cómo es el día a día en circuitos como la Fórmula 1 o la MotoGP. Porque la italiana, antes de trabajar como modelo, ejerció como azafata en los circuitos de motociclismo. Fue una de las conocidas como 'paragüeras', una de las figuras más tradicionales de las últimas temporadas y que empezaba a ser criticada por su carácter machista.

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Novello, que también es pareja del corredor Valentino Rossi, ha confesado que durante su trabajo en el paddock sufrió acoso por parte de muchas personalidades que se querían hacer la foto con ella. En una entrevista para Vanity Fair, la italiana asegura que la imagen que tenían que dar era de "ganso", pero que tenían que intentar hacerse respetar para evitar más comportamientos de este tipo.

"En realidad es un trabajo como muchos otros, una etapa de mi carrera de la que estoy orgullosa", ha reconocido en la revista. "Cuando tienes 19 años, no es fácil trabajar con gente que te mira el trasero cuando pasas y te toca el culo cuando te haces una foto", ha desvelado Novello en unas palabras que han tenido gran repercusión en el mundo del deporte del motor.

La modelo, además, ha recalcado que "el automovilismo es un entorno machista" donde las mujeres que participan tienen que "despertar" para no ser un simple "ganso sonriente". La reflexión de Novello es que "tienes que ser un ganso, pero si lo eres de verdad es un lío". En resumidas cuentas, aparentar, pero no dejarse avasallar. 

La modelo ya no trabaja como azafata. Y, por ello, ha querido denunciar esas prácticas en los momentos donde los corredores no eran protagonistas. Novello ha subrayado que está "a favor del poder de las mujeres", pero que estos hechos son "parte del juego" y pueden "suceder". "Tienes que aprender a hacerte respetar: si te sueltas y sale el mensaje de 'guapa y tonta', estás acabada", ha reconocido en la revista.

El fin de las azafatas

El papel de las azafatas, conocidas popularmente como 'paragüeras' por su función de sostener el paragüas para repeler el sol de los pilotos en los instantes previos a la carrera, quedó suspendido con el inicio de la pandemia. El protocolo Covid obligó a reducir notablemente la presencia de personas en el circuito y este fue uno de los primeros en suprimirse. 

Otros deportes como el ciclismo ya tomaron esta decisión mucho antes de la crisis sanitaria del coronavirus. La Vuelta a España, por ejemplo, eliminó en 2017 la habitual imagen de dos azafatas besando en la mejilla al ganador de la etapa. El Tour de Francia también borró ese gesto al presentar a las mujeres como un premio más para el ganador. De igual manera, la Fórmula 1 terminó con estas prácticas en 2018 al considerar que el papel que se daba a la mujer a la hora de entregar los premios estaba completamente desfasada con la sociedad actual.

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